Fin de la aventura, vuelta a la rutina.

mayo 17, 2007 at 10:45 pm (Sin catalogar)

Lo primero, perdón por mi ausencia del mundo bloggero durante estos días sin previo aviso. El lunes vinieron los franceses a nuestras casas, para conocer Bilbao y así completar el intercambio, y me ha sido imposible publicar nada en estos tres días. Fuimos al Casco Viejo, al Guggenheim, al museo de Bellas Artes (empacho cultural que pillé), al puente de Getxo y a algún sitio más que ahora no consigo recordar. Luego (por nuestra cuenta) fuimos al Zubiarte y al Max Center, dónde nos lo pasamos fenomenal. La verdad es que es gente majísima y agradable. Tal vez fue mejor experiencia al ir yo a Francia porque era todo nuevo, pero de todas formas ha estado todo muy bien y hemos estrechado nuestros lazos de amistad. Lo único que al venir el chaval a mi casa, al no saber cómo hacer que se sintiera cómodo, yo también me sentía incómodo. El miércoles a la tarde fue lo peor. Qué duras son las despedidas, madre mía. Algunos fuimos a la parada del bus a despedirles, y tras los besos y los abrazos, rompimos a llorar acongojadamente. Me dio pena porque cuando viajamos a Francia sabíamos que ellos vendrían aquí en dos semanas, pero ahora ya no volverán… En todo caso, hemos hablado de ir en verano, pero eso ya depende de los padres. También sentí lástima por un par de personas que me caen bien y no se lo pasaron todo lo bien que pudieron (vamos, que tuvieron una actitud cerrada y no hablaron con ningún francés). Más que nada porque otras veces he estado en situaciones parecidas y no lo pasas bien precisamente. Pero globalmente, me queda una impresión muy positiva y una experiencia más.

Bueno, otra cosa. Perdonadme si dejo un poco de lado el Cine, pero en este momento este asunto me preocupa más. El caso es que este sábado vamos a ir de parranda por algunos garitos del Casco (no sé si conocereis, el Surtidor, Consorcio, Txirrindu, Modesto…) y estoy bastante nervioso. A mis amigos se les ha metido en la cabeza que me enrolle con una tía, y yo quiero, pero me da la sensación de que no estoy preparado. La semana pasada estuve media hora intentando con una chica en vano. En esos locales tienes que ir “a saco”. No vale quedarse en medias tintas ni acomodarse en una esquina sin bailar. Me han dado muchos consejos, pero en la práctica de poco me sirven. Cuando veo a una tía bailar a mi lado y rompiéndose las caderas con bailes que me ponen cachondo, soy incapaz de decirle nada. Por una parte me da miedo a que la coja o la agarre y me rechaze. Por otra, pienso que no la voy a volver a ver y que me lanze de una puñetera vez a besarle. Pero no puedo. Es una impotencia insoportable. Es como una barrera invisible creada por tu propia voluntad que no puedes traspasar. Y eso me hace sentir mal conmigo mismo. Y no es sólo eso, es que es tal a la presión a la que estoy sometido que casi paso de enrollarme de momento. Que si este finde tengo que triunfar, que si no pillo cacho me estrangulan. Paso, ¿me entendeis? Ayer intentaron liarme con una de Francia, pero fue todo super forzado. Todos dando palmas para que nos diéramos un beso. Yo, todo pringui, voy y le pregunto: -¿Te puedo dar un beso? A lo que ella me contesta: -¿En la mejilla? Yo: – No, en la boca. Toda la peña partiéndose el culo. Al final nos dimos un par de besos en la mejilla y la cosa acabó bien, pero me arrepiento de no haberle dado un beso en la boca (tampoco sabría muy bien cómo hacerlo, mi primera y única vez fue a los 6 años). Lo más probable es que no la vuelva a ver, y no soporto estar dándole tantas vueltas al asunto. La mentalidad que quiero tener es: Yo voy a pasármelo bien, y si surge un rollo mejor, ¿sino? pues nada. No sé cómo acabará la cosa, pero si surge quiero que sea natural, no forzado. Parece un tema ligero, pero es realmente difícil esto de ligar y dar el primer paso. Hasta me han hecho manuales, pero de los consejos que me han dado me quedo con estos (que son de personas adultas, porque algunos consejillos de gente de mi edad son de risa): “No pensar en ello, si surge, que surga. ¿Cómo empezar con ella? Cualquier tontería vale. Cuánto calor hace aquí, qué alta está la música, etc. Ir seguro de mí mismo. Mejor no beber y ser consciente de lo que se hace (aunque no sé si es aplicable en mi caso; las pocas veces que he bebido se me ha subido rapidísmo a la cabeza y me he alocado completamente). Hablarle en un tono gracioso y agradable. Soltarle un piropo suave (nada brusco) de vez en cuando…”

Buff, qué cosa más complicada. Querría que vosotros me dierais más consejos. Ya tengo unos cuantos, pero nunca está de más oír la voz de la experiencia. Me gustaría que me dijerais especialmente, en cómo entrarle y de qué cosas empezar a hablar, porque supongo que después de eso todo irá sobre ruedas. Para no acabar el post sin comentar nada relacionado con lo audiovisual, decir que ésta tarde mi mierdosa conexión de 56 kbps me ha dado una gratísima sorpresa al ver que había completado la descarga de Leon, El Profesional mediante el bendito programa Ares (mucho más rápido que el Emule). La he visto y me ha encantado, la comentaré en breve. Ahora he puesto a bajar Dark City, que tampoco encontraba por ninguna parte. También he visto el quinto (en el orden en que los emite Cuatro) episodio de Pesadillas de Stephen King, del que puedo decir que es el más flojo de los vistos hasta el momento. Una especie de Silent Hill de 40 minutos con personajes rematadamente tontos e interpretaciones flojuchas (hay que ver lo guapa que es Claire Forlani y lo mal que actúa). Espero que el próximo capítulo mejore y que este finde pueda pasármelo bien, ya sea con una chica, o sin ella. Aún me queda pendiente hablar del festival de Cannes. ¡Saludos!

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Breves comentarios sobre películas varias.

mayo 10, 2007 at 6:41 pm (Críticas)

A falta de tiempo, y sobretodo de ganas, de hacer críticas que rellenar a base de filmografías y datos artísticos, me apetece más comentar brevemente las películas que he visto últimamente. He pensado que al ser las críticas mucho más cortas podría resultaros un poco más llevadero leerlas. Así que si alguno (sé que los hay, y muchos xD) pasa de mi opinión personal, que deje de leer porque es lo único que encontrará en los siguientes párrafos.

– Alpha Dog (Nick Cassavetes).

Vista en cines hace no mucho, supone un cambio bastante radical en tema y tratamiento de Nick Cassavetes con respecto a El diario de Noa. Mientras ésta última gozaba de un armónico equilibrio, Alpha Dog carece completamente de él. Se centra demasiado en el grupo de chavales, sus tonterías, juergas y desmadres, quedando en un injusto segundo plano el papel de los padres. Refleja con realismo el ambiente juvenil y las consecuencias del desparrame sin control (y de paso Timberlake y Foster no lo hacen mal, sobre todo el último), pero se hace monótona y cansina por estar incidiendo todo el rato en lo mismo. Unos títulos de inicio prodigiosos, esporádicas entrevistas que no vienen mucho a cuento, alguna escena de vergüenza ajena (la cagada en la alfombra) y un desenlace que arregla mucho las cosas (estremecedor por la facilidad con la que puede darse y tras el cual vemos a una Sharon Stone en estado de gracia, “inflada” sin razón aparente) y da un sentido global al conjunto, pero que no es suficiente para salir del cine con la sensación de haber visto una buena película (podría haberse hecho, y poco le faltó, pero finalmente no fue así). 6.5.

– La Máscara del Faraón (Jean-Paul Salomé). 

Lo primero que me pregunté tras verla fue: “¿Qué hace Julie Christie metida en este berengenal?”. Todo patético, desde la realización, guión y dirección de actores. Ya tiene pecado que no consiga apasionarme con los datos de la cultura egipcia, ni siquiera la belleza de Sophie Marceau consigue salvar la película. Me quedo con el fantasma de Belphegor y su movimiento robótico, carcajadas que me eché… No perdais el tiempo con esto: BODRIO. Mejor no comento El devorador de pecados, otro bodrio aún mayor que ví justo después de este. 2.

– The Cooler (Wayne Kramer).

Encantadora. Esa sería la palabra con la que describiría The Cooler. Todo funciona a la perfección. Los actores geniales, la música atrapante (y eso que el jazz a mí…), el guión emotivo, la realización impecable. Destaco al trío protagonista William H. Macy (se sale), Maria Bello (encantadora) y Alec Baldwin, que realmente lo bordan, la relación liberal de los dos primeros y la asombrosa contención del último. Por si esto fuera poco, en el tramo final consiguió crearme una tensión enorme, y una vez vista se agradece que levante los ánimos de esa manera. 8.5.

– The Host (Bong John-Ho).

Espectaculares son las escenas con el monstruo y están coreografiadas de forma magistral. Esto es sin duda lo mejor del film (lo que no quiere decir que el resto desmerezca). Aspectos técnicos brillantes, cierto halo de misterio conseguido, un poco de crítica política muy de refilón y unas dosis de drama y comedia que no acaban de cuajar bien y descolocan un poco. A pesar de ello, es entretenidísima y da gusto verla. Acaba de forma tierna huyendo de los habituales tópicos en los que caen este tipo de películas en occidente. 8.25.

– Sympathy for Mr. Vengeance (Park Chan-Wook).

Sutil hasta decir basta, nos encontramos ante la primera parte de la trilogía sobre la venganza de Chan-Wook (cuyo segunda parte, Old Boy, es superior a esta; vamos, una obraza maestra en todos los sentidos). Encuadres perfectos y miradas calladas que todo lo dicen, una mezcla de emoción contenida y cierta ternura, hasta que todo estalla, en secuencias envidiablemente impactantes. Se hace un poco lenta en contadas ocasiones (la falta de música no ayuda). No llega a la perfección, pero la roza. 9.

– Sunshine (Danny Boyle).

Tras una agradable sorpresa como lo fue 28 días después, Boyle regresa con un film de incuestionable interés, pero de una también incuestionable irregularidad. Los personajes son bastante esquemáticos, pero esto se intenta tapar con algunos elementos particulares que se atribuyen a cada uno (Cliff Curtis y sus sesiones de visualización del sol, Michelle Yeoh y sus plantas…). Trama poco aprovechada, escenas solares espectaculares, giro final brusco pero no molesto, entretenimiento global y un poco de decepción final. Si se hubieran centrado más en los personajes y pudieramos sufrir más con ellos habría sido diferente… 7.

– Cowboy de Medianoche (Jonathan Schlesinger).

Dos personajes principales extraordinarios (especial tristeza me causó el de Dustin Hoffman), marcados por su necesidad de afecto y una relación de amistad muy conmovedora. Añadimos una secuencia de fiesta hipnótica, los frustrantes intentos de pillar chica del protagonista en medio del todo y la nada, unos traumas infantiles muy bien insertados, un realista entorno de crudeza e indiferencia general y unos sueños en la orilla de la playa del personaje de Dustin Hoffman, y ya tenemos todos los ingredientes necesarios para emocionar y tener una muy buena película que gusta mientras la ves y además, crece en el tiempo. Nunca Jon Voight estuvo mejor. 8.5.

– El Cielo y la Tierra (Oliver Stone).

Stone se pierde con esta fallida película, muy buena en sus títulos de inicio de créditos, pero que luego empeora. Entre la narración que básicamente es un ir y venir por todos lados de la protagonista, la gran cantidad de hechos que se muestran sin tacto alguno y la nula enjundia de los personajes, que actúan de forma incomprensible, poco queda que decir. Como cualidades, unos paisajes preciosos (a los que se acude en momentos que no viene a cuento, dando sensación de “exotismo barato”), un ritmo con innumerables altibajos pero que no aburre y una cuidada fotografía y música. Por último, decir que la puntual poesía se atraganta, porque ni ella misma sabe lo que quiere decir, está ahí simplemente para hacer bonito y quedar bien. 5.5.

– The Queen (Stephen Frears).

La película es Helen Mirren. Es interesante conocer los tejemanejes de la alta sociedad, pero en mi opinión debe haber una trama más cercana para lograr la empatía del espectador. El conjunto me deja frío, indiferente, salvo por Mirren. Me gusta cómo explica la extrema adoración a cierta persona que no ha reinado y el olvido a otra que lleva haciéndolo durante años y años, pero más allá de ahí no le veo emoción ni complejidad alguna. El final con los dos personajes paseando no podía ser más insípido, ¿verdad? El detalle del cuervo estuvo bien. 6.25.

– Cerdos salvajes, Con un par… de ruedas (Walt Becker).

Divertida y patética comedia casi a partes iguales. ¿Cuándo es divertida y cuándo patética? Fácil. Cuando se centran en el grupo de amigos agobiados por la rutina diaria que deciden tomarse un descanso y dejarse llevar por la carretera en sus relucientes Harleys, la película divierte a base de efectivos gags. En cambio, cuando se centra más en el divertimento de los actores y lo bien que lo pasaron rodándola, con alguna escena de dudar seriamente en si no sería una toma falsa de estas tontas metida en el metraje por error, resulta patética. Y es que me parece imperdonable que se olviden del espectador con algunos gags vergonzosos y descarados tópicos a mansalva, pero al final queda la sensación de haber pasado un rato agradable. Nada más (que ya es bastante). 5.5.

Hay otras que me he dejado adrede en el tintero, como American History X, El club de la lucha, Requiem por un sueño, Donnie Darko o Terciopelo azul, para comentarlas más extensamente en otra ocasión. ¡Hasta la próxima!

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Cube: Tensión y desesperación en cuatro paredes.

mayo 6, 2007 at 7:38 pm (Críticas)

Ya sé lo molesto, y hasta desagradable que resulta el entrar en un blog (en este caso, el mío) y ver el mismo post de cabecera tanto tiempo (más pecado tiene cuando es tan malo como el anterior). Sé que pensabais “a ver cuándo este vago se renueva y se deja de excursioncitas que no interesan a nadie”, así que me tocaba actualizar. Me gusta postear, pero no voy a sacrificar mi vida social por ello, ¿eh? Y también me da la impresión de que con tanta crítica, este blog se está haciendo algo monótono… Pero qué se le va a hacer, tenía (y tengo) muchas pendientes. A veces ocurre que sabes muy poco acerca de una película y la compras simplemente por su buen precio y porque tiene pinta interesante (o eso es lo que quieres creer con esperanza de que no llegue a ser una soberana mierda). La ves sin saber muy bien qué esperarte. Y a veces ocurre el milagro y la película en cuestión te encanta. Esto me ocurrió con Cube, de Vincenzo Natali, película que rebosa originalidad y talento por sus cuatro costados (nunca mejor dicho).

Cube fue el debut del canadiense Vincenzo Natali en la dirección de largometrajes, allá por el 1998. Había dirigido el corto Elevated en el 97. En el 98 dirigió capítulos para las series PSI Factor: Chronicles of the Paranormal y Earth: Final Conflict. Posteriormente, en el 2002, dirigió Cypher, una buena película de ciencia-ficción con un inspirado Jeremy Northam y una sensual (alejada de sus habituales piruetas) Lucy Liu bastante absorvente, que sin embargo se veía lastrada por su tópico final. Un año después dirigió Nothing, acerca de dos hombres que quedan sumidos en la nada, y que por desgracia está descatalogada en nuestro país. En el 2005 dirigió Getting Gilliam, un documental acerca del rodaje de Tideland, de Terry Gilliam (también sin estrenar en nuestro país). En el 2006 dirigió un fragmento de Paris, je t´aime, película compuesta de 20 cortos de 21 directores diferentes y que yo aún no he visto (dentro de poco ya la estrenan en el videoclub). Normalmente suele escribir también los libretos de las películas que dirige, con lo cual su estilo personal está patente en sus películas. Últimamente no se le había visto mucho en la dirección de largometrajes, pero afortunadamente tiene dos proyectos, en producción y anunciado, respectivamente: High Rise (basada en la novela de J.G.Ballard) y Uberman (proyecto de animación).

El argumento no es precisamente lo más relevante de Cube, sino la premisa inicial, una premisa originalísima llena de posibilidades que posteriormente se ha tomado como referencia (la trilogía Saw, Mentes en blanco, Captivity…). 6 personas aparecen encerradas en un complejo laberinto de habitaciones cúbicas que esconde trampas mortales. No saben cómo llegaron allí, pero pronto descubren que deberán de resolver ciertos enigmas y sortear con habilidad todas las trampas si quieren sobrevivir. Sí, ya sé que suena a Saw, pero recordad que ésta se hizo antes. El hecho es que la premisa atrapa desde el minuto uno y no nos suelta hasta finalizar la película.

No sabría explicar qué es lo que realmente atrapa de Cube, si su desasosegante atmósfera, su contenido filosófico y moral o la enorme tensión que es capaz de crear. En la película aparecen sólo 6 actores (más el del principio), y aviso que no es apta para claustrofóbicos. Las interpretaciones cumplen en general. Destaco a Nicole de Boer y Nicky Guadagni, con las que realmente nos identificamos y sufrimos con ellas. Durante todo el metraje se tiene la sensación de que la clave está en el personaje de David Hewlett, que interpreta a la perfección su enigmático personaje. Andrew Miller hace bien lo que lo toca, que no es más que intepretar a un retrasado mental con los ticks habituales pero de forma convincente. El que no sale tan bien parado es Maurice Dean Wint. Y no poque su personaje provoque un poco de empatía al principio para al poco tiempo perderla y caer definitivamente mal, sino porque su personaje está sobreactuado y para los más puntillosos en determinados momentos puede derivar a la risa. Aún así, todos cumplen y aportan la credibilidad necesaria ante tal situación.

En aspectos técnicos también destaca bastante. El diseño de los cubos es un puntazo, realmente original. Los efectos especiales de las trampas no son precisamente espectaculares, pero cumplen sin resultar artificiales. La fotografía es buena, y nos ofrece algunos planos muy conseguidos como el exterior del cubo o la secuencia final. La música es muy buena. Ayuda mucho a meterse en la película, es hipnótica y precisa, y acompaña perfectamente a las imágenes. Pero como ya digo, lo mejor y más destacable de Cube es su novedoa premisa, las sensaciones que transmite y su acepción filosófica.

Las trampas por las que tienen que pasar los protagonistas crean una tensión enorme, ante la incertidumbre de no saber lo que va a pasar. Porque Cube es completamente imprevisible. Sufrimos con los personajes (a mí personalmente, la chica de los cálculos me provocó mucha empatía) y tememos por su destino. También habla de cómo, en situaciones de extrema desesperación, podemos dejar de lado cualquier resquicio de bondad en pos de nuestra supervivencia y dar signos de auténtica cobardía y malicia (y también de amistad, cuando David le da la mano a Helen antes de salir del cubo, por ej.). Los cubos, su posible salida, la teoría de los números primos… Todo es de un misterio inquietante, y estamos deseosos por descubirir el desenlace. Además, del lado filosófico podemos interpretar que todos estamos encerrados en cubos, todos buscamos a través de la vida la salida, que puede intepretarse como la felicidad, pasando obstáculos y luchando contra nosotros mismos. O el no querer salir del cubo por no tener nada fuera por lo que vivir. Sin duda, lo que más interés crea es el preguntarse quién les ha encerrado ahí. Si es un sueño (yo tuve uno muy parecido antes de ver la película), si es el juego de un degenerado, el sistema, si están en medio de ninguna parte sin posibilidad de escape… Todas estas incógnitas terminan sobrecogiendo, y ese desenlace abierto a posibles intepretaciones y su secunecia final son de una belleza inmensa. Tan sólo un tópico bastante manido hacia el final estropea el conjunto. Sin duda, una gran película de ciencia-ficción que ningún aficionado al género y ningún cinéfilo debería perderse, ya que en 90 minutos nos transmite sensaciones que ya quisieran muchas de más de dos horas. Si teneis la oportunidad de pillarla en un videoclub o comprarla en alguna tienda a precio ganga, no lo dudeis, a por ella. Yo me quedo con esta frase: “-¿Qué hay ahí fuera? -Estupidez humana ilimitada”. Os dejo dos excelentes posters aparte del habitual.

Lo mejor: Lo original de su planteamiento y sus posibilidades, la enorme tensión que crea, lo bien que aprovecha sus ajustados 90 minutos, la empatía que transmiten algunos personajes y el deseo de que vivan y su acepción filosófica.

Lo peor: La sobreactuación del personaje del policía (Quentin) y cierto tópico hacia el final del metraje (esto último de escasa relevancia).

NOTA GLOBAL: 9.

Cube Trailer

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