Chopper: El altar de Eric Bana.

octubre 21, 2007 at 1:25 pm (Críticas)

Dirigida por el debutante Andrew Dominik en el 2000, Chopper cuenta la historia del famoso asesino australiano Mark “Chopper” Read. Más bien trozos de su vida que intentan captar su complicado carácter. Escribió una novela autobiográfica mientras estaba encarcelado, que se convirtió en best-seller. Sin quererlo, se convirtió en un personaje famoso, a la gente le gustaba sacarse fotos en los mismo sitios en los que había estado él… ¿Qué había hecho para merecer tanta admiración? Él era el primero en desconocer la respuesta. Actualmente vive en Tasmania. A partir de aquí es posible que encontreis algún que otro spoiler.

Andrew Dominik debuta con fuerza (va a ser muy interesante ver cómo se desenvuelve en el western con El asesinato de Jesse James por el cobarde de Robert Ford), utilizando un tempo narrativo nada convencional, que va directamente a lo que quiere contar, sin concesiones. Basándose un poco en su auto-biografía, en testimonios y entrevistas, el verdadero logro de Chopper es crear un personaje que traspasa la pantalla y consigue hacerse real. Con una de esas transformaciones dignas de elogio, Eric Bana nos brinda un recital de interpretación impresionante. A lo Renée Zellwegger en Bridget Jones, Bana tuvo que tragarse a saco de donuts para engordar los 13 kilos más que exigía el papel. El que se fuera a un ambiente motero para trabajarse el papel también puede tener parte de la culpa de sus logros interpretativos. Bana compone un personaje paranóico, necesitado de ayuda urgente, con un grotesco sentido del humor que acaba haciendo gracia, que no tiene ningún reparo en cortarse las orejas para salir de la cárcel (para él su cuerpo es sólo una herramienta que resulta inútil si no se le da un uso visceral) y con impulsos violentos que libera cuando le fastidiaban el paseo con su chica, o cuando le sacan de una especie de trance mental, o cuando le sale de los cojones porque le gusta ver como saltan los dedos de tus pies cuando te los corta. Para él, impulsos incontrolables.

 

Uno de esos tipos que no querrías encontrarte en un callejón una fría noche, pues con sólo mirarle podrías encontrarte a tí mismo en el suelo, con un disparo en el pecho. Y tal vez, en tu último aliento, le verías pidiéndote disculpas, preguntándote si estás bien y si quieres un piti. ¿Me ves bien, hijodelagranputa? Y, sin embargo, su personaje cae simpático por momentos. Su paranoia le hacía inventar historias como que le buscaban y le iban a matar si él no apretaba antes el gatillo para justificar sus crímenes. Seguramente, en un mecanismo de auto-defensa de su conciencia, que le permitiera dormir por las noches.

Cuando está en casa de su mejor amigo, con ese ambiente tan degradante, con una niña pequeña campando a sus anchas que lo mismo podía ir a la cocina a beber un poco de lejía (podía saber bien), con unos padres yonkis, se ve con claridad la gran importancia que tiene el entorno en nuestras vidas. Él sólo puede hacer que seas el mismo yonki fracasado que tus padres, un fontanero, el nuevo portavoz de la iglesia de la Cienciología, el presidente de los Estados Unidos… o un asesino. Porque Chopper podía merecerse la muerte a manos de mucha gente, pero no esa puñalada trapera de su mejor amigo. En la escena en la que le apuñala una y otra vez, Chopper muestra una resistencia y aguante asombrosos. Queda patente su capacidad para perdonar a los suyos, a pesar de haber querido matarle y seguir intentándolo una y otra vez, dejándole la tripa con más agujeros que un queso emmental, cuando cualquiera le hubiera matado en defensa propia. ¿Y qué hace él? Abrazarle.

En definitiva, para todo aquel que tenga un estómago valiente y quiera ver el retrato de un personaje brutal, capaz de ser tan entrañable como cabrón, paranóico y esquizofrénico, pero de una autenticidad aplastante. No hay mucho más aparte del personaje central, los secundarios están ahí para dar luz a Bana y su peculiar construcción narrativa resta dramatismo al conjunto, pero aún así es más que suficiente. Y sobre todo, recomendada a todo aquel que crea que Eric Bana es un buen actor. Si no ha visto Chopper, todavía no ha visto nada.

NOTA GLOBAL: 6.5.

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