Basura televisiva: Bill O’Reilly.

enero 27, 2008 at 9:01 pm (Social)

Que la Fox tiene reporteros polémicos, ultra-derechistas y conservadores de la peor índole no es nada nuevo (hasta tuvieron que reconocer que uno de sus reporteros dio información falsa acerca de John Kerry). Gilipollas homófobos como John Gibson sueltan su mierda en la pantalla chica, recientemente a costa de la muerte de Heath Ledger. Pero es que hay otro más gordo y que me resulta más odioso: Bill O´Reilly. Sí, el mismo que responsabilizó a Brian De Palma de las futuras muertes de soldados americanos en Irak tras el estreno de Redacted. Lo que este tipo viene haciendo en su programa The O´Reilly Factor a infinidad de famosos no tiene nombre. Básicamente, se chotea de sus opiniones liberales y las responde con pataletas en forma de declaraciones con plena intención ofensiva, que huelen a intolerancia por todos sus poros. En el 2003 dijo que la carrera de George Clooney estaba acabada. Desde luego, deberían contratarlo como adivino.

Pero si hay un caso que me parece especialmente ofensivo es el de Bruce Springsteen. En uno de sus múltiples ataques al compositor, retó a Bruce a que fuera su programa a cambio de dar 25.000 dólares en obras benéficas (esas en las que tanto ha participado Bruce). Y si no iba, sería el malvado que impidiera la donación. No he visto yo cosa más asquerosa. Supongo que las letras del último disco de Bruce no le sentaron bien, tal vez porque le escupian unas cuántas verdades del rumbo que está tomando su país. Lo de estos tipos es de provocación absurda y vergonzosa. Comprendo que se tengan que concebir algunos trucos o tejemanejes para subir la audiencia, pero este tipo de cosas rebasan los límites.

No censuraré al censurador (tampoco me parecería ningún pecado hacerlo) , pero por gente así, que se creen los más americanos, el país se está ganando tan mala imagen. Me pregunto qué es más americano: ¿Defender las decisiones del gobierno americano ciegamente, sin importar cuán destructivas o inmorales sean, o rechazarlas y luchar por demostrar que América no es así, que tiene valores y humanidad?

Para quién sepa inglés:

Un chaval de 16 años muy avispado de nombre Jesse Lange, dejó a O´Reilly en su propio programa a la altura del betún cuando iba a entrevistar a dos chavales acerca de una disputa en un instituto al que se llevó a unos adolescentes a hablar sobre la droga. Llamadme malo, izquierdista o demagogo, pero me encanta cuando el chico, con muy buenas formas, le echa en cara datos innegables que prueban su hipocresía y O´Reilly con cara de: “¿Cómo coño salgo de esta? Maldito renacuajo. Que alguien pase a anuncios, ¡YA!”. Esa es la forma que tienen de enfrentarse a ellos mismos.

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Esas canciones que tanto me emocionan.

enero 24, 2008 at 11:23 pm (Música)

Ya sé que me ha dado con la música, pero es que cuando me da con algo… Prometo que el próximo post será de algo relacionado con el séptimo arte. Sé lo bobas que son la mayoría de las listas, pero me gusta hacerlas, sin un orden establecido, eso sí (que me resulta muy difícil poner a tal película por delante de otra si hablamos de películas favoritas). Bueno, esta lista es para esas canciones que no puedo escuchar sin hacer pucheros. Dejo a Bruce Springsteen y Dover para un post aparte, porque sino esto se hace más aburrido que Gerry.

Hallelujah, de Jeff Buckley.

– The Other Woman, de Jeff Buckley.

A Change Is Gonna Come, de Sam Cooke.

Tears In Heaven, de Eric Clapton.

Ain´t Got No I Got Life, de Nina Simone.

Angie, de Rolling Stones. 

The Weight, de The Band. 

– Unchained Melody, de Righteous Brothers. 

Hurt, de Johnny Cash. 

– There Is An Ocean, de Donovan.

Where Is The Love?, de Black Eyed Peas.

Hope There´s Someone, de Anthony & The Johnsons.

I Am The Highway, de Audioslave.

Still Loving You, de Scorpions.

– No More Love Songs, de Lloyd Cole. 

Si Tú No Estás Aquí, de Rosana.

The Times There Are A Changin’, de Bob Dylan. 

One, de Bono y Mary J. Blidge.

Daffodil Lament, de The Cranberries. 

– La Calma, de M-Clan.

Siento Que Te Extraño, de Amaral. 

Ezer Ez Da Betiko, de Ken 7.

– Lau Teilatu, de Itoitz.

Os toca, ¿cuáles son las vuestras?

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Nominaciones a los Oscars y Razzies 2008.

enero 22, 2008 at 10:30 pm (Festivales)

Ya se ha publicado en casi todas partes, pero si todavía no lo habeis visto y pasais por aquí, os ahorro un par de clickeos.

– Nominaciones a los Oscars, aquí.

– Nominaciones a los Razzies, aquí.

Sobre los primeros, aparte de olvidos como Zodiac, American Gangster, Promesas del este, Sweeney Todd o Stardust (vaaale, ya imaginaba que no la nominarían, pero es que me gustó tanto…), echamos un ojo a las nominaciones de Michael Clayton y la falta de Deseo, peligro en la sección de mejor película extranjera (algunos dirían tambien El Orfanato) y ya podemos descojonarnos un poco. Cada vez van peor estos premios, y lo dice un no-detractor de los Oscars. Qué poca mano selectiva; o más bien, cuánto enchufe. Eso sí, me alegro por Bardem y Alberto Iglesias.

Sobre los segundos, un poco reiterativos. Podrían haberle dado más vidilla mojándose un poco más y dando más de variedad de nominados, que básicamente son los mismos en diferentes categorías. Cruzo los dedos para que le den el premio de la peor película a las mocosas.

Y para terminar, una canción que me gusta mucho. “Bah, pop-rock comercial” direis algunos. Y no lo niego, pero me gusta:

Snow Patrol – Run

ACTUALIZACIÓN: Me veo consternado por la reciente noticia de que un joven actor con un gran talento y futuro por delante ha fallecido a los 28 años de edad. Su nombre… Heath Ledger. Su cadáver fue hallado en su habitación por una persona del servicio doméstico, junto con unas pastillas que apuntan a dos causas principales: suicidio o sobredosis accidental de sonmíferos, ya que se dice que tenía problemas para conciliar el sueño. La familia alega que fue una muerte accidental. Más información aquí y aquí. La muerte es una zorra despiadada, y con esto, esperemos que no se cumpla el “no hay dos sin tres” (Brad Renfro) de las defunciones de personajes del cine. Una terrible noticia y una gran pérdida para el cine. Descansa en paz. Mi más sentido pésame a todos sus seres queridos, especialmente a su pobre hija de dos años Matilda, que a su cortísima edad se ha quedado sin padre. Le dedico el post a Donnie, que sé que era uno de sus actores favoritos.

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La música y yo.

enero 19, 2008 at 4:34 pm (Música)

Mi historia con la música es algo extraña. De los primeros grupos de los que tengo constancia escuché, Dover fue el que tuvo más importancia en mi vida. No me acuerdo de lo que pasó el 11 de marzo del año pasado, pero cuando tenía 4 años, me pusieron “Devil came to me” en un día muy especial y lo recuerdo como si fuera ayer. El poder de la música, supongo. El caso es que no fui avanzando, precisamente. En casa sólo había un copón de cintas de Mecano, Olé Olé, Cecilia, Hombres G, Alaska y los Pegamoides y de ese estilo (no teníamos tocadiscos, así que no he podido disfrutar nunca de un sencillo, EP o LP en su condición original), de vez en cuándo las escuchaba un poco, pero no me llenaban (Antonio Flores y Jarabe de Palo me gustaban algo más). También había alguna de Scorpions o Roxy Music por ahí, que creo no llegué a escuchar (gran error). Por aquel entonces lo que más me gustaba era Ella baila sola, y todavía me sé algunos estribillos de memoria. También algo de Amistades peligrosas, cuya “Seré un pringao” me encantó y me sigue gustando, no me importa reconocerlo. Se puede decir que lo que más me iba por aquel entonces (y más adelante) era el pop.

Estaba obsesionado con la duración de las canciones. Cuando me dejaban alguna cinta, apuntaba en la cartulinita la duración exacta de las canciones. En la época de las cintas, las cronometraba. No me gustaban las canciones de dos minutos, tenían que ser de tres para arriba, y los estribillos tenían que sonar justo en el segundo 40, 50… porque con un estribillo que sonara en el segundo 46, ya pasaba de la canción.

Luego llegaron los discos, y la emoción de la primera cadena. El primer disco que compramos fue de Presuntos implicados, y qué quereis que os diga, lo oí mil veces porque era lo único que tenía, pero con el tiempo fue gustándome cada vez menos. Más tarde compramos el recopilatorio de Maná. Este sí que me gustó mucho, pero el grupo me decepcionó mucho con su último disco “Amar es combatir”. Las dos primeras canciones son buenas y el resto es pura paja. “Antropop” de OBK también me gustó (la de veces que lo escuché, madre mía), pero también compramos “Arena en los bolsillos” de Manolo García, que ya desde el principio me dio una pereza horrible y “La taberna del Buda” de Café Quijano, que tenía sus canciones pero sin más. Casi todos eran de Wea. Recuerdo que el Corte Inglés era un chollo. Iba casi todos los sábados y me encantaba escuchar discos (la mayoría ya ni los recuerdo). “Usar y tirar” de M-Clan fue toda una revelación. Salvo por un par de canciones del medio demasiado duras para mi frágil oído, el resto me pareció una genialidad. También me gustaba que los cuadernillos en los que venían las canciones fueran extensos, y que vinieran fotos del artista. Siempre miraba por debajo de la carátula del CD a través de los huecos de las cosillas que sujetan el cuadernillo para ver si era aceptablemente largo o si tan sólo tenía un par de hojas con los títulos de las canciones y los agradecimientos.

Y creo que ahí me quedé, porque luego vino mi pasión por el cine y dejé un poco de lado la música. No dejé, en cambio, la maldita manía de la duración. Recuerdo que en el periódico ponía que X-Men duraba 104 minutos (cuando en realidad eran 100). Y menos mal, porque esa era la duración mínima para que quisiera ver una película; si llega a durar 103 minutos me habría perdido una de mis películas de ciencia-ficción favoritas, y probablemente la película que más veces he visto en mi vida. Lo mismo pasó con El pacto de los lobos. Tenía la duración perfecta, 142 minutos. La duración era como un arte más para mí. Afortunadamente, esa manía se me fue yendo con el paso del tiempo. 

Aunque en ese período de tiempo no le prestaba tanta atención a la música, descubrí algunos grupos españoles como La oreja de Van Gogh o Amaral que entraron a formar parte de mis favoritos (no así el meloso Alex Ubago), me gustaba relajarme con Enya, Dover seguía dándome alegrías con “Late at night” y “I was dead for 7 weeks in the city of Angels” y más tarde descubrí a The Cranberries y The Corrs. Ambos me encantaron. También me gustaba Shakira, y algo de bachata. Belén Arjona tenía alguna que otra canción muy destacable, Black Eyed Peas eran la mar de pegadizos y Evanescence tenían grandes explosiones de fuerza. Y por qué no reconocerlo, tengo un par de discos de “Operación Triunfo” y uno de “Popstars”, que me lo compré más que nada por eso del karaoke. Ahora, cada vez que paso por la estantería, siento vergüenza ajena. Además, aprendí a tocar la guitarra, aunque tras tres años de clases, lo dejé el año pasado por falta de tiempo, pero intento practicar y tocar nuevas canciones siempre que puedo. Es una gran amiga y un refugio. Empezé a escuchar cada vez más a grupos como Bon Jovi, Red Hot Chili Peppers, Aerosmith, U2 o Bob Dylan, que fueron esenciales para definir mi todavía en proceso identidad musical. Por supuesto, llegó Bruce Springsteen, y con él mucha más buena música. Porque es cierto que entre los grupos anteriores los hay buenos, pero también lo es que algunos se llegan a sobrestimar por la presencia que han tenido en nuestras vidas, por encima de su verdadero valor musical.

La música (aunque suene tópico e infantil) marcó ciertos momentos de mi vida que sin ella no habrían resultado tan memorables, me alegró el día cuando estaba decaído y me relajó cuando lo necesitaba, me hizo replantearme ciertas cosas, saltar hasta tener agujetas y mover la cabeza hasta tener tortículis, llorar como si se me hubiera muerto el perro, aclararme las ideas… lo hizo, lo hace, y lo seguirá haciendo. Y esperemos que cada vez sea mejor.

Desde el año pasado me encuentro en plena etapa de grandes descubrimientos musicales. Al principio estaba algo atolondrado y abrumado por la ingente cantidad de músicos actuales y yo sin tener ni repajolera idea de por cuál empezar. Ya fuera tecleando en google “los mejores del rock”, a través de LastFM o iTunes Store y también gracias a las recomendaciones de amigos y algunos de vosotros, simplemente he empezado, por cualquiera, y me he llevado muy gratas sorpresas. Desde los más grandes guitarristas como lo son Eric Clapton, Steve Vai o Mark Knopfler (lo siento, no acabo de cogerle el punto a Jimi Hendrix) hasta lo más alternativo, pasando por el soul de Sam Cooke, Nina Simone o Aretha Franklin, la penetrante voz de Jeff Buckley, algo de country y las BSO más sinfónicas. Incluso algun grupo de metal como System of a Down me ha agradado, género que jamás pensé que llegaría a gustarme. Sin duda, Internet me abrió nuevos horizontes en el mundo de la música y sus géneros, y aunque me va un poco de todo, en el fondo sé que soy un rockero. Estos son algunos de los discos que más escucho ahora (y los que más riesgo corren de resultar cargantes de tanto escucharlos), la mayoría es Rock alternativo. Y de paso, los recomiendo:

Jeff Buckley - Grace

The Killers - Hot Fuss

Muse - Origin Of Symmetry

Audioslave - Audioslave

Radiohead - OK Computer

KT Tunstall - Eye To The Telescope

The White Stripes - Elephant

Jet - Get Born

The Strokes - Is This It

Goo Goo Dolls - Dizzy Up The Girl

System Of A Down - Toxicity

Artic Monkeys - Whatever People Say I Am, That´s What I´m Not

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Nuevo artículo… digo, post.

enero 16, 2008 at 11:27 pm (Curiosidades)

“Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que es todavía peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leían tebeos en vez de comics, los jóvenes hacían fiestas en vez de parties, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, las secretarias usaban medias en vez de panties, y los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del catering. Yo mismo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero como no lo sabía -ni usaba, por supuesto, las mallas adecuadas-, no me sirvió de nada. En mi ignorancia, creía que hacía gimnasia”.

Julio Llamazares en El País Semanal.

Y con este, mi humilde blog va 105 posts. Como en el post de mi aniversario bloggero (que casualmente fue el post nº100), se me olvidó comentarlo al llegar a la centena justa. Tampoco es que sea nada relevante, pero da cierto orgullo. Dentro de poco celebraré las 100.000 visitas (aunque la mayoría sean por casualidad). Espero que no se me olvide.

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Lo vergonzoso más vergonzante.

enero 7, 2008 at 6:37 pm (Música)

Creía que su nuevo estilo me gustaba, pero sólo era temporal. Tampoco me desagradaba el Aserejé, y ¿dónde está? Es pura moda, y Dover no lo ha sido nunca… hasta ahora. Comparad:

Y la guinda del pastel, la gran tigresa del Oriente:

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2007, un año de descubrimientos.

enero 2, 2008 at 3:42 pm (Curiosidades, Música, Reflexiones)

Ayer empezó un año nuevo. La mayoría tendrán muchos propósitos que cumplir. Yo no. Como siempre, tengo la vista puesta atrás o en el futuro (nunca en el presente, algo que tengo que enmendar), y he decidido hacer una pequeña lista. La adolescencia es una época de descubrimientos, una época en la que la chispa de la curiosidad se enciende y las hormonas se inquietan cada vez más. Algunos descubrimientos trastocan nuestro modo de vida, o más bien, nos hacen ver más allá de la burbuja en la que vivimos. Nos crean confusión y fascinación, no podemos dejar de pensar en ellos y sentimos que un mundo enorme del que no estamos preparados destruye nuestra burbuja. Dicho de otra forma, son descubrimientos necesarios, que ayudan a madurar, a explorar ciertas cosas cuya existencia ignorabas, y que enriquecen el intelecto.

No todos aprecian esos descubrimientos y siguen viviendo en su burbuja de ignorancia. Desgraciadamente, son muchos. Ya sea porque se sienten demasiado débiles o se ven presionados por sus iguales, sacrifican su curiosidad y lo que ésta podía depararles en pos de las marcas de ropa, porros con los que se marean o el bumping. No les es fácil decir si les gusta o no, porque han sucumbido al cánon, a lo que les echan. No saben ver más allá porque para ellos no hay nada más allá, no tienen criterio y gustan de acomplejar a los que sí. Si tengo un propósito este año, o más bien un (ingenuo) deseo, es que los adolescentes se dejen llevar por esa curiosidad y les lleve a lugares que jamás habrían imaginado. Estos son 5 de mis descubrimientos más importantes del año pasado:

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1. Bruce Springsteen. Un día me pasaron “Radio Nowhere” por el messenger. Me sonaba el nombre de su artista. No paré de poner la canción una y otra vez, y empezé a indagar por la red. Desde entonces no he parado de pensar, cantar, brincar y llorar con sus canciones, videoclips, letras y directos. Es un poco engorro el copiar las letras de las canciones a un traductor y que a veces te salgan sin sentidos, pero en su caso sentía la necesidad de hacerlo. A pesar de que ha ido alternando diferentes estilos a lo largo de su carrera, su espíritu ha estado siempre ahí y no exageraría al decir que si hay un tipo de música que me gusta y va conmigo esa es la del Boss. Me estuve mordiendo las uñas al no poder ir al concierto que dio en el BEC de Barakaldo. Este tío y la E Street Band son grandes, demasiado. Quiero descubrir mucha más música, y he escuchado algunos grupos nuevos, pero ninguno como él (aunque también sería estúpido escuchar grupos con la intención de que le superen). Sé que tengo un gran horizonte por explorar en el mundo de la música. Estoy abierto a recomendaciones (ya hice caso a las que algunos de vosotros vertisteis en “Sobre mí”).

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2. David Lynch. Se ha convertido en uno de mis directores favoritos. Aquel día en el que alquilé Mulholland Drive por curiosidad, Lynch hizo que le diera al coco como pocas veces había hecho antes. Sé que para los detractores sus films más oníricos no son más que desvaríos sin sentido, pero para mí son un milagro de la evasión, en los que uno no puede parar de pensar en los posibles significados encriptados que se sugieren. La guinda del pastel es que también consigue emocionarme muchísimo con películas “auténticas” y lógicas como Una historia verdadera y sobre todo, El hombre elefante.

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3. Los conciertos. Ya había ido a varios conciertos antes, pero fue en las fiestas de Bilbao del año pasado cuando uno me cautivó. No, no fue el de Dover. Este me supuso una decepción tremenda. Cristina Llanos parecía una pija hablando, todo el mundo la vaciló. No paraba de menear la cabeza como una posesa y luego no le llegaba la voz, era como una gallina afónica. Encima versionaron algunos temas anteriores al “nuevo estilo”. Oir Serenade a lo techno-electrónico-pop fue sin duda un golpe demasiado fuerte, como una prostitución de todo lo que habían sido. El de Skalariak sí que me gustó, más que nada porque no tenía ni repajolera idea de cómo se bailaba el Ska y yo pensando: “¿pero qué se ha fumado la gente?”. Superada la confusión, disfruté dando buenas hostias, no sin caerme y que me pisaran encima unas cuántas veces más.

Pero tampoco, el concierto que me hizo vibrar fue… El Arrebato (vómitos entre los lectores). Empezamos viéndolo desde atrás y entre empujones disimulados acabamos en la tercera fila. Allí, con la música a tope me entró un subidón terrible. No paraba de saltar y gritar los estribillos, y en una de estas el pavo me miró y fue en plan “jodeeer, el tío de El Arrebato me ha mirado” y ahí ya me entró la euforia. Debo decir que el estilo de música de El Arrebato no me gusta, pero creo que en las primeras filas hasta con María Jimenez cantando me entraría el subidón. Bueno no, ahí me he pasado xD. No quiero ni imaginarme a mí mismo si el concierto hubiera sido del Boss, Bon Jovi, Dover “Dover” o los Red Hot. No quiero irme de este mundo sin estar en uno de todos ellos, aunque luego la resaca sea tremenda, no pueda hablar en días y tenga unas agujetas del horror. Ah, y los prefiero al aire libre.

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4. Sueños archivados. No recuerdo cuándo, pero más bien a principios del año pasado empezé a apuntar mis sueños. Sí, anotaba todo aquello de lo que me acordaba. Soy incapaz de describir qué signficaba eso para mí y por qué lo hacía, pero sí puedo decir que fue una de las cosas más productivas que hice el año pasado. Son cosas tan extrañas… No sé decir si son fascinantes ni si es algo de mi karma o qué. Pero tienen algo que va más allá de todo, relacionado con mis deseos más profundos, no sé si me entendeis. Me gusta mucho leerlos y revivirlos en mi mente. Espero no dejar de soñar nunca.

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5. Las series. Había visto muchas series antes de que el 2007 llegara. Pero con la “revolución” de series de calidad ya desde bastante antes de lo que me imaginaba, empezé a descubrir series, enganchándome irremediablemente a ellas y esperando ver lo que les ocurriría a mis personajes favoritos en el siguiente capítulo. A esto Internet y el ADSL ayudaron muchísimo, ya que me molesta bastante seguir un horario preestablecido. Así pues, descubrí series como Perdidos, The Shield, A dos metros bajo tierra, Scrubs, Weeds, Los Soprano, Firefly, Heroes, Hermanos de sangre, Las chicas Gilmore, The IT Crowd, Nip/Tuck, Jericho… y seguí viendo otras que ya seguía como Los Simpson, Buffy o Friends.

En un plano más secundario descubrí el whisky escocés (qué delicia), el MP3 (que me amenizó considerablemente las idas y venidas), los cigarrillos (bueno, creo que ya empezé a probarlos en el 2006 xD), el salir por la noche (con resultados anímicos de lo más dispares)… y por supuesto, seguí explorando en los campos que más me gustan (el Cine y los videojuegos). Con todo, no tengo propósitos de año nuevo más allá de centrarme un poco más en los estudios. Tan sólo tengo curiosidad por ver qué me deparará este 2008.

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