Southland Tales: Open your mind.

julio 26, 2008 at 6:38 pm (Críticas)

Mucho se ha especulado sobre esta película. Hace algún tiempo publiqué un post anunciando su trailer, comentando su recepción en Cannes y notificando una fecha de estreno prevista (4 de julio de 2008), fecha publicada por multitud de páginas web sobre cine y que finalmente se ha incumplido. La película no tiene distribuición en España, y dudo de si llegará a estrenarse en cines algún día. También comentaba que había 3 novelas gráficas previas al film que se podían leer. Bien. Ahora pongo esto en negrita para que se vea bien: para la comprensión del film han de leerse las 3 novelas gráficas previas a los acontecimientos del film. Aquel que la vea sin leer las novelas gráficas podrá percibir algo, disfrutar del virtuosismo audiovisual de escenas aisladas, pero no entenderá el por qué de muchos sucesos. Todas las críticas negativas que he leído acerca de Southland Tales eran de gente que no había leído las novelas gráficas. ¿No se fijaron en que la película indica claramente que está narrando los capítulos IV, V y VI?. Mucha gente la verá sin leer las novelas y se quejarán de que una película no debe depender de novelas gráficas para comprenderse, y estarán en todo su derecho. Pero si deciden verla y acaban echando pestes de ella (cosa que ya ha ocurrido y seguirá ocurriendo), será porque ellos han querido. Que no digan que no les hemos avisado.

La primera vez que la ví ni siquiera me atreví a valorarla. Había asistido a tal cúmulo de sin sentidos, escenas incoherentes y personajes estrafalarios que mi confusión me impidió abrir boca sobre lo que había visto. En el segundo visionado (tras leer las novelas) todo cambia. Conoces a los personajes, sabes de dónde vienen y por qué están ahí, los hilos que les manejan, etc., y disfrutas con toda la película. Porque como narración de los hechos acontecidos después de las novelas gráficas, es más que correcta. Southland Tales empieza justo dónde acaba “The Mechanicals”. Richard Kelly tiene poco tiempo y en ocasiones la cosa se ve algo apretada (habrá que ver su montaje original), pero es admirable cómo ha sabido crear un universo propio y una distopía futurista que se ha transformado en una ucronía. Kelly se aleja de lo convencional y deja en ascuas a los tópicos. Llena el film de detalles a tener en cuenta, simbologías que aportan complejidad, invitan a la sugestión y están implícitamente conectadas con las historias que se cuentan, por lo que no resultan forzadas. Asímismo, se pueden encontrar muchas metáforas, reflexiones políticas (Kelly remodeló el guión tras el 11-S), paradojas espacio-temporales… mucho sobre lo que pensar.

No sé qué es más extravagante, los actores escogidos para la función o los papeles que interpretan esos actores. Si bien en algunos momentos la caracterización de ciertos personajes puede caer en el ridículo (cosa pretendida), el cast en general cumple y se creen lo que están haciendo a pesar de lo delirante del guión. Destacaría a The Rock, que está cómodo con su papel (su tick de dedos puede llegar a cansar, pero al final tiene una explicación) y a Will Sasso, cuyo papel tiene más jugo del que se ve en la película. Sarah Michelle Gellar está más bien discreta con el papel de actriz porno inteligente.

La BSO es fantástica. Toda la película está envuelta por la música ambiental de Moby, y entre medias, tenemos extractos de temas como Blackout de Muse, All These Things That I’ve Done de The Killers, Wave of Mutilation de Pixies o Howl de Black Rebel Motorcycle Club, lo que para mí hizo que la película ganara varios puntos. Todas casan perfectamente con las imágenes, y no son el capricho de alguien que quiere jactarse de cuánto sabe de música en sus películas.

Aunque claro, no todo va a ser positivo. La voz en off del personaje de Justin Timbarlake es innecesaria la mayor parte de las veces y constituye el factor más pretencioso del film. Por otro lado, y este es probablemente su mayor lastre, no es una película que subsista por sí sola, sino que depende y mucho de las novelas gráficas. Si se procede a la lectura de estas, el visionado de la película ganará en riqueza y se podrá disfrutar de ella en todo su esplendor. Junto con esto, los primeros 10-15 minutos son bastante aburridos. Es una especie de recordatorio de las novelas que va dirigido a aquellos que no las han leído, pero sólo sirve para situarnos en el contexto. No resume ni la mitad de lo acontecido en ellas. Y ya que Kelly tenía la intención de proseguir con la historia de las novelas, podría haberse ahorrado ese pequeño ladrillo.

Con todo, Kelly realiza una película única y más que recomendable, que pone a prueba al espectador a la vez que le ofrece momentos brillantes. Los números musicales no son ningún pegote, y toca acertadamente una amplia gama de géneros que van desde la ciencia-ficción, el thriller y el drama, hasta la comedia. Una exquisitez sensorial.

NOTA GLOBAL: 8.

Podeis descargar las novelas gráficas en inglés aquí.

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Regreso y algunas cosillas.

julio 5, 2008 at 4:03 pm (Críticas, Música, Series de TV)

Ya estoy de vuelta, y no voy a poner anécdotas sobre los líos que he tenido o chorradas similares. Os juro que he estado dándole al coco en busca de esa gran idea que le dé un broche de oro a mi vuelta, pero no la he encontrado. Así que no se me ha ocurrido otra cosa que re-estrenarme haciendo un repaso de lo mejor que he visto en diferentes campos (cine, música y series). Porque dicen que en esta vida tienes que quedarte siempre con lo mejor, aunque estés de mierda hasta el cuello.

– La película: The Mist.

Esta película me encantó. Pero no hablo de la típica muletilla de “me ha encantado”, sino de cuando una película rebasa los límites cinematográficos y te planteas ciertas cosas, la tienes en la cabeza durante días, te deja huella… Indagas por internet en busca de datos y críticas ajenas; y en consecuencia, lees alguna que otra cagada de gente que no sabe de lo que habla. El caso es que hacía mucho que una película no me calaba tanto.

Desde que el personaje de Jeffrey DeMunn corre aterrado hacia el supermercado, la película me envolvió en una tensión permanente. Y no necesita grandes FX (que no los tiene pero dan el pego, salvo algún momento de cante), sólo hacer creíble la situación en el supermercado, las desavenencias entre la gente que se ha quedado atrapada y el caos que estalla sin remedio. Agradezco que la trama no se vaya por las ramas y sea directa, que sea bastante coral a pesar de que se le dé más importancia a unos personajes que a otros; y también agradezco los abundantes golpes de efecto, sin dejar así espacio para el aburrimiento. Los aires pseudo-proféticos de Marcia Gay Harden cargan un rato largo, pero era intencionado y sólo puedo felicitarla por su interpretación, así como al resto de intérpretes que no es que hagan unas interpretaciones brutales, pero se creen lo que hacen y hacen creerlo, que es lo más importante. Si he de poner un pero, sería el personaje de Andre Braugher, bastante tópico e irritante.

Y luego está el final… A mí me parece atrevido, sí, y desgarrador, tanto el momento como la actuación de Thomas Jane, a la que se ha acusado de irrisoria. Pero yo creo que se ha criticado más porque resulta incómoda que por otra cosa. A alguien en una situación así no le importaría soltar gestos que pudieran resultar ridículos o exagerados. Seguramente lo haría y por eso desgarran sus gestos: por reales.

Frank Darabont demuestra ser capaz de cambiar de registro siendo consecuente y sin trasladar sus “tics” del drama a otros géneros. Añadir que yo no he podido disfrutar de esos guiños a Carpenter, pues soy un imberbe en su cine y en la Serie B en general. En cuanto a significados y metáforas, pues son abundantes los pensamientos a los que me derivó la película, pero en general coincido en que los monstruos son una excusa para hablarnos de nosotros, de nuestro miedo a lo desconocido y de cómo ese miedo puede volverse contra nosotros y transformar a personas nobles en cobardes e incluso, monstruos.

Aparte de The Mist, de lo que he estado viendo durante este tiempo destaco el segundo trabajo de director de Terrence Malick, Malas Tierras. Una historia sensible muy bien contada y evocadora, como ya viene siendo habitual en el cine de Malick. Y la nueva de Shyamalan. A pesar del aire a decepción general, El Incidente me parece una película con el sello del hindú intacto y que sigue siendo capaz de lograr esa callada inquietud tan característica (los que hayan visto varias películas suyas sabrán a lo que me refiero), gracias en parte a la siempre excelente labor de James Newton Howard en sus films.

– El grupo: Weezer.

Durante mi tiempo de ausencia he dejado el cine y el resto de mis aficiones a un lado y me he centrado en la música. He descubierto cientos de grupos (algunos de ellos los he añadido aquí), y aún así sigo con mi eclecticismo y no podría decidirme por un sólo estilo musical. Me decanto entre el post-hardcore, el rock alternativo en general, y algo de punk rock. Ya dentro de lo alternativo estoy entre el grunge (pero no el de unos repetitivos Nirvana, sino el de los comienzos de Pearl Jam, Alice in Chains Soundgarden) y el indie rock (The Arcade Fire, Arctic Monkeys, The Strokes, Bloc Party & co). Y después de Muse, el grupo que más me ha impresionado ha sido Weezer.

The Blue Album es un disco con auténticos temazos livianos como Buddy Holly, My Name is Jonas o In The Garage, y otros de suaves estrofas y estribillos rabiosos que son pura dinamita, como Say It Ain’t So u Only in Dreams. Con Pinkerton se volvieron más oscuros, menos poperos, más ruidosos y lograron su mejor disco. Se nota bastante la influencia de los Pixies, pero a pesar de ello siguen siendo fácilmente distinguibles. Es un disco genial, pero ojo, también difícil. Yo necesité escucharlo 7 veces para apreciar todo lo bueno que tiene.

Tras varios años en los que parecía que ya no darían de qué hablar, volvieron con The Green Album, y con él a sus orígenes. Melodías poperas y un nuevo y potente bajo que sin embargo, asemeja demasiado unas canciones con otras. Aún así, más de la mitad del disco son temazos: la archiconocida Island in the Sun, Crab, Hash Pipe, Photograph, O Grilfriend o Smile. No llega al nivel de Pinkerton, pero es un digno sucesor del Blue. A partir de ahí les perdí un poco la pista. Escuché algo del Maladroit pero no me gustó. Acaban de sacar el The Red Album… no sé a qué espero para escucharlo.

– La serie: Prison Break.

A pesar de estar ocupado educando mis oidos, también he tenido tiempo para ver la primera temporada de Prison Break. Le eché el ojo al piloto hace tiempo y no me gustó nada. Suelo ser benévolo con las series y les dejo unos cuantos capítulos para que me enganchen, pero con esta dije “no”. El caso es que el lunes de la semana pasada estaba de buen humor porque me habían confirmado que pasaba de curso a pesar de mates, así que decidí darle una oportunidad. Ví el segundo y psché, no me pareció tan malo. Tercero, uhmm, esto me está gustando… y en tres días ya me había tragado la primera temporada entera.

Es que no veía Prison Break, me pinchaba Prison Break. Y admito que los carapalos de Wentworth Miller y Dominic Purcell le hacen un flaco favor al factor interpretativo, así como los tópicos carcelarios incitan a alejarse de ella desde el principio. Pero una vez habituados a sus tópicos, frases manidas, etc., le encontramos a la serie lo bueno que tiene, que no es poco. Unos secundarios con más fuerza que los propios protagonistas (Abruzzi, T-Bag, la doctora Tancredi), detalles ingeniosos de guión con respecto al plan de fuga, un ritmo que se va haciendo trepidante y nos mantiene siempre a la expectativa de lo que va a pasar…

Dicen que en la segunda y tercera temporadas la cosa se va alargando innecesariamente, pero yo me voy por la mitad de la segunda y está manteniendo bastante bien el nivel. La verdad es que todo el entramado político puede alargarse bastante y seguir con un buen nivel de calidad, la cuestión está en el “cómo”. Prison Break aparte, también me he enganchado a los jocosos comentarios de Hank Moody en Californication, a las perversidades de Dexter o a los mitos vampírico-ancestrales de Angel.

Y bueno, en otros campos he estado bastante verde por falta de tiempo, que uno también tiene vida social xD. El único libro que he leído ha sido Dosis letal, de Malcolm Rose, y sin estar nada mal tampoco me ha apasionado. De revistas casi no leo nada (me desilusioné con Cinemanía por varias razones, pero la principal fue tener que estar aguantando los prejuicios del redactor cada dos líneas). En videojuegos, el único al que he jugado bastante es Silent Hill 2. He de decir que Akira Yamaoka es un genio, con sólo un par de notas y unos ruidos grotescos ya me pone los pelos de punta. Unos gráficos más que aceptables, una historia que avanza lenta pero certera, y una sensación de inquietud constante (el que no se pueda ver más allá de dos pasos del personaje debido a la niebla ayuda mucho). Y yo que creía que el tercero de la saga era terrorífico… Mis berridos cuando se acercaba uno de esos monstruos embolsados harían parecer cálidos susurros a los gritos que se escucharon el pasado 29 de junio en cualquier bar que televisara nuestra victoria en la Eurocopa.

Creo que esto es todo. No garantizo que de aquí en adelante vaya a postear con mucha frecuencia, pero sí que me pasaré por vuestros blogs a comentar. Vosotros ya sabeis quiénes sois.

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