Concierto de Travis en Bilbao – 23/08/08.

agosto 24, 2008 at 3:12 pm (Música)

El momento que había estado esperando tantos días se acercaba. Por fin iba a asistir al concierto de un grupo que realmente me gustaba. Llegamos a Botica Vieja (el lugar del concierto) una hora antes de que empezara. Nos sorprendió ver la poca gente que había (seguramente el concierto de Carlos Baute, a pocos metros de ahí, estaría lleno ¬¬). Nos situamos en las primeras filas, hacia la izquierda. Esperamos ansiosos el momento (y con un poco de rabia por no haber podido llegar a la primera fila) mientras sonaba “Starlight” de Muse de fondo (tenía que decirlo).

Y ahí llegan. Comienzan dando caña con “Selfish Jean”. Yo saltando, gritando, y de repente… ¿qué pasa? Esto parece un cementerio. Gente sosísima, apalancada en las primeras filas como unos pasmarotes, sacando fotos a tutiplén mientras se perdían el espectáculo… Yo saltaba de vez en cuando, pero me daba corte porque prácticamente el único xD. Ok, no es un concierto heavy, pero tanta pasividad me extrañó y frustró a partes iguales.

Cuando escuché la melodía con la que comienza “Side” ya no me importaba nada. No me importaba un carajo que la gente no saltara, ni me importaban los codazos involuntarios que pudiera dar al levantar los brazos. Aquel momento fue genial. Casi tanto lo fue “Pipe Dreams”. Creo que fui el único que gritó “I’d pray to god if there was heaven, but heaven seems so very far from here”, pues sólo oía mi voz y la de Fran Healy. Mucha gente mirándome y tal, pero me dio igual.

Abajo: Douglas Payne, mascando el mismo chicle durante dos horas:

Pasemos ya a hablar de ellos. Lo dieron todo en el escenario (lástima que no les hicieramos justicia…), salvo quizás Douglas Payne (bajo), que no salió de su pose chulesca en toda la velada. Un Fran Whealy entregadísimo, interactuando continuamente con el público (genial el momento Klaus). Consiguió que entre todos hicieramos el efecto ola, intentó dar las gracias en euskera (fracasando en el intento xD) y nos hizo saltar a todos con “Why Does It Always Rain On Me?” (¡¡ya era hora!!). También se fijó en la luna a lo “Dreamworks” de una noche semi-estrellada. Neil Primrose (batería) estuvo en la sombra hasta que, hacia el final, cantaron un par de canciones en acústico en plan “familia”.

Mención aparte para Andrew Dunlop (guitarra). Este tío está muy loco. No paró quieto en las casi dos horas que duró el concierto. Dio vueltas por todo el escenario, no paró de mover la cabeza, se subió a los andamios… No sé si se suele colocar antes de los conciertos, pero desde luego lo parecía.

La organización fue un poco cutre. Por un lado, no paraba de venir personal porque los cables de las guitarras se enganchaban todo el rato. Por el otro, la escenografía era bastante de verbena de pueblo. Los típicos focos y ya. Se curraron mucho más el concierto de Amaral (un día antes del de Travis). A pesar de ello, técnicamente cumplieron. El sonido era bueno. Ni ensordecía, ni había que ponerse un sonotone para oir algo; sin acoplamientos ni mierdas similares (pasaré por alto el coro chungo de Douglas Payne).

En definitiva, el grupo entregadísimo, pero la gente en general MUY sosa. Por desgracia, el público es una parte esencial en los conciertos; si les hubieramos acompañado como es debido, aquello habría sido bestial. Confirmadas mis sospechas de que Travis tienen un muy buen directo (y más cañero que en los discos), un sobresaliente para ellos, pero un suspenso para la gente. También fue de agradecer que la lluvia no nos aguara la fiesta, como ya sucedió el año pasado en estas fechas. Así que valoración global muy positiva, pero más por el grupo que por otra cosa.

Abajo: Andrew Dunlop, entre andamios, haciendo las veces del trepamuros.

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