De singles va la cosa.

marzo 29, 2009 at 4:47 pm (Música)

Biffy Clyro – Mountains.

Mirad qué exquisitez de portada. Gran sorpresa la que me he llevado con este trío escocés. Tras su último álbum, Puzzle, en el que hacían gala de un abanico de referencias casi inabarcables, me encuentro con este single que no está editado en ninguno de sus discos y me parece, ya de entrada, su mejor tema. La única contrincante seria vendría a ser Living Is A Problem Because Everything Dies, pero cada vez que esa explosión de fuerza que es el estribillo me obliga a aporrear una guitarra invisible mis dudas se despejan. Podría compararse así un poco cutremente con The Pretender de los Foo Fighters. El bello y armonioso comienzo, la fuertemente rítmica estrofa, el enloquecido estribillo… Además, ambas tienen un videoclip sensacional. No están exentas en similitudes, la verdad, pero cada una triunfa a su modo. La otra canción que compone el single, Little Soldiers, es una balada mansa y amable, pero que nada tiene que hacer ante la grandeza de Mountains.  Como ya digo, ojo al videoclip, muy curioso y con reminiscencias a la imaginería visual de Tarsem Singh:

Placebo – Battle For The Sun.

Otro sorpresón, esta vez por parte de Placebo. Recién salido del horno, Battle For The Sun es el primer single del disco homónimo, que saldrá a la venta el 8 de junio. En él se despojan por completo de la mediocridad y repetición de esquemas a los que parecían encaminados, con un sonido más agresivo y directo, sin tanta floritura vocal por parte de Brian Molko. No es un cambio radical, pero sí palpable. Y lo que es mejor, el cambio no hace añorar viejos tiempos. De hecho, si el resto del álbum mantiene el mismo nivel de Battle For The Sun, creo que destituiré Without You I’m Nothing como mi disco favorito del grupo, aunque no sea tarea fácil. Ayer lo pusieron en su página web para descargar, pero ya ronda por YouTube (con peor calidad, por supuesto):

Marilyn Manson – We’re From America.

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Marilyn Manson vuelve por la puerta grande, junto con Twiggy Ramirez. En la primera escucha de We’re From America, sensaciones buenas y no tan buenas se dan de la mano. Las guitarras industriales hacen temblar como es de costumbre, pero tal vez debido a su alargada duración, la melodía acaba resultando algo machacona y reiterativa, bastante lejos de la potencia y garra de sus mejores temas. Recomiendo escucharlo, aunque no estoy muy seguro ni confío mucho en el rumbo que tomará The High End of Low, su último disco, al que tenía muchas ganas y que saldrá a la venta el 26 de mayo (disponible en Internet a partir del 7 de abril). El single salió hace un par de días, y está disponible en su página web.

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Recomendación musical: Zea Mays.

marzo 27, 2009 at 9:27 pm (Música)

Para romper un poco la monótona costumbre de hacer una crítica por cada estreno importante (ni que fuera lo único que veo), dejaré caer una recomendación musical cada determinado tiempo. Barajeando diferentes opciones he acabado escogiendo esta porque 1) La pereza de escribir tocho tras tocho se esfuma, 2) La sensación de que este blog está fiambre también (creo, espero).

Zea Mays es un grupo bilbaíno que, a pesar de ser de lo mejorcito en rock vasco que he oido en mucho tiempo (otros como Ken Zazpi se han quedado anclados en lo que yo ya considero clichés locales), no son muy conocidos. Les conocemos cuatro gatos, vamos. En su nuevo disco, Morphina, muestran claras influencias stoner, pero sin renunciar nunca a su modo de ver la música ni caer en el abismo de lo impersonal.

Zea Mays – Gizakiak Gizakia Hil Du

Badaezpada, erre ez daitezen, moztuko ditugu

Lapurtuko dutenak giltzaperatuko ditugu

Badaezpada, etorri ez daitezen, botako ditugu

Minbizia janda hil ez daitezen, bakartuko ditugu

 

Badaezpada, hil ez daitezen, guk geuk hilko ditugu

Bortxatuak ez izateko, mutilatuko ditugu

Badaezpada, ito ez daitezen, ondoratuko ditugu

Gure artean hitz egiteko, hormak eraikiko ditugu

 

Aldez aurretik badaezpada erasoz

Beldurrak gizakia hil du

Aldez aurretik badaezpada erasoz

Gizakiak gizakia hil du

 

Badaezpada, erre ez daitezen, moztuko ditugu

Gosez hil ez daitezen, abandonatuko ditugu

Badaezpada, hil ez daitezen, guk geuk hilko ditugu

Egiarekin es sufritzeko, gezurra esango dugu

 

Aldez aurretik badaezpada erasoz

Beldurrak gizakia hil du

Aldez aurretik badaezpada erasoz

Gizakiak gizakia hil du.

 

Traducción:

Por si acaso, para que no se quemen, los cortaremos

Encerraremos a posibles ladrones

Por si acaso, para que no vengan, les echaremos

Para que no mueran de cáncer, les marginaremos

 

Por si acaso, para que no se mueran, les mataremos nosotros

Para que no sean violados, les mutilaremos

Por si acaso, para que no se ahoguen, les hundiremos nosotros

Construiremos paredes para hablar entre nosotros

 

Atacando por si acaso antes que nada

El miedo ha matado al ser humano

Atacando por si acaso antes que nada

El ser humano se ha matado a sí mismo

 

Por si acaso, para que no se quemen, los cortaremos

Para que no se mueran de hambre, les abandonaremos

Por si acaso, para que no se mueran, les mataremos nosotros

Para que no sufran con la verdad, les mentiremos

 

Atacando por si acaso antes que nada

El miedo ha matado al ser humano

Atacando por si acaso antes que nada

El ser humano se ha matado a sí mismo.

 

(La traducción es mía; algunos matices propios del Euskera se han perdido, pero el significado global de la canción sigue ahí).

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Watchmen: Zack Snyder y sus miedos.

marzo 21, 2009 at 8:22 pm (Críticas)

Voy a intentar obviar las chorradas a las que se recurren a la hora de hablar de adaptaciones de cómics. Watchmen, la película, ha encantado/gustado/horrorizado en la misma medida a fans y a gente ajena al cómic. Cada uno tiene un concepto diferente de lo que debe ser una buena adaptación, y es difícil llegar a un acuerdo, tal vez por la naturaleza rebelde de la película de Zack Snyder. Y es que Watchmen es una película indecisa, no sublima nunca un objetivo por encima de otro, y acierta y falla en los mismos lugares.

La presentación de personajes es generosa para quien no haya leído el cómic (tal vez demasiado), pero luego encontramos detalles que no se explican (el origen de Bubastis, el por qué de la máscara de Rorschach…). Es decir, atienden al público ajeno al cómic para luego ignorarlo. A su vez, se hacen concesiones al mainstream para luego huir de él. Podemos encontrar contradicciones así repartidas por toda la película. Todas ellas nos alejan más de saber si Watchmen es buena (como adaptación y como película). ¿Cómo podemos hablar de eso cuando el propio director no tiene claro si quiere hacer una buena adaptación o una buena película? Sin embargo, es en las pequeñas licencias que se toma Snyder donde encontramos destellos de cine auténtico: la puerta que va y viene en el baño de la cárcel mientras avistamos la cara de horror del enano ante una muerte segura, los títulos de crédito iniciales, el aumento de intensidad en el final de cierto personaje (en el cómic resulta muy repentino), añadiendo otro a escena que da importancia a su pérdida. Para mí, todo esto es mucho más apreciable que la vocación de literalidad cuasi-absoluta del resto del metraje, que sin embargo funciona bastante bien en la primera hora.

En una escena del cómic, después del rescate y estando en casa de Dan, Laurie se topa con un frasco que le regaló Jon y desea que vuelva. Acto seguido este aparece. En la película apenas han salido de la nave cuando el Dr. Manhattan hace acto de presencia. Esta es una señal de la prisa con la que se sucederán todos los hechos posteriores, dejando a un lado el relativo equilibrio que había alumbrado el metraje hasta entonces.

Hay una opinión generalizada de que Matthew Goode no está a la altura de Ozymandias, pero yo no creo que el problema sea del actor. Se revelan datos sobre su admiración a Alejandro Magno en un momento inapropiado, como si fuera un diálogo trivial más, y lo mismo en otra escena con sus siervos. Uno ya se ha olvidado de eso para el final, que es cuando llega su momento. Lo que refuerza el tramo final del cómic es el detenimiento y mesura con el que se muestra la  ideología de Ozymandias, haciendo que asimilemos cada concepto y lo integremos en su personalidad. Ahora bien, lo que en el cómic era detenimiento en la película es esquematismo, de modo que cuando quieren poner una idea aleatoria en voz de Ozymandias, esta pierde su valor, ya no refleja el todo de su ideología, es sólo palabrería y se queda en nada.

Algo muy parecido sucede con el Dr. Manhattan, salvo que con este emplean más tiempo indagando en su pasado. Aún así, el episodio en Marte no consigue fascinar. De nuevo, las prisas. El poner algunas ideas en boca de los personajes, olvidándose de otras, y olvidándose de que esas otras pueden ser las que den sentido y hondura a las primeras. Todo esto es comprensible teniendo en cuenta la duración de la película, pero no justificable. No podemos ser condescendientes sólo por la dificultad que implica llevar a buen puerto una adaptación como esta. Lo que no funciona no funciona, y punto.

Otra cosa, la violencia. Hay una escena que está fuera de lugar, excesiva a todas luces. Me refiero a esa en la que Laurie y Dan pelean por primera vez en un callejón. Podemos ver navajas en el cuello, un brazo partiéndose a cámara lenta… Por otro lado, tenemos la escena del primer caso de Rorschach, que también acaba con violencia explícita. ¿Cuál es la diferencia entre estas dos escenas? En la primera la violencia no es más que un capricho del director, algo gratuito que no afecta a la trama, mientras que en la segunda la violencia tiene un fin, ayuda a reflejar la deshumanización a la que Rorschach se ve abocado por crímenes aún más inhumanos. Luego tenemos escenas como la de Laurie y Dan peleando en la cárcel, que revelan la evidencia de que Snyder no ha sabido huir de sus tics, tal vez estilizados, pero fuera de contexto y enfrentados al mensaje que supuestamente quiere dar.

Me imagino a Snyder en un salón, rodeado de las piezas que conformarán su película. Con el sudor frío en la frente, desesperado, murmurando “esta y esta tienen que estar”, “de esta otra puedo prescindir”. Como el formato no le permite incluir todas las piezas, elige. Con algunas acierta, con otras no. Se aleja para ver el resultado. ¿Qué le ha quedado? Un collage atropellado y chapucero, pero en el que quedan trozos aprovechables. Entre ideas, personajes, principios estéticos y escenas que se cruzan y contrastan por su diversa eficacia, podemos ver algo de la intención deconstructiva de Alan Moore, de la nostalgia que sienten los personajes, de la decadencia de la sociedad y del ser humano en general, y esto nos lleva a pensar que el esfuerzo de Snyder tal vez no haya sido en vano. Tal vez haya merecido la pena.

Un último apunte. El corto Relatos del Navío Negro, que cuenta la historia del atormentado náufrago eliminada del montaje internacional, sintetiza mucho mejor el contenido de la obra original en tan sólo 25 minutos. También reconozco que es más fácil, ya que sólo hay un punto de vista; el del pirata, y no muchos enfrentados como en Watchmen. Podeis descargarlo aquí.

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