Putrefacción en las butacas.

noviembre 7, 2009 at 11:28 pm (Reflexiones)

Este texto debía ser la crítica de The Box. Pero al ir a verla ha ocurrido algo que me ha impedido por completo hacerla. The Box era la película que más esperaba este año, era la primera película que iba a ver en pantalla grande de uno de mis directores actuales favoritos, estaba ilusionadísimo y atacado de los nervios a la vez. Este debía ser un día muy especial, y vaya si lo ha sido, pero en un modo muy diferente a lo que esperaba.

La sala estaba llena. Niños, mayores, pero generalmente críos aneuronales, y eso no lo limito a las personas de corta edad. A los dos minutos empezaron los comentarios: “aprieta el botón, coño”, “menuda rallada”. Nada que no me esperara, en realidad. Pero si ya estaban así en el principio, cuando todo era más o menos “normal”, no me quería imaginar las reacciones que soltarían más adelante. No había forma de meterse en la película, y el espectáculo era cada vez más y más bochornoso. Algunos empezaron a hacer ruidos y a agitar paquetes del modo más estruendoso posible. Cuando aparecía Frank Langella en la pantalla se oía un “lámele la cara” acompañado de risotadas que no cesaban. Aguanté el suplicio durante casi 1 hora. Salí del cine y antes de cruzar la puerta, sin poder reprimirme, grité a la gente: “esto es vergonzoso”.

Al salir pedí en taquilla una hoja de reclamación. Ya sé que el cine no es responsable la que gente que va y que poco o nada se puede conseguir, pero quería al menos sugerir que cuando una situación así se diera, algún acomodador o empleado del lugar interviniera, porque aquello se había salido de madre. De nada servía intentar hacer oídos sordos o llamarles la atención en un tono cada vez más arisco. Cuando en Misión imposible 3 había dos o tres quinquis dando la brasa, bastó un grito para que no volvieran a abrir la boca en toda la película. Aquí era todo el cine. Todo.

Tampoco es justo culpar sólo a la gente de semejante bochorno. No sé a quién se le ocurrió la genial idea de proyectar una película como esta en el cine palomitero por excelencia de la ciudad, donde la gente va porque quiere estar bien cerca de su novia durante el susto de turno, que las explosiones y tiros les quemen los oídos o simplemente “a ver que echan hoy”. En cualquier caso, estas decisiones derrumban el disfrute de muchos, pero claro, “y eso a quién le importa”.

Supongo que para los que sólo vayan al cine a entretenerse, esto no será más que levemente fastidioso, se descargarán los estrenos que quieran en una calidad insultante y se ahorrarán las chorradas del populacho. Pero cuando vas porque lo amas (tres cojones me importa lo cursi que suene esto), es una putada muy gorda y te joden muy pero que muy bien, porque tú seguirás yendo a disfrutarlo como se merece, y seguirás encontrándote con cosas como esta. Por mi parte, no sé si volver la semana que viene y terminar de verla. El precio de la entrada no me preocupa en absoluto, pero lo que tal vez debería hacer es preguntar en taquilla si ha entrado mucha o poca gente a la sala, con esperanzas de poder verla tranquilo. Porque, ¿dónde coño vivo que el pedir ver una peli tranquilo sea pedir mucho, demasiado?

Sólo hay algo que me consuela. Por lo que he podido ver, estoy bastante seguro de que The Box va a tener un éxito de taquilla considerable en España. La gente podrá echar cuantas pestes quiera al salir de la sala, pero lo quieran o no, han pagado la entrada. Y eso es lo único que necesita Richard Kelly para seguir haciendo cine.

Porque todo esto va sobre el cine… ¿O sobre pisotearlo?

5 comentarios

  1. Adri said,

    No puedo estar MAS de acuerdo contigo. Yo cada vez voy menos al cine y la gran culpa es de eso. Ahora ir al cine para la mayoría de la gente se ha convertido en lo que comentas… en ir a ver que ponen, en comprarse palomitas y en ver la película como si estuvieras en el salón de tu casa.

    Por eso cada vez voy menos.. porque te joden la película, no te dejan disfrutarla y es tirar el dinero y perder el tiempo además de pasar dos horas odiando a la gente.

    Pero como no pienso dejar de ir al cine por culpa de los mamarrachos (y aunque suele ser lo común, no sólo son niñatos los que no respetan a nadie). Yo ya no paso ni una y al primer signo ya le llamo la atención a la gente. A la segunda que se lo dices, se callan. Sólo una vez he tenido que salir de la sala y llamar a seguridad para que sacaran a los niñatos (que de 20 no bajaban, por cierto) que no hacían más que gritar y tirar palomitas. Y luego recolamé mi dinero, por supuesto.

    Yo he trabajado en un cine (en los Kinépolis, que encima son palomiteros a tope) y al menos cuando me tocaba de acomodadora/limpiar salas, en la hora y media que no haces practicamente nada porque todas las pelis están en proyección, me pasaba por la sala para ver si había algún grupo conflictivo, y todos los días le tenía que llamar la atención a alguien.

    Una verguenza, vamos.

  2. Cinematic said,

    Muchas gracias por tu comment Adri, es agradable saber que no estás sólo en la crítica a estas actitudes que hacen mucho más daño del que parece (no sólo a nivel personal, que también).

  3. Raquel said,

    Gente a la que le molesta que se pida silencio, gente que se pone a hablar por el móvil con toda normalidad, niñatos que piden a gritos que la prota se quede en pelotas, canis y jenys que en vez de copular discretamente en los asientos arma un escándalo digno de una peli porno, gentucilla que se pone en asientos que no les corresponde (porque no hay acomodador) y cualquiera les pide que se vayan a sus sitios…

    En definitiva… jamás voy a un cine el día del estreno, salvo que sea en VOS (esto ahuyenta a muchos maleducados), y aún así, prefiero evitarlos. Soy feliz con 3 ó 4 personas en la sala, cuando queda una semana para que retiren la peli de la cartelera…

    Hay que saber aguantar ;)

  4. Cinematic said,

    Hola Raquel! Mal que me pese lo que apuntas en el segundo párrafo va a acabar siendo la mejor opción… Pero con algunas películas cuesta horrores esperar, y en mi caso más aún con The Box. Bastante tuve con aguantar hasta el estreno… Estuve a punto de irme a la XX semana de cine de terror de San Sebastián sólo porque la proyectaban un día antes del estreno xD. Luego se lo comentaba a la gente y me miraban raro.

    La verdad es que es jodido salirte a mitad de una película que deseabas ver (cuando yo no me salgo nunca por muy mala que sea la peli) y, al mismo tiempo, saber que eso es lo mejor que puedes hacer.

  5. ramelot said,

    Buenas Cinematic,

    Añade otro indigesto corazón a esta perogrullada de los cines. No voy mucho al cine. No voy porque no tengo tiempo y también porque mi novia no es amante de ir al cine (se lo tengo que perdonar, pero no lo entiendo XD), pero algunas veces voy solo o con algún amigo. Y si supieras la cantidad de veces que mi vena “Dexter” ha aflorado … jejeje. Sufres porque te molestan, sufres porque no puedes disfrutar de la pelicula y sufres porque te sientes impotente. Por eso suelo ir a horas raras o entre semana. Es decir, si vas a ver The Box un domingo a las 12 de la mañana lo mismo no te encuentras tanto gamberrete, o un martes a las 16h de la tarde. Cosas así es lo que hago yo y lo que algunas veces me resulta.

    Un saludo.

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