No matarás, de Krzysztof Kieslowski

julio 5, 2013 at 8:29 pm (Clásicos de ayer y de hoy, Críticas, Directores, Reflexiones, Social)

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Krzysztof Kieslowski es uno de los autores que más veces se omite injustamente en las listas de ‘mejores directores’. La mayor parte de su prestigio lo obtuvo con sus últimas películas, ya que su primera etapa suele pasarse por alto en favor de la segunda. De esa primera etapa su obra más reconocida es No Amarás, crudo relato de amor no correspondido. Pero he decidido hablar de su película posterior, No Matarás, pues contiene más elementos y constantes estéticas que explotaría en posteriores proyectos. También hace un gran uso del medio cinematográfico como ensayo moral. Muchos son los cineastas que afirman que el cine es el medio más apropiado para tratar los entresijos de la moral, ya que tiene la capacidad de mostrar el comportamiento humano con una pureza inalcanzable para otros medios artísticos, sin someterlo a juicios ni moralinas. No Matarás es un perfecto ejemplo de esto. Tres historias principales se entrecruzan. Un abogado, un taxista y Jacek, un joven que vagabundea por la urbe. Sobre este último recae la tarea del discernimiento entre lo que es moral y lo que no, y los otros dos personajes son los recipientes de esa moral amorfa sobre la que deberán esculpir su propio sentido.

La fotografía de tonos ocres y oscurecimiento en los bordes del plano acentúan la fealdad que rodea a Jacek. Fealdad exterior que acaba calando internamente. Conforme la trama avanza vamos observando un comportamiento errático en Jacek. Empuja violentamente a un hombre en un baño, se ata con fuerza una soga a la mano mientras está en un restaurante… Y a veces su comportamiento deja de ser errático para quedarse en lo ambiguo. En el restaurante en el que se ata la soga, tira el café al cristal del restaurante. Al otro lado del cristal están plantadas dos niñas que sonríen. Él les devuelve la sonrisa y por un momento parecemos contemplar una bondad pura e inusual en este joven perturbado. Más tarde, nos es revelada cierta información sobre su hermana, y esta escena adquiere una significación especial. Estas niñas le han devuelto el recuerdo de su hermana, y con su sonrisa han brindado el último instante bello a una vida que acaba.

Paralelamente a la historia de Jacek, seguimos a un abogado en su entrevista de trabajo. Esta historia contrasta estéticamente con la de Jacek. Mientras que en aquella veíamos un retrato urbano tirando a feísta, aquí tenemos una iluminación preciosista con filtros de color verde. Una abstracción se esconde tras esta decisión estética. La significación del verde se une sobre todo con la naturaleza. En la película está usado con ese propósito, enfatizar la naturaleza; pero no la Madre Naturaleza, sino la nuestra. Además, la iluminación va en consonancia con el carácter del abogado. Este es sensible (tal vez demasiado) y comprensivo, está dispuesto a ir más allá, a escarbar en la condición humana con las manos acusadoras atadas a la espalda, aunque lo que vea no le vaya a gustar. Masoquismo humanista. Cuando el destino le junte con Jacek, no podrá desprenderse de su responsabilidad para con él aunque como abogado esta haya cesado oficialmente. Lo peor no es perder el caso, sino imaginarse en su pellejo. No poder refugiarse en el “es un hombre malo que tiene lo que se merece”. La conversación que mantiene con él en la cárcel hace pedazos todos los prejuicios, los blancos y negros, y le sumerge en un mar de grises del que es difícil extraer sentido. Pero si una cosa le queda clara es esta: en Jacek todavía hay bondad. La misma que habita en él. Y si Jacek muere una pequeña parte de su interior morirá también.

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La tercera trama es a la vez la menos relevante en términos narrativos y la más rica en simbología. Seguimos a un taxista que disfruta fastidiando a sus clientes, exponiendo mundanas pero claras señas de maldad. El karma vuelve a equilibrar la balanza cuando un cliente al que recoge resulta no ser muy amistoso. En el coche cuelga una figura con cara de diablo, que puede ser un modo irónico que tiene el taxista de auto-definirse, o un símbolo obvio pero no menos efectivo de lo que está a punto de ocurrir. Hay también una analogía bíblica en el perecimiento del taxista. Este es asesinado con una piedra, al igual que Abel lo fue por su hermano Caín. De hecho, en su entrevista de trabajo, el abogado saca a relucir esta cita: “Desde Caín, ningún castigo ha sido capaz de mejorar el mundo”. El asesinato del taxista es parecido en ejecución al de Abel, pero no arregla nada. Sólo trae desdicha a quien lo comete y a los que le rodean. Castigando provocamos el dolor que conducirá a más acciones merecedoras de castigo, y perpetuamos ese círculo vicioso siempre que no se dé cabida a la compasión.

Una vez que las tres tramas han confluido en una, uno de los principales temas de la película sale a la luz: la crítica a la pena de muerte. Kieslowski crea equivalencias entre la muerte de un ser humano y el ejercicio clínico, el cálculo matemático. Expone con deliberada frialdad el proceso de preparación para la ejecución, que es a la vez el proceso de deshumanización de quien lo prepara y, por ende, de la sociedad que lo apoya y del sistema que lo perpetra. El mensaje aquí está claro: la deshumanización de la sociedad. Aún así, percibo que muchos espectadores se han detenido demasiado en este punto, reduciendo la complejidad del film al mero alegato contra la pena de muerte. Pero No matarás es mucho más que una película-denuncia.

Prueba de su extrema sutilidad la tenemos en una pequeña escena en la cárcel. Vemos a un empleado de la limpieza que se detiene durante unos segundos. Tiene un semblante muy parecido al de Jacek y una mano metida en el bolsillo. ¿Y si él también tuviera una soga atada a su mano escondida en el bolsillo? ¿Y si hubiera un enemigo de la justicia vagando libre en la casa de ajusticiamiento? ¿Puede esta casa hacer algo para remover los aspectos incómodos y oscuros de la naturaleza humana? ¿O seguirá esta vagando libre y riéndose ante nuestros vanos intentos de aplacarla?

En el juego de equivalencias que propone Kieslowski, el asesinato del taxista tiene similares características y pesquisas morales a la pena de muerte: se juzga como malvada a una persona por sus actos y le es impuesta una ley que nos hace pasar por dioses. La única diferencia estriba en que Jacek ignoraba la malicia del taxista, y le ejecutó sin saberlo. El sistema sí sabía de la maldad de Jacek… En teoría. Pero, ¿puede el verdugo adquirir verdadera consciencia de la maldad del ejecutado cuando no se le ha dado un margen de duda? ¿Podemos aprehender la verdad y llegar a entender cuando nos apresuramos tanto en juzgar?

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Opera, de Dario Argento.

marzo 18, 2013 at 8:32 pm (Clásicos de ayer y de hoy, Críticas, Curiosidades, Directores, Reflexiones)

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Observamos la platea de un teatro desde los ojos amenazadores de un cuervo. Este es más consciente que nadie del desastre que está por venir. Intenta avisarnos con sus graznidos, pero los actores sólo ven en estos una molestia de la que deshacerse. Mediante planos secuencia se nos muestra el caos organizativo que se halla detrás de las bambalinas. Actrices con complejo de divas descontentas con cualquier detalle, productores buscando asegurar sus intereses mediante ruín condescendencia. La joven cantante de ópera Betty es escogida como suplente de la actriz principal en Macbeth. Betty es sensible, receptiva a las advertencias del cuervo. La función resulta ser un éxito, pero tanto los avisos del cuervo como los miedos de la actriz se ven consumados; un trágico incidente en uno de los palcos, una muerte que da coba para la superstición de una supuesta obra maldita.

El comienzo de Opera nos muestra a un Dario Argento en plena forma, tal vez como no lo vayámos a ver nunca más. Tras el inicio, se nos presentan un surtido de personajes sospechosos: un investigador que resulta ser fan de Betty, la asistente de esta o el propio director de la obra (Ian Charleson), misterioso y obsesivo. La muerte de unos irán descartando candidatos hasta la revelación final. Debe decirse que el guión cae en la ridiculez y desafía a la lógica en incontables ocasiones, declarándose como mera comparsa para plasmar los intereses estéticos y visuales de Argento. Pero es esa completa desfachatez, ese desparrame tan sincero, el que la sitúa por encima de otras propuestas medianas de Argento como Tenebre, que no terminan de apuntalar su potencial. En Opera todos los elementos recurrentes del cine Argento están en su mejor forma. El juego de colores (iluminación roja en la habitación de la protagonista cuando el peligro acecha), planos interiores de coches mientras la lluvia resbala por los cristales, y por supuesto, una cámara dinámica y juguetona. 

Esta es pues, una película que encuentra su mayor fuerza en lo cinético. Por tanto, es una película de momentos, en las que destacan dos especialmente. El primer encuentro entre la protagonista y el asesino. Este escoge el lugar más elegante posible para torturar a la protagonista. La ata, y pegando con celo unas agujas curvadas en el contorno de sus ojos, le obliga a observar el sangriento asesinato de su novio sin poder parpadear. Argento se detiene en los detalles escabrosos de este escena, pero a la vez está tan deliciosamente planificada que surge la paradoja que busca Argento, y por extensión el giallo: hallar placer en algo prohibido, convertirte en voyeur y no poder apartar la mirada de los actos del asesino… Probar la sangre y deleitarse ante su dulzura en vez de escupirla. Tal vez la visceralidad de las muertes tenga también relación con el contexto de la película, y es que a Argento no le dejaron dirigir la ópera de Verdi ‘Rigoletto”. No parece muy casual que tras ese chasco hiciera una película en la que se suceden asesinatos en un teatro donde se está preparando otra obra de Verdi…

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El otro momento que sobresale es el ataque del asesino en la casa de la protagonista. La iluminación exterior colándose por las persianas, los flashes verdes y demás elementos estéticos contribuyen a crear expectación para la escena del disparo tras la puerta. El modo en el que está rodada, con planos subjetivos de la mirilla, un imposible plano macro de la bala y una cámara lenta que muestra el recorrido de esta, hacen pensar en los momentos más álgidos de Brian De Palma. Tras esa gran escena, una niña salida de la nada guía a la protagonista por un pasadizo a lo Misión Imposible. Al parecer se pasaba el día espiándola porque sus padres discutían mucho. Sí, tal es la desfachatez del guión. En Opera conviven lo mejor y lo peor. Si estás atado a la lógica y gritas en desesperación cada vez que los personajes de una película hacen algo que va en su contra, no te acerques a este film. Si por el contrario gustas de emociones viscerales, estética refinada y no te chirría el contraste entre una dirección virtuosa y un tontuno guión, disfruta del viaje.

La ambivalencia cualitativa se ve con claridad en la escena de la última representación teatral. Se liberan a una manada de cuervos en el teatro con el dudoso fin de capturar al asesino (¿Tienen los cuervos un sexto sentido? ¿Lleva el asesino perfume de cuervo?). En realidad, no es más que una excusa para que Argento pueda emplear unos planos subjetivos moviéndose en círculos, que recuerdan a ‘La Doble vida de Verónica’ de Kieslowski y acaban mareando más de la cuenta. Aquí el exceso clama por un motivo de peso que lo sustente. Pero inmediatamente después, un cuervo arranca un ojo del asesino y lo saborea con el pico hasta comérselo. Otra vez, el espectador se debate entre desdeñar la ridiculez del conjunto o valorar su inaudita extravagancia. Porque cuando crees que ya lo has visto todo, te sorprenden con ese final a lo Terrence Malick, que no tiene nada que ver en tono a  anteriormente visto, pero que tampoco está exento de significado. Una chica que ha sufrido y ha sido torturada en compañía de humanos, acaba encontrando en las flores y la naturaleza su último refugio.

 

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Crítica: The Master.

enero 20, 2013 at 8:34 pm (Críticas, Directores, Reflexiones)

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The Master empieza con agua. La calma tras la guerra. No se nos muestra la experiencia de Freddie Quell (Joaquin Phoenix) en batalla, sólo un rostro perdido bajo un casco que hemos de desencriptar. Más tarde sabemos que no estaba seguro de si había matado a un hombre. Se siente culpable, pero no puede identificar el objeto de su culpa. Su vida en la posguerra es igual. Tiene un trabajo decente, pero es miserable sin saber acotar la razón por la que se siente así. Sólo sabe rendirse ante aquello que le evade de esas sensaciones: el sexo y la bebida. Su incondicional entrega hacia ambos vicios le mete en problemas, hasta que conoce a Lancaster Dodd, el Maestro (Philip Seymour Hoffman), líder de una organización denominada “La Causa” con obvias referencias a la Cienciología.

Freddie ve en Lancaster una oportunidad para escapar de sus vicios, pero ignora que su Maestro también los tiene. La ira le domina cuando alguien pone a prueba sus doctrinas, algo indigno de cualquier gurú; pero la necesidad de alguien que le guíe es tan grande que ignora todas las señales de alerta. A su vez, Lancaster envidia la naturalidad con la que Freddie abraza su condición de animal. No tiene pretensiones de llegar más alto, al contrario que él. Son dos hombres con mucho en común. Uno no sabe nada. El otro aspira a conocer la totalidad del universo pero sabe menos aún.

En la primera sesión que tienen para discutir su inserción en “La Causa”, Freddie consigue mirar al pasado y localizar el objeto, o la persona, que podría hacerle feliz. Según Lancaster, la repetición de palabras clave da pie a la liberación de traumas pasados. Lo que es seguro es que los reaviva. Freddie se da cuenta de que ha estado dormido todo este tiempo, evitando encaminarse hacia su objetivo porque no se creía merecedor de él. La inocencia tiene un virginal rostro de apenas 16 primaveras, y todo hombre perdido se agarraría a tal idea como a un salvavidas. Ella podría parar la cadena de whiskys de madrugada y coños calientes que sólo le conocerán por una noche. Si no regresa hacia ella, es sólo por una certeza que le corroe: no puede existir una relación saludable entre ellos, y es preferible dejar a un ángel libre antes que corromperlo. Esta sesión, que tiene más de meditación que de test psicológico, será la única con resultados positivos.

Cuando Freddie y Lancaster son arrestados queda clara una descorazonadora verdad. Nadie les ve ni les acepta tal y como son. Freddie no tiene a nadie, y Lancaster está rodeado de falsos acólitos que no creen en él (ni siquiera su hijo). Eso sin contar que las muestras de afecto de su fría mujer (excepcional Amy Adams y excepcional escena) se reducen a masturbarle cuando se siente frustrado. Así que sólo se tienen el uno al otro. Al saludarse se revuelcan por el suelo como animales, quedando patente la naturaleza de su relación. Lancaster podrá ser un mentiroso y un manipulador, pero es lo suficientemente honesto como para reconocer lo que comparte con él una criatura tan descarriada como Freddie, en vez de mirar hacia otro lado como haría la mayoría. Le dice que no quisiera verle en otra vida, porque le mataría. En otra vida podría no ser tan tolerante, saber ver lo peor que hay en él y, más difícil aún, aceptar a la persona que simboliza ese estiércol interno.

El experimento continúa. La paciencia de Freddie es puesta a prueba en un cara a cara con el yerno de Lancaster, y falla miserablemente. En otro ejercicio que incluye mirar a una ventana, se pone a besar el cristal: su verdadera naturaleza aflora por entre los márgenes de la cárcel diseñada para contenerla. Su complejo de Edipo sigue haciéndose cada vez más fuerte. Sueña con fiestas en las que las mujeres están desnudas, y es incapaz de reprimir sus deseos. El incesto que perpetró con su tía nos da pistas para pensar que, siguiendo las pesquisas freudianas de su conflicto edípico, la veía a ella como a su verdadera madre. Una mujer madura, con senos generosos, mirada lasciva y ciertos rasgos de ramera. El perfil de todas las mujeres con las que se acuesta y todo lo que su ángel de 16 primaveras no era. Tal vez evitó acostarse con ella para no convertirla en otra triste extensión de su tía.

Al final, el fracaso de Lancaster queda patente. Freddie se fuga y, tras un breve intento de recuperar a su ángel, vuelve a caer en los vicios. Como Álex en ‘La naranja mecánica’ tras soportar el tratamiento Ludovico, sigue siendo exactamente el mismo de antes. Sigue buscando los atributos de su tía en toda mujer con la que se cruza. El calor, la seguridad y las tetas con prominentes pezones que su tía le proporcionó en un pasado dolorosamente lejano. Cuando no puede obtenerlas, las dibuja en la arena y se queda abrazado a ellas, como un niño resguardado en el vientre materno.

 

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Proyecto Sesiones Dobles: Wong Kar-Wai.

marzo 31, 2007 at 3:25 pm (Directores, Proyectos)

Proyecto sesiones dobles

Hoy (bueno, ayer) comenzamos este nuevo (esperemos a lo de “apasionante”, de momento me parece más adecuado “interesante”) proyecto en el que proponemos a nuestros lectores a que vean dos películas de un determinado director para luego comentarlas, tal y como se explica en las instrucciones. En esta ocasión comenzaremos con Wong Kar-Wai, un director nacido en Shangai pero criado en Hong Kong, con numerosos premios y reconocimientos a sus espaldas, entre ellos el de mejor director en Cannes en 1997 por Happy Together. En numerosas entrevistas ha declarado que en su opinión el saber hacer Cine no se puede aprender en una escuela; se lleva dentro. Él sirve de referencia a ello. Las películas seleccionadas de este director son las siguientes:

Título: ‘2046′
Título original: ‘2046′
Año: 2004
Director: Wong Kar-Wai
Guión: Wong Kar-Wai
Reparto: Tony Leung Chiu-Wai, Ziyi Zhang, Chang Chen, Faye Wong, Maggie Cheung
 

Título: ‘Deseando amar’
Título original: ‘Fa yeung nin wa’ / ‘In the mood for love’
Año: 2000
Director: Wong Kar-Wai
Guión: Wong Kar-Wai
Reparto: Tony Leung Chiu-Wai, Maggie Cheung, Ping Lam Siu

FILMOGRAFÍA COMPLETA:

– 2046 (2004).

– Eros (junto con Steven Soderbergh y Michelangelo Antonioni) (2004).

– In the Mood for Love (Deseando amar) (2000).

– Happy Together (1997).

– Fallen Angels (1995).

– Ashes of time (1994).

– Chungking Express (1994).

– Days of Being Wild (1990).

– El fluir de las lágrimas (1989).

Fechas de visionado: Del 30 de Marzo al 15 de Abril
Fechas de comentarios: Del 16 al 20 de Abril
Blogs participantes: Books&Films, ¿Y si esta vez te quedaras?, Cineahora, Cinematic World, El día del cazador, El séptimo arte, El diario de Mr. Macguffin, The Observer (de momento).

Respecto a la selección de películas, decir que no ha corrido bajo mi cargo, pero espero que en próximas sesiones dobles se me de un poco de voto y pueda sugerir opciones. Por otro lado, lo de elegir dos de los trabajos más significativos de cada director puede dar la sensación de desdeñar o despreciar el resto de su filmografía. Por mi parte, aclaro que no es así, y en el caso de haber visto otra obra del director me gustaría exponer una breve opinión sobre ella. Además, este proyecto me viene fenomenal para degustar más cine, en preferencia de directores como he cogido la costumbre de hacer últimamente.

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Bosque de sombras: Koldo Serra llega pisando fuerte.

enero 14, 2007 at 8:35 pm (Directores, Próximos estrenos)

Cuando me hablan de cine español me suelo mostrar un poco escéptico al principio, pero cuando me dicen lo de dar oportunidades a “jóvenes” talentos, mi entusiasmo se enciende. Apoyo totalmente esta iniciativa, pues no se sabe dónde puede esconderse el nuevo Huston, Ford, Scorsese, Kurosawa, Eastwood o el nuevo Amenábar. Este es uno de esos prometedores casos que pueden acabar en un éxito rotundo. Yo velo porque así sea.

Koldo Serra, paisano mío, es decir; Bilbaíno, se está convirtiendo en todo un ejemplo a seguir. Es licenciado en Bellas Artes, de Audiovisuales en la Universidad del País Vasco. Entre 2000 y 2004 diseñó los carteles del  Fant (Festival de Cine Fantástico de Bilbao). Ha publicado el cómic La bestia del día. Ha sido ayudante de dirección en cortos como 7:35 de la mañana de Nacho Vigalondo o Snuff 2000 de Borja Crespo. Hasta que llegó la hora de valerse por sí mismo y salir de ese segundo plano, como debe ser, rehostia ya!! En 1999 realizó el corto Amor de madre. En 2003 realizó otro excelente corto llamado El tren de la bruja, una sorprendente e inteligente fábula acerca de nuestros miedos, contado con un talento innato en un principiante (“novato” me suena mal) y con una atmósfera inquietante que casi parece lo nuevo del maestro David Lynch. Sin duda, toda una obra maestra del mundo de los cortometrajes. Ha hecho videoclips para El sueño de Morfeo o Zodiacs. También ha hecho un videoclip para el cantante Doctor Deseo, Abrázame, en el que se muestra de manera sutil la soledad y la necesidad de cariño de la sociedad (prefiero no añadir ningun adjetivo y evitar ponerme trascendente) actual. Qué casualidad, he visto los dos hace un par de horitas, y me han fascinado. No menos fascinante es la humildad de Koldo, que demuestra un 0 en arrogancia. Todo lo contrario, ¡¡¡me contestó a un comment en un post de La ventana indiscreta y estoy que no me tengo en pie!!!

Menudo crack, todo un ejemplo de (por lo poco que he podido comprobar) talento, respeto y cordialidad, de no subírsele a la cabeza el haber hecho un proyecto de semejante magnitud. Un tío con madera, sí señor. Y yo que creía que el único paisano con productos dignos de mi admiración era Alex de la Iglesia. Bueno, pues ahora hay uno más, y no me pregunteis porqué, pero le siento más cercano. Para mañana mismo voy a imprimir carteles de Bosque de sombras y los pegaré en farolas y paredes. A todos mis amigos y familiares les arrastraré al cine a verla. Vamos, que va a ser un taquillazo cantado. La próxima peli (o quien sabe si esta) arrasará en los Goya (nominaciones para este año las tiene aseguradas). Ganará el Goya al mejor director novel dando un par de patadas a Pablo Malo enseñándole lo que es buen cine y ganará el Oscar a mejor película de habla no inglesa. Que sí, que os lo digo yo. Y dentro de nada aparecerá en la Enciclpedia Universal. Por último, ¿para cuándo un monumento? Si creeis que exagero, estais muy pero que muy equivocados.

Ahora vamos a entrar en el argumento de su primera (y esperemos excelente) película, y en filmaffinity que todavía no la han puesto. Ya mismo les mando un e-mail. Dicen que la película tiene un aire a las películas de Sam Peckinpah, y no lo dudo. Sólo que este es uno de los directores cuyas películas tengo pendientes de ver, todo se andará. Y es que a uno que es tan joven le faltan muchos clásicos por ver. La sinopsis de Bosque de sombras (The Backwoods) es la siguiente:

Norte de España, finales de los 70, el verano más cálido de los últimos años. Norman (Paddy Considine) y Lucy (Virginie Ledoyen) son un matrimonio inglés que no atraviesa su mejor momento. Unas vacaciones junto a unos amigos, Paul (Gary Oldman) e Isabel (Aitana Sánchez-Gijón) pasa por ser la solución.
Alejados de Londres, lo que se presenta como un idílico fin de semana de naturaleza y caza en el caserío recién comprado por Paul, no acabará como ellos hubieran deseado. El choque cultural con los lugareños encabezados por Paco (Lluis Homar) y el encuentro fortuíto de una casa abandonada, desencadenará una espiral de violencia entre ellos.

Este punto de partida da para mucho. Pueden crearse situaciones muy tensas, de la tensión y la intensidad que tanto me gusta que me ofrezcan en una sala de cine. Veremos. Desde luego, el plantel de actores es inmejorable. El grandísimo Gary Oldman en el papel principal debe ser brutal. Sobre su filmografía no hablo porque es intachable. También cuenta con el infravalorado Paddy Considine, a quien se le ha podido ver en En Ámerica (Jim Sheridan), entrañable film en el que bordaba su papel, en 24 hour party people (Michael Winterbottom) y más recientemente en Stoned (Stephen Woolley), acerca de los Rolling Stone, también con Ben Wishaw, quien después encarnaría a la perfección al atormentado Grenouille en la notable adaptación del best-seller de Patrick Süskind, El perfume (Tom Tykwer). Apareció como amigo de Russell Crowe en la buena (sin más) Cinderella man (Ron Howard) y próximamente le veremos en Dead man´s shoes y The Bourne Ultimatum. En la película también podemos ver a la bella francesa Virgine Ledoyen, aparecida en multitud de producciones francesas que me puedo morir si las nombro todas. Destacar que ella sola levantó la muy flojita El internado (Pascal Laugier), con un buen punto de partida pero con un final patético. La mayoría la recordareis por La playa (Danny Boyle), y también ha estrenado El juego de los idiotas, del divertido Francis Weber. Otra presencia no menos bella de la película es Aitana Sánchez-Gijón, aparecida en muchos films españoles y en alguno Estado Unidense. Últimamente, aparte de traumatizarse por ver sus senos amputados en La puta y la ballena (Luis Puenzo), ha aparecido en uno de los mejores films de intriga de los últimos años (¡y es español!) El maquinista (Brad Anderson) y Animales heridos (Ventura Pons). Y por último, para dar fin al calvario de mi sufrido lector, acabo con Lluís Homar, curtido actor al que hemos podido ver en Si te dicen que caí (Vicente Aranda), El pájaro de la felicidad (Pilar miró), Morir en San Hilario (Laura Mañá), Reinas (Manuel Gómez Pereira), Obaba (Montxo Armendáriz, qué gusto cuando alguien retrata con fidelidad tu tierra, aunque resulte un coñazo para los demás) o La mala eduacación, irregular pero interesante película de Pedro Almodóvar, al que ahora le llueven los premios con Volver. La peli me gustó, pero para tanto no es. Ala, con unos apuntes del propio Koldo Serra, os dejo hasta el próximo post. Por lo que dice al principio, se puede parecer un poco a la excelente Babel (Alejandro González Iñárritu). Supongo que no irá más allá de lo anedótico, pero yo ya me estoy frotando las manos para ir al estreno y (si Dios quiere) aplaudir al final. Habrá que esperar a verla para confirmar lo que vengo anunciando:

La primera palabra que me viene a la cabeza a la hora de explicar qué es The Backwoods es “incomunicación”.

The Backwoods habla de la incomunicación, incomunicación que genera confrontación. Confrontación en la pareja, entre diferentes clases sociales y entre culturas. A veces hay más distancia en un matrimonio que entre culturas separadas por cientos de kilómetros.

La trama, que transcurre durante un veraniego fin de semana a finales de los 70 en el norte de España, nos presenta a dos parejas que fortuitamente verán como un idílico fin de vacaciones desemboca en una espiral de violencia. Violencia, que siendo intrínseca al ser humano más animal, aflora cuando aflora el instinto de supervivencia. En una película de un gran potencial visual (el entorno es inmejorable) los protagonistas y antagonistas (que no “buenos” y malos”) verán cómo sus mundos chocan en donde lo peor de cada uno saldrá a flote. Insisto en que hemos pretendido que no haya gente buena o mala, si no personajes con sus buenas virtudes, y por qué no, con sus defectos también.

Partiendo de unas referencias muy claras, como el cine de los 70 y el código visual de los “westerns”, The Backwoods pretende contar una historia de carácter universal en un entorno muy concreto, la Euskadi de finales de los años 70. Y siempre, por un tema orográfico, estético y quizás algo masoquista (por la parte vaga que le toca a uno), aclarando que la intención nunca ha sido de carácter político alguno. Imágenes poderosas de hombres armados, caminando entre el eterno verde y la niebla propia del amanecer en la montaña.

La intención de uno siempre ha sido el intentar cuidar la imagen, acercándonos a la realidad, sin aspavientos técnicos de gran calibre, siendo parcos en diálogos, sonidos y música. El precioso entorno (los espectaculares bosques de la reserva natural Artikutza en Navarra, o Itxaso en Guipúzcoa) ayuda a conseguirlo.

Mundo bonito y crudo a la vez, como la vida.

Chapeau, Koldo, chapeau. Post hau zuri doa zuzenduta. Animo, aukera izugarriak dituzu ta zutaz fidatzen naiz. Emaidazu poz bat ta egin film dezente bat, caramba!! Pixkat informazio gehiagorako, digo, si quereis un poco más de información entrad en su página o en la web oficial de Bosque de sombras, espléndidamente diseñada, en la que se pueden oir las txalapartas, con el contenido habitual y una gran frase del personaje de Oldman. Y venga, ya que estamos, que me la suda el éxamen de Ciencias Naturales que tengo el martes, voy a revelar el secreto mejor guardado… MI NOMBRE REAL ES DAVID. ¡¡¡Oooohhh!!

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Christopher Nolan: Cuando el talento se nota.

noviembre 30, 2006 at 8:04 pm (Directores)

Christopher Johnathan James Nolan nació en Londres, Inglaterra un 30 de julio de 1970. Hijo de padre inglés y madre norteamericana, este inquieto amante de los cuadros en movimiento comenzó a los 7 años a interesarse en el séptimo arte. El pequeño Nolan junto a su hermano mayor, comenzó grabando sus primeras cintas a la edad de 7 años, con una cámara de 8mm que pertenecía a su padre. Influenciado por la saga de Star Wars, Nolan incluso realizó algunos cortos relacionados con temas de ciencia ficción y principalmente a lo que sería su cinta inspiradora, La Guerra de las Galaxias.

Christopher estuvo viviendo durante algún tiempo en Chicago, sin embargo pasó gran parte de su vida en Londres, donde mientras estudiaba realizó un surrealista cortometraje titulado Tarantella, el cual fue presentado en 1989. A pesar de que su carrera formal fue la de Literatura Inglesa, alternamente Nolan continuó haciendo películas ahora en 16mm con la sociedad estudiantil. En el año 1998 dirigió Following, despertando el interés del personal. Por lo que se le brindó la oportunidad de realizar su mejor película hasta la fecha, ese obrón de Memento con Guy Pearce y Carrie-Ann Moss. Obtuvo una senda nominación al Oscar por el guión de su hermano Jonathan Nolan, mayor artífice de esta maravilla y al que se le debería dar la oportunidad de trabajar como director. En el 2002 dirigiría Insomnia (o Insomnio), con un reparto de lujo encabezado por Al Pacino, Robin Williams y Hillary Sank. La película era una buena muestra de cine de intriga, interesante pero con un desenlace muy simple. Desde luego, no alcanzó el nivel de su obra cumbre hasta la fecha y a la espera de The Prestige. En el 2005 se lanzó al cine comercial con Batman Begins, otra más del famoso personaje de cómic, pero muy superior a las anteriores excepto a la de Tim Burton, que aunque me parece que está bastante sobrevalorada, lo cierto es que las dos hacen unas riñas para ver cual es la de mejor calidad. La de Nolan es un film más poético y oscuro y la de Burton, más entretenida y fiel al cómic. Este año a realizado The Prestige, repitiendo con Christian Bale y Michael Caine, y Hugh Jackman y Scarlett Johansson completando un reparto fabuloso. La historia de dos magos y cómo su amistad se convierte en rivalidad. Desde luego, con estos precedentes, puede dar lugar a un estupendo thriller psicológico que nos ofrezca mucho más que la entretenida pero simplona El ilusionista. También tiene pendiente el rodaje de The dark night, secuela de Batman Begins en la que se rumorea que podrían aparecer Ethan Hawke y mi amada Rachel Weisz.

Sin duda alguna, un director interesantísimo, con un montón de ideas en la cabeza que ha sabido muy bien cómo transmitir al espectador y un enorme talento imropio de alguien con un currículum tan escaso cómo sobresaliente. Si sihue haciendo películas a este ritmo y con esa calidad puede hacer verdaderas obras maestras que sorprendan. Pero cabe la duda de que con una película tan perfecta como Memento pueda superarse y hacer una película aún mejor. ¡Espero vivir para verlo!

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Anthony Minghella: Un director con madera.

noviembre 29, 2006 at 11:04 pm (Directores)

Anthony Minghella nació el 6 de enero de 1964 en la isla de Wight, de padre italiano y madre escocesa. Se graduó en la universidad de Hull (no hace falta ser un pijillo de Oxford para tener talento) y en los años 80 trabajó como guionista de series de televisión británicas para la BBC y la ITV. En el años 1990 dió su salto al cine con el film Truly, madly, deeply, contando con la presencia de Alan Rickman y Juliet Stevenson, fué su primer éxito de taquilla. Dado las buenas críticas que obtuvo su debut, y el BAFTA que obtuvo al mejor guión original, tuvo oportunidad de aprender e imbolucrarse en proyectos más ambiciosos. Posteriormente realizó la divertida comedia Un marido para mi mujer con Matt Dillon y William Hurt. Fué en el año 1996 cuando recibió los mayores elogios como director, por el notable drama El paciente inglés. Recibió el BAFTA a la mejor película y el Oscar al mejor director. No se durmió en los laureles y en el año 1999 firmó El talento de Mr. Ripley, una interesantísima y espléndida cinta de intriga con un magnífico plantel de actores. Tras tres (más bien cuatro) años de reláx y sabático descanso en el 2003 realizó la magnífica película Cold Mountain, muy emotiva, con unos actores fenomenales y con la que se comprende el porqué de su descanso. Obtuvo el Globo de Oro y el Oscar a la mejor actriz de reparto para Renée Zellweger, además de otras siete nominaciones a los Oscar. Actualmente tiene pendiente el estreno de Breaking and Entering, repitiendo con Jude Law, Juliette Binoche, Robin Wright Penn, Vera Farmiga (Infiltrados), Martin Freeman (The office, Guía del autoestopista galáctico) y Ray Winstone (El rey Arturo, Infiltrados). Pude disfrutar del trailer antes del visionado de Saw 3 y la verdad es que tiene muy buena pinta. Y tiene anunciada The ninth life of Louise Drax.

Su estilo es una mezcla de cine intimista, con una narrativa épica siempre muy bien llevada y con un ritmo muy bien calibrado. Aunque a veces sus films pequen de ambiciosos o un tanto convencionales, tiene un estilo clásico muy de agradecer, dejando un amplio espacio abierto para las emociones y sensaciones. Al finalizar sus películas siempre te dejan un buen sabor de boca. Ni son películas denuncia que te remuerden la conciencia y te destrozan la vida, ni tampoco son películas insustanciales que al acabar de verlas te quedas igual que al principio. Tiene un pulso narrativo firme, contundente y convincente. Además, se curra los aspectos técnicos. Es un director interesantísimo al que hay que seguir la pista, pues su filmografía no es muy extensa y al paso que va podrá deleitarnos con obras maestras que fascinen a crítica y público. Yo creo que si lo intenta y sube un poco la intensidad en sus películas (que ya de por sí lo son) puede conseguirlo.

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No country for old men: Lo nuevo de los Coen promete.

noviembre 25, 2006 at 1:40 pm (Directores, Próximos estrenos)

Tras decirle que no al mismísimo Spielberg, y trabajar con Michael Mann y Milos Forman, Javier Bardem acaba de terminar el rodaje de No country for old men, basada en la novela de Cormac McCarthy, bajo la tutela de los hermanos Coen (Joel en la dirección, Ethan y Joel en el guión). En el lujoso reparto también se encuentran Tommy Lee Jones, que hace poco debutó como director con un buen drama fronterizo un tanto sobrevalorado. Woody Harrelson, que últimamente no ha hecho gran cosa. Se ha convertido en dibujo animado para A scanner Darkly, ha hecho de abogado secundario en la aceptable pero tópica En tierra de hombres y próximamente se le verá en el último trabajo como (gran) director de Robert Altman, uno de los grandes que nos ha dejado, en A Prairie Home Companion. Por cierto, acompañado también por Tommy Lee Jones, Meryl Streep, Kevin Kline, Linsay Lohan (la que se rumorea fue el último capricho juvenil de Altman) y un sinfín de famosos actores que quisieron acompañar a Altman en su última (y esperemos que gran) película. Una verdadera pena. Josh Brolin, aparecido en El hombre sin sombra, Melinda y Melinda o Inmersión Letal y Stephen Root completan el reparto de este esperado proyecto.

El argumento cuenta  cómo Llewelyn Moss, un cazador de antílopes que se encuentra cerca de Río Grande, descubre un día un hombre acribillado a balazos, un cargamento de heroína y dos millones de dólares en efectivo… Parece que en cuanto a género puede declinarse hacia un western de aventuras, pero ya veremos.

En la filmografía de los Coen se encuentran pelis bastante dispares, pero todas ellas con el mismo punto de humor catártico, negro y un tanto exagerado, que sin embargo es una seña de identidad personal que los aleja de directores del montón. Su debut cinematográfico fue con Sangre fácil, al que le siguieron una buena y original comedia, Arizona Baby, las espléndidas Muerte entre las flores y Barton Flink y la entretenida El gran salto. Siguió con otras dos muy buenas películas cercanas a obras maestras como Fargo y El gran Lebowski, y dos buenas y muy entretenidas películas como O Brother! y la más seria El hombre que nunca estuvo allí. Sus dos últimas películas se han desviado más por el camino de la risa fácil en la en mi opinión floja Crueldad intolerable y una un poco más superior, pero que tampoco aporta mucho (es un remake de El quinteto de la muerte, y ellos afirmaron no hacer ninguno) The Ladykillers. También han creado uno de los numerosos cortometrajes que forman la esperadísima Paris je t´aime. El tándem casi siempre ha estado formado con Joel Coen como director y ambos (Ethan y Joel) como guionistas, excepto en The Ladykillers en la que Ethan también dirigía.

Javier Bardem afirma: “Fue un sueño hecho realidad. Me encantan. Puede ser una de las grandes pelis de los Coen. Es una mezcla entre Fargo y Sangre fácil”. Y otros sueños podrían convertirse en realidad para nuestro actor español, puesto que es muy probable que trabaje nada más y nada menos que con Martin Scorsese en Silence y con Steven Soderbergh en Guerrilla. Desde luego, ofertas no le faltan. Incluso puede llegar a convertirse en uno de los grandes, porque en mi opinión ya está a la altura (y superándole) de Antonio Banderas y puede seguir subiendo escalones porque ha demostrado la cantidad de proyectos que es capaz de interpretar con maestría. Desde un sádico asesino en Perdita Durango hasta un paraplégico sin ganas de vivir en Mar Adentro, que abrió el espinoso debate de la eutanasia, y en mi opinión una de las mejores películas del año 2004. Muchos papeles más a interpretado con tremenda versatilidad, pero que podría eternizarme nombrándolos.

Esperemos pues al estreno de No country for old men, de dos singulares y excelentes directores con un notable currículum que sin duda, aportan más variedad y color al anodino panorama del cine americano actual.

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