Kings Of Leon – Come Around Sundown.

julio 18, 2011 at 4:10 pm (Críticas, Música)

Retomo el blog con un halo de decepción que corresponde al último disco de uno de mis grupos favoritos. Come Around Sundown de Kings Of Leon es el primer disco flojo del grupo. Tenía fe en las declaraciones de Caleb Followill (vocalista) durante la presentación del Only By The Night (“nuestro mejor disco está aún por llegar”), pero nada. El disco es un rato decepcionante, y eso que soy fan acérrimo.

Lo que menos me gustó de su disco anterior fue con diferencia el estribillo de Use Somebody, tan impersonal y complaciente de cara al gran público. Pues bien, la mayoría de canciones de este Come Around Sundown están impregnadas de ese tufillo condescendiente. Sólo Mary y No Money levantan el listón con un algo de guitarreo rabioso y melodías sentidas. En Back Down South parece que les entra morriña, haciendo un amago pobrísimo de vuelta a sus raíces sureñas automáticamente anulado por la ampulosidad de la producción. Pony Up empieza bien pero se estanca. Birthday y Radioactive no están mal, pero no aportan nada especial y ablandan la figura de un grupo con un pasado más indómito. El resto, directamente, sobra. Al menos sigue manteniéndose la tradición de dejar lo mejor para el final, y si los cierres de sus dos discos previos (Arizona y Cold Desert) se revelaban como dos de sus mejores temas, Pickup Truck lo hace como el único tema realmente bueno del disco.

El coqueteo con el rock de estadio sólo les ha dado para un buen disco. Espero que se den cuenta. Necesitan volver, o bien a la fiereza garajera del Because of the Times, o bien a las raíces sureñas de sus dos primeros discos. También podrían probar a hacer algo de neopsicodelia, aunque entronque con su carácter más terrenal, o hacer algo parecido a los Arctic Monkeys y tantear el stoner rock… No, nada, olvidad eso. Lo único que sé es que si siguen por este camino van a terminar por destruir el reconocimiento concedido por fans que, como yo, les considera(ba)n uno de los mejores grupos de rock actuales.

Podéis descargar el disco aquí.

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Muse – The Resistance.

julio 3, 2011 at 7:22 pm (Críticas, Música)

En Black Holes And Revelations, Muse simulaban con arrebatos esporádicos de furia eléctrica y arreglos ávidamente insertados el éxito de álbumes anteriores, sin poder eludir la sospecha de que se trataba de mera apariencia. La efectividad del conjunto se sostenía por hilos de finísimo grosor. En The Resistance los arreglos han pasado a tener una presencia abusiva, quedando a la vista más que nunca la falta de un ideario que transmitir. Han estirado el hilo hasta cederlo.

Uprising, single estático y homogéneo pero prometedor en un modo muy similar en el que lo era Supermassive Black Hole, hace depositar unas expectativas en el resto de canciones que, de haberse cumplido, servirían para pasar por alto las flaquezas de este. Resistance levanta un poco el vuelo, pero se provee de arquetipos melódicos sin transformar ni adaptar a su estilo, limitándose a reproducirlos. Este síntoma nada por todo el álbum, especialmente en Undisclosed Desires, el tema más acomodado de todo el grupo con permiso de Starlight (y, aún así, resultón).

United States of Eurasia peca de demasiado referencial. No quiero ver a mi grupo favorito imitando a Queen de forma tan explícita y obvia. Unnatural Selection y MK Ultra, probablemente los dos mejores temas del álbum y que nos devuelven el espíritu más primigenio del grupo, tienen riffs potentes pero sin inventiva. Las tres partes de Exogenesis están francamente bien, pero no era el colofón que estábamos esperando. Si Muse quería componer una sinfonía, habría sido más adecuado que la lanzaran en un EP, al menos se habrían evitado quejas y malentendidos posteriores. Pero querían darse un capricho y se lo han dado, con su estatus nadie iba a negárselo.

Lo más destacable de The Resistance es que, siendo su peor disco y la prueba tangible del agotamiento creativo del grupo, todas las canciones se encuentran lejos del tan acusado exceso, sólo que a cambio se bordea peligrosamente una mediocridad antes inédita que no hace más que avivar la sensación de que han perdido un poco el rumbo. Nos queda una sincera devoción por la música clásica y el aliento de las solemnes guitarras que les dieron a conocer. El hilo todavía no se ha roto.

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Recomendación musical: Eloy.

junio 28, 2011 at 1:56 pm (Música)

Eloy es una banda de rock progresivo y krautrock alemana que surgió a finales de los 60, para dar lo mejor de sí a lo largo de la década siguiente. El nombre viene de la raza del futuro que describió H.G. Wells en La máquina del tiempo. Y así es más o menos como uno se siente al escuchar a este grupo. Se reconoce lo añejo y lo pasado en los instrumentos, pero la utilización siempre nos remite a la visión de un futuro con aliento místico.

Si hemos de hablar de su obra más redonda, seguramente habría que quedarse con Ocean. Cuatro canciones de extensa duración, en las que no se dan señas de empacho progresivo interminable (bueno, sólo un poquito), marcadamente influenciadas por el space rock (lo cual se vería con mucha más claridad en Silent Cries And Mighty Echoes), y en las que prevalece siempre esa atmósfera ascética que impulsan los coros fantasmales y los órganos eclesiásticos. Incluye la que probablemente sea su canción más alabada, Poseidon’s Creation, y sin duda una de las mejores.

No obstante, mi disco favorito del grupo es la secuela de este, Ocean 2: The Answer. Por un lado, el hecho de estar realizado dos décadas después le aporta un mayor dinamismo instrumental, y por otro lado, es mucho más variado. Desde el ambient inquietante de Between Future And Past, hasta la concisión de Serenity y su grave melodía de bajo, pasando por los emotivos coros femeninos de Reflections From The Spheres Behind y los ecos marítimos y calmos de Waves Of Intuiton. Una delicia.

Eloy siguen estando todavía en el candelero. El año pasado sacaron nuevo disco, Visionary, en el que volvían con resultados discretitos al sonido de sus primeros discos. Y como toda buena banda de rock progresivo, las portadas de sus discos son para enmarcar en un museo, puro fulgor retrofuturista y surrealista.

Eloy – Inside (1973):

Eloy – Floating (1974):

Eloy – Ocean (1977):

Eloy – Silent Cries And Mighty Echoes (1979):

Eloy – Colours (1980):

Eloy – Metromania (1984):

Eloy – Ra (1988):

Eloy – The Tides Return Forever (1994):

Eloy – Ocean 2: The Answer (1998):

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Biffy Clyro – Only Revolutions.

junio 18, 2011 at 5:09 pm (Críticas, Música)

Siguiendo la estela de Puzzle, el temprano regreso de Biffy Clyro sigue encaminado hacia la comercialidad con cada vez menos pudor en las formas. La agresividad y el break the tempo han pasado a ser cosa del pasado, y exceptuando dos o tres, todos los temas de este Only Revolutions desprenden una ligereza y una jovialidad rebosantes de optimismo que contrasta mucho con trabajos anteriores.

Ese contraste podría llegar a ser positivo si no viniera acompañado de una (a veces extrema) dejadez en las composiciones. Los arreglos circenses de The Captain no pueden camuflar su simpleza pop. En That Golden Rule se dan cita unos estupendos retales sinfónicos en su parte final y un sonido desaliñado, poco definido aunque cañero en el resto de la canción. Bubbles y Born A Horse son canciones agradables e inofensivas que no deparan ninguna sorpresa; poca hostia para el potencial del grupo. Ya he hablado de lo mucho que me gusta Mountains. Esta, junto con Booooom, Blast & Ruin y Cloud Of Stink contribuyen a que la sensación de decepción no sea tan abrumadora, porque el último trabajo de Biffy Clyro contiene también sus baladas más impersonales, clónicas e inservibles: God & Satan, Many Of Horror, Know Your Quarry… Nada más y nada menos que relleno estéril.

Se echan de menos los violentos cambios de ritmo (que transpiraban desdén hacia los convencionalismos melódicos), los alaridos, el cóctel de influencias y el hardcore trasnochado de The Vertigo of Bliss. El último disco de la banda no es una decepción absoluta, pero sí un disco nada propicio para empezar con el grupo, ya que de tan accesible da una idea equivocada del resto de sus trabajos. No obstante, tiene dentro el temazo de Mountains más un puñado de buenas acompañantes, y se mantiene la tradición de alegrarnos la vista con la portada.

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Chapman / O’Connor.

mayo 14, 2009 at 7:02 pm (Música)

El contraste entre dos portentos muy distintos, enfrentados y rasgándose las vestiduras por el beneplácito de tu oído. Y tú, indeciso.

Tracy Chapman.

Voz grave, relajante y relajada, lo que no quiere decir que cada verso no rebose sentimiento. Chapman se viste en lo folk pero sin someterse a la autocomplacencia de algunos de sus principios. De su primer y homónimo disco, aunque todas las canciones estén más o menos al mismo nivel, destaco Mountains O’Things (atención también al cover que hace esta chica), cautivador tema de influencias africanas. Ideal para tumbarse en el sofá, dejarse arropar por su calidez y quitarse todo el estrés de encima.

Sinéad O’Connor.

Donde en Chapman había contención, en O’Connor hay una energía y un nervio descomunales, excesivos si se quiere. Rebelde, desafiante, cuanto más te esfuerces en mantener su timbre vocal bajo control, más sacudirá la impavidez de tus tímpanos. The Lion And The Cobra es un disco completo y ecléctico, desde las vivaces notas de Mandinka hasta la mansa emotividad de Drink Before The War. Troy es como una montaña rusa en la que nunca sabes cuán larga será la caída. Sinéad explora aquí una gama de recursos vocales que quitan el hipo, desde los tonos más suaves hasta el grito más descarnado, y en 6:34 minutos demuestra hacer lo que quiere y más con su voz. No hace falta decir que la prefiero cien veces antes que a su sobadísimo mega-hit Nothing Compares 2 U.

En definitiva, dos polos deliciosamente opuestos, que tal vez hallaron en su debut su obra más redonda, y que sorprende cómo valiéndose de elementos tan contrarios alcanzan un nivel de satisfacción auditiva tan similar.

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El síndrome de la melodía que reclama atención.

abril 28, 2009 at 3:34 pm (Música)

Me refiero a esas melodías que se repiten en nuestra cabeza, que aparecen de vez en cuando, sin previo aviso, y con las que parece unirnos un vínculo sobrenatural. Consiguen liberarnos de la opresión del pensamiento constante y, mientras nadamos por la confortabilidad de sus notas, nos evadimos. Mis enganches musicales más recientes y placenteros:

Yeah Yeah Yeahs – Dull Life.

Una melodía básica y sencillota, pero a la que se ha puesto tanta vida encima que me resulta imposible no dejarme llevar y dejar de escucharla. En su nuevo disco, It’s Blitz, los temas cañeros de los newyorkinos suenan aún más potentes que en sus predecesores (menos garage-punk, más electrónica bailable). El problema es que sólo son tres de los diez que componen el álbum (Zero, Heads Will Roll y la que nos ocupa).

Blind Melon – Toes Across The Floor.

Guiada por la andrógina voz de Shannon Hoon, Toes Across The Floor es una de las mejores piezas del extraordinario y olvidado Soup, y tal vez, la más genuina. Un rock atemporal, escurridizo, alérgico a la repetición de estructuras y de instrumentación compleja, que sólo muy forzadamente podría encuadrarse dentro del movimiento grunge.

Danko Jones – Lovercall.

Estos canadienses podrían ser tachados de monótonos fácilmente, pero son más adictivos que comer pipas Facundo tamaño maxi. Espíritu hard-rocker de toda la vida, pero exento de solos que poco tendrían que hacer ante los grandes clásicos. Así, consiguen un sonido propio a base de riffs certeros y precisos, tal vez demasiado canónicos, pero sin llegar ni mucho menos al nivel de descaro de Airbourne. Advierto del riesgo de escuchar durante mucho tiempo a Danko Jones, y es que pueden hacerse terriblemente repetitivos.

Pride & Glory – Losin’ Your Mind.

Rock enmarcado en un inhóspito paraje sureño. Zakk Wylde coge el encanto de ese estilo y lo acompaña de guitarras pesadas y ecos metaleros, componiendo un temazo sólido y robusto donde los haya, en el que se percibe su imponente presencia guitarrera en todo momento. Sí, me pirra el rock sureño.

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De singles va la cosa.

marzo 29, 2009 at 4:47 pm (Música)

Biffy Clyro – Mountains.

Mirad qué exquisitez de portada. Gran sorpresa la que me he llevado con este trío escocés. Tras su último álbum, Puzzle, en el que hacían gala de un abanico de referencias casi inabarcables, me encuentro con este single que no está editado en ninguno de sus discos y me parece, ya de entrada, su mejor tema. La única contrincante seria vendría a ser Living Is A Problem Because Everything Dies, pero cada vez que esa explosión de fuerza que es el estribillo me obliga a aporrear una guitarra invisible mis dudas se despejan. Podría compararse así un poco cutremente con The Pretender de los Foo Fighters. El bello y armonioso comienzo, la fuertemente rítmica estrofa, el enloquecido estribillo… Además, ambas tienen un videoclip sensacional. No están exentas en similitudes, la verdad, pero cada una triunfa a su modo. La otra canción que compone el single, Little Soldiers, es una balada mansa y amable, pero que nada tiene que hacer ante la grandeza de Mountains.  Como ya digo, ojo al videoclip, muy curioso y con reminiscencias a la imaginería visual de Tarsem Singh:

Placebo – Battle For The Sun.

Otro sorpresón, esta vez por parte de Placebo. Recién salido del horno, Battle For The Sun es el primer single del disco homónimo, que saldrá a la venta el 8 de junio. En él se despojan por completo de la mediocridad y repetición de esquemas a los que parecían encaminados, con un sonido más agresivo y directo, sin tanta floritura vocal por parte de Brian Molko. No es un cambio radical, pero sí palpable. Y lo que es mejor, el cambio no hace añorar viejos tiempos. De hecho, si el resto del álbum mantiene el mismo nivel de Battle For The Sun, creo que destituiré Without You I’m Nothing como mi disco favorito del grupo, aunque no sea tarea fácil. Ayer lo pusieron en su página web para descargar, pero ya ronda por YouTube (con peor calidad, por supuesto):

Marilyn Manson – We’re From America.

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Marilyn Manson vuelve por la puerta grande, junto con Twiggy Ramirez. En la primera escucha de We’re From America, sensaciones buenas y no tan buenas se dan de la mano. Las guitarras industriales hacen temblar como es de costumbre, pero tal vez debido a su alargada duración, la melodía acaba resultando algo machacona y reiterativa, bastante lejos de la potencia y garra de sus mejores temas. Recomiendo escucharlo, aunque no estoy muy seguro ni confío mucho en el rumbo que tomará The High End of Low, su último disco, al que tenía muchas ganas y que saldrá a la venta el 26 de mayo (disponible en Internet a partir del 7 de abril). El single salió hace un par de días, y está disponible en su página web.

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Recomendación musical: Zea Mays.

marzo 27, 2009 at 9:27 pm (Música)

Para romper un poco la monótona costumbre de hacer una crítica por cada estreno importante (ni que fuera lo único que veo), dejaré caer una recomendación musical cada determinado tiempo. Barajeando diferentes opciones he acabado escogiendo esta porque 1) La pereza de escribir tocho tras tocho se esfuma, 2) La sensación de que este blog está fiambre también (creo, espero).

Zea Mays es un grupo bilbaíno que, a pesar de ser de lo mejorcito en rock vasco que he oido en mucho tiempo (otros como Ken Zazpi se han quedado anclados en lo que yo ya considero clichés locales), no son muy conocidos. Les conocemos cuatro gatos, vamos. En su nuevo disco, Morphina, muestran claras influencias stoner, pero sin renunciar nunca a su modo de ver la música ni caer en el abismo de lo impersonal.

Zea Mays – Gizakiak Gizakia Hil Du

Badaezpada, erre ez daitezen, moztuko ditugu

Lapurtuko dutenak giltzaperatuko ditugu

Badaezpada, etorri ez daitezen, botako ditugu

Minbizia janda hil ez daitezen, bakartuko ditugu

 

Badaezpada, hil ez daitezen, guk geuk hilko ditugu

Bortxatuak ez izateko, mutilatuko ditugu

Badaezpada, ito ez daitezen, ondoratuko ditugu

Gure artean hitz egiteko, hormak eraikiko ditugu

 

Aldez aurretik badaezpada erasoz

Beldurrak gizakia hil du

Aldez aurretik badaezpada erasoz

Gizakiak gizakia hil du

 

Badaezpada, erre ez daitezen, moztuko ditugu

Gosez hil ez daitezen, abandonatuko ditugu

Badaezpada, hil ez daitezen, guk geuk hilko ditugu

Egiarekin es sufritzeko, gezurra esango dugu

 

Aldez aurretik badaezpada erasoz

Beldurrak gizakia hil du

Aldez aurretik badaezpada erasoz

Gizakiak gizakia hil du.

 

Traducción:

Por si acaso, para que no se quemen, los cortaremos

Encerraremos a posibles ladrones

Por si acaso, para que no vengan, les echaremos

Para que no mueran de cáncer, les marginaremos

 

Por si acaso, para que no se mueran, les mataremos nosotros

Para que no sean violados, les mutilaremos

Por si acaso, para que no se ahoguen, les hundiremos nosotros

Construiremos paredes para hablar entre nosotros

 

Atacando por si acaso antes que nada

El miedo ha matado al ser humano

Atacando por si acaso antes que nada

El ser humano se ha matado a sí mismo

 

Por si acaso, para que no se quemen, los cortaremos

Para que no se mueran de hambre, les abandonaremos

Por si acaso, para que no se mueran, les mataremos nosotros

Para que no sufran con la verdad, les mentiremos

 

Atacando por si acaso antes que nada

El miedo ha matado al ser humano

Atacando por si acaso antes que nada

El ser humano se ha matado a sí mismo.

 

(La traducción es mía; algunos matices propios del Euskera se han perdido, pero el significado global de la canción sigue ahí).

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Concierto de Travis en Bilbao – 23/08/08.

agosto 24, 2008 at 3:12 pm (Música)

El momento que había estado esperando tantos días se acercaba. Por fin iba a asistir al concierto de un grupo que realmente me gustaba. Llegamos a Botica Vieja (el lugar del concierto) una hora antes de que empezara. Nos sorprendió ver la poca gente que había (seguramente el concierto de Carlos Baute, a pocos metros de ahí, estaría lleno ¬¬). Nos situamos en las primeras filas, hacia la izquierda. Esperamos ansiosos el momento (y con un poco de rabia por no haber podido llegar a la primera fila) mientras sonaba “Starlight” de Muse de fondo (tenía que decirlo).

Y ahí llegan. Comienzan dando caña con “Selfish Jean”. Yo saltando, gritando, y de repente… ¿qué pasa? Esto parece un cementerio. Gente sosísima, apalancada en las primeras filas como unos pasmarotes, sacando fotos a tutiplén mientras se perdían el espectáculo… Yo saltaba de vez en cuando, pero me daba corte porque prácticamente el único xD. Ok, no es un concierto heavy, pero tanta pasividad me extrañó y frustró a partes iguales.

Cuando escuché la melodía con la que comienza “Side” ya no me importaba nada. No me importaba un carajo que la gente no saltara, ni me importaban los codazos involuntarios que pudiera dar al levantar los brazos. Aquel momento fue genial. Casi tanto lo fue “Pipe Dreams”. Creo que fui el único que gritó “I’d pray to god if there was heaven, but heaven seems so very far from here”, pues sólo oía mi voz y la de Fran Healy. Mucha gente mirándome y tal, pero me dio igual.

Abajo: Douglas Payne, mascando el mismo chicle durante dos horas:

Pasemos ya a hablar de ellos. Lo dieron todo en el escenario (lástima que no les hicieramos justicia…), salvo quizás Douglas Payne (bajo), que no salió de su pose chulesca en toda la velada. Un Fran Whealy entregadísimo, interactuando continuamente con el público (genial el momento Klaus). Consiguió que entre todos hicieramos el efecto ola, intentó dar las gracias en euskera (fracasando en el intento xD) y nos hizo saltar a todos con “Why Does It Always Rain On Me?” (¡¡ya era hora!!). También se fijó en la luna a lo “Dreamworks” de una noche semi-estrellada. Neil Primrose (batería) estuvo en la sombra hasta que, hacia el final, cantaron un par de canciones en acústico en plan “familia”.

Mención aparte para Andrew Dunlop (guitarra). Este tío está muy loco. No paró quieto en las casi dos horas que duró el concierto. Dio vueltas por todo el escenario, no paró de mover la cabeza, se subió a los andamios… No sé si se suele colocar antes de los conciertos, pero desde luego lo parecía.

La organización fue un poco cutre. Por un lado, no paraba de venir personal porque los cables de las guitarras se enganchaban todo el rato. Por el otro, la escenografía era bastante de verbena de pueblo. Los típicos focos y ya. Se curraron mucho más el concierto de Amaral (un día antes del de Travis). A pesar de ello, técnicamente cumplieron. El sonido era bueno. Ni ensordecía, ni había que ponerse un sonotone para oir algo; sin acoplamientos ni mierdas similares (pasaré por alto el coro chungo de Douglas Payne).

En definitiva, el grupo entregadísimo, pero la gente en general MUY sosa. Por desgracia, el público es una parte esencial en los conciertos; si les hubieramos acompañado como es debido, aquello habría sido bestial. Confirmadas mis sospechas de que Travis tienen un muy buen directo (y más cañero que en los discos), un sobresaliente para ellos, pero un suspenso para la gente. También fue de agradecer que la lluvia no nos aguara la fiesta, como ya sucedió el año pasado en estas fechas. Así que valoración global muy positiva, pero más por el grupo que por otra cosa.

Abajo: Andrew Dunlop, entre andamios, haciendo las veces del trepamuros.

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Regreso y algunas cosillas.

julio 5, 2008 at 4:03 pm (Críticas, Música, Series de TV)

Ya estoy de vuelta, y no voy a poner anécdotas sobre los líos que he tenido o chorradas similares. Os juro que he estado dándole al coco en busca de esa gran idea que le dé un broche de oro a mi vuelta, pero no la he encontrado. Así que no se me ha ocurrido otra cosa que re-estrenarme haciendo un repaso de lo mejor que he visto en diferentes campos (cine, música y series). Porque dicen que en esta vida tienes que quedarte siempre con lo mejor, aunque estés de mierda hasta el cuello.

– La película: The Mist.

Esta película me encantó. Pero no hablo de la típica muletilla de “me ha encantado”, sino de cuando una película rebasa los límites cinematográficos y te planteas ciertas cosas, la tienes en la cabeza durante días, te deja huella… Indagas por internet en busca de datos y críticas ajenas; y en consecuencia, lees alguna que otra cagada de gente que no sabe de lo que habla. El caso es que hacía mucho que una película no me calaba tanto.

Desde que el personaje de Jeffrey DeMunn corre aterrado hacia el supermercado, la película me envolvió en una tensión permanente. Y no necesita grandes FX (que no los tiene pero dan el pego, salvo algún momento de cante), sólo hacer creíble la situación en el supermercado, las desavenencias entre la gente que se ha quedado atrapada y el caos que estalla sin remedio. Agradezco que la trama no se vaya por las ramas y sea directa, que sea bastante coral a pesar de que se le dé más importancia a unos personajes que a otros; y también agradezco los abundantes golpes de efecto, sin dejar así espacio para el aburrimiento. Los aires pseudo-proféticos de Marcia Gay Harden cargan un rato largo, pero era intencionado y sólo puedo felicitarla por su interpretación, así como al resto de intérpretes que no es que hagan unas interpretaciones brutales, pero se creen lo que hacen y hacen creerlo, que es lo más importante. Si he de poner un pero, sería el personaje de Andre Braugher, bastante tópico e irritante.

Y luego está el final… A mí me parece atrevido, sí, y desgarrador, tanto el momento como la actuación de Thomas Jane, a la que se ha acusado de irrisoria. Pero yo creo que se ha criticado más porque resulta incómoda que por otra cosa. A alguien en una situación así no le importaría soltar gestos que pudieran resultar ridículos o exagerados. Seguramente lo haría y por eso desgarran sus gestos: por reales.

Frank Darabont demuestra ser capaz de cambiar de registro siendo consecuente y sin trasladar sus “tics” del drama a otros géneros. Añadir que yo no he podido disfrutar de esos guiños a Carpenter, pues soy un imberbe en su cine y en la Serie B en general. En cuanto a significados y metáforas, pues son abundantes los pensamientos a los que me derivó la película, pero en general coincido en que los monstruos son una excusa para hablarnos de nosotros, de nuestro miedo a lo desconocido y de cómo ese miedo puede volverse contra nosotros y transformar a personas nobles en cobardes e incluso, monstruos.

Aparte de The Mist, de lo que he estado viendo durante este tiempo destaco el segundo trabajo de director de Terrence Malick, Malas Tierras. Una historia sensible muy bien contada y evocadora, como ya viene siendo habitual en el cine de Malick. Y la nueva de Shyamalan. A pesar del aire a decepción general, El Incidente me parece una película con el sello del hindú intacto y que sigue siendo capaz de lograr esa callada inquietud tan característica (los que hayan visto varias películas suyas sabrán a lo que me refiero), gracias en parte a la siempre excelente labor de James Newton Howard en sus films.

– El grupo: Weezer.

Durante mi tiempo de ausencia he dejado el cine y el resto de mis aficiones a un lado y me he centrado en la música. He descubierto cientos de grupos (algunos de ellos los he añadido aquí), y aún así sigo con mi eclecticismo y no podría decidirme por un sólo estilo musical. Me decanto entre el post-hardcore, el rock alternativo en general, y algo de punk rock. Ya dentro de lo alternativo estoy entre el grunge (pero no el de unos repetitivos Nirvana, sino el de los comienzos de Pearl Jam, Alice in Chains Soundgarden) y el indie rock (The Arcade Fire, Arctic Monkeys, The Strokes, Bloc Party & co). Y después de Muse, el grupo que más me ha impresionado ha sido Weezer.

The Blue Album es un disco con auténticos temazos livianos como Buddy Holly, My Name is Jonas o In The Garage, y otros de suaves estrofas y estribillos rabiosos que son pura dinamita, como Say It Ain’t So u Only in Dreams. Con Pinkerton se volvieron más oscuros, menos poperos, más ruidosos y lograron su mejor disco. Se nota bastante la influencia de los Pixies, pero a pesar de ello siguen siendo fácilmente distinguibles. Es un disco genial, pero ojo, también difícil. Yo necesité escucharlo 7 veces para apreciar todo lo bueno que tiene.

Tras varios años en los que parecía que ya no darían de qué hablar, volvieron con The Green Album, y con él a sus orígenes. Melodías poperas y un nuevo y potente bajo que sin embargo, asemeja demasiado unas canciones con otras. Aún así, más de la mitad del disco son temazos: la archiconocida Island in the Sun, Crab, Hash Pipe, Photograph, O Grilfriend o Smile. No llega al nivel de Pinkerton, pero es un digno sucesor del Blue. A partir de ahí les perdí un poco la pista. Escuché algo del Maladroit pero no me gustó. Acaban de sacar el The Red Album… no sé a qué espero para escucharlo.

– La serie: Prison Break.

A pesar de estar ocupado educando mis oidos, también he tenido tiempo para ver la primera temporada de Prison Break. Le eché el ojo al piloto hace tiempo y no me gustó nada. Suelo ser benévolo con las series y les dejo unos cuantos capítulos para que me enganchen, pero con esta dije “no”. El caso es que el lunes de la semana pasada estaba de buen humor porque me habían confirmado que pasaba de curso a pesar de mates, así que decidí darle una oportunidad. Ví el segundo y psché, no me pareció tan malo. Tercero, uhmm, esto me está gustando… y en tres días ya me había tragado la primera temporada entera.

Es que no veía Prison Break, me pinchaba Prison Break. Y admito que los carapalos de Wentworth Miller y Dominic Purcell le hacen un flaco favor al factor interpretativo, así como los tópicos carcelarios incitan a alejarse de ella desde el principio. Pero una vez habituados a sus tópicos, frases manidas, etc., le encontramos a la serie lo bueno que tiene, que no es poco. Unos secundarios con más fuerza que los propios protagonistas (Abruzzi, T-Bag, la doctora Tancredi), detalles ingeniosos de guión con respecto al plan de fuga, un ritmo que se va haciendo trepidante y nos mantiene siempre a la expectativa de lo que va a pasar…

Dicen que en la segunda y tercera temporadas la cosa se va alargando innecesariamente, pero yo me voy por la mitad de la segunda y está manteniendo bastante bien el nivel. La verdad es que todo el entramado político puede alargarse bastante y seguir con un buen nivel de calidad, la cuestión está en el “cómo”. Prison Break aparte, también me he enganchado a los jocosos comentarios de Hank Moody en Californication, a las perversidades de Dexter o a los mitos vampírico-ancestrales de Angel.

Y bueno, en otros campos he estado bastante verde por falta de tiempo, que uno también tiene vida social xD. El único libro que he leído ha sido Dosis letal, de Malcolm Rose, y sin estar nada mal tampoco me ha apasionado. De revistas casi no leo nada (me desilusioné con Cinemanía por varias razones, pero la principal fue tener que estar aguantando los prejuicios del redactor cada dos líneas). En videojuegos, el único al que he jugado bastante es Silent Hill 2. He de decir que Akira Yamaoka es un genio, con sólo un par de notas y unos ruidos grotescos ya me pone los pelos de punta. Unos gráficos más que aceptables, una historia que avanza lenta pero certera, y una sensación de inquietud constante (el que no se pueda ver más allá de dos pasos del personaje debido a la niebla ayuda mucho). Y yo que creía que el tercero de la saga era terrorífico… Mis berridos cuando se acercaba uno de esos monstruos embolsados harían parecer cálidos susurros a los gritos que se escucharon el pasado 29 de junio en cualquier bar que televisara nuestra victoria en la Eurocopa.

Creo que esto es todo. No garantizo que de aquí en adelante vaya a postear con mucha frecuencia, pero sí que me pasaré por vuestros blogs a comentar. Vosotros ya sabeis quiénes sois.

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