Lost: incógnitas.

mayo 24, 2010 at 10:40 pm (Críticas, Reflexiones, Series de TV)

No me he podido reprimir de la fiebre lostiana. Último capítulo de una serie que llevamos siguiendo desde hace años. Último paso del camino. El cierre satisfactorio que estaba esperando se ha dado, a pesar de todas las voces decepcionadas que se han alzado. Lost es un producto televisivo que ha aprovechado las exigencias a las que estaba sometido para reinventarse a sí mismo temporada tras temporada, transfigurando así las expectativas en torno a él y dando la espalda a aquellos espectadores con ideas prefijadas sobre lo que debía ser la serie. Los mismos que ahora están decepcionados con el final.

Pero me voy a apartar un poco de la serie en sí para hacer una defensa de la incógnita, del misterio, de las entidades superiores, de la intriga independiente y sin respuestas que la acompañen. Y me voy a apartar de la serie porque creo que esta no ha tenido claro qué posición adoptar ante la incógnita, utilizándola a veces como fin y otras veces como excusa. A la incógnita, para subsistir por sí sóla, le hace falta la capacidad de seducción de un semental, el cariz enigmático que turba sin estar sujeto a nada más que la percepción. David Lynch sabe mucho de eso. 

Lost ha hecho gala de este poder (a su manera y salvando las abismales distancias) durante gran parte de su recorrido (la escotilla, los números, Los Otros, los vídeos de instrucción, los viajes en el tiempo, Jacob…). Pero en la última temporada se rompió esa tradición que era parte de la serie, y se puso un par de incógnitas carentes de todo interés en posición hegemónica sobre el resto. Me refiero al Templo y, sobre todo, a cierto personaje femenino del capítulo 15. Este ha sido, para un servidor, uno de los mayores errores de los guionistas, en apariencia poco importante pero que se carga muchas de las bases de la serie. Por un lado, explicación inútil, porque sólo da un paso arriba en un árbol genealógico que parece no tener fin; por otro lado, desviación con respecto a la concepción independiente de la incógnita que hasta el momento, salvo algunas excepciones, había tenido la serie. ¿Y a qué lleva el perder esa concepción? A pedir respuestas, claro, porque la incógnita carece de todo atractivo. Y he aquí el error que ha caracterizado a muchos fans acérrimos de la serie: pedir respuestas aun cuando las incógnitas ya estaban justificadas como tal. Un error creado tanto por la desidia crítica de estos fans como por la indecisión conceptual de la propia serie.

Pero, ¿por qué tanta querencia general en que las incógnitas sean resueltas? Lo importante es que la incógnita intrigue, fascine, sea enigmática sin quedarse en el intento. La revelación de esta sólo lleva a la decepción. ¿Por qué? Porque no hay respuesta en la cabeza de ningún guionista que se pueda equiparar a la medida en que esa incógnita te ha turbado y obsesionado, a lo que te ha aportado como tal.

Anuncios

Permalink 4 comentarios

Mis series del 2009.

enero 1, 2010 at 8:25 pm (Series de TV)

1. Carnivàle (Daniel Knauf, 2003-2005).

Definitivamente, mi serie del año. Pionera en la ambientación minuciosa de épocas pasadas (más tarde vendrían Deadwood o Roma), en este caso la gran depresión de EE.UU. en los años 30, y más centrada en aprehender la belleza del momento que en acatar la exactitud histórica. Al contrario de esas otras series que prefieren ensimismar únicamente con su intachable estampa, Carnivàle estrecha distancias con el espectador valiéndose de otras y más poderosas armas. El respeto hacia los temas que trata, la aversión a los juicios morales, la dedicación a la evolución de los personajes de la que hace gala, el compromiso para con el espíritu arcano de poderes y energías ocultas que exigen suicidas saltos de fé para concebir su existencia. Aquí el Bien está representado por un fugitivo y el Mal por un sacerdote, dejando claro que las instituciones poco o nada tienen que ver con la naturaleza de los individuos que las representan. Así pues, no es tanto que Carnivàle verse sobre la lucha entre el Bien y el Mal, sino sobre los grises prolijos que nos pueden arrastrar hacia uno u otro extremo.

2. Spaced (Simon Pegg, Jessica Stevenson, 1999-2001).

He aquí la razón por la cual el humor de las sitcom británicas me parece tan efectivo: saben explotar las particularidades de cada personaje y crear situaciones en las que estas choquen con las de otros, equilibrando el surrealismo de esas situaciones con la credibilidad que cada personaje consigue transmitir. Mantener el equilibrio (no pasarse la credibilidad por el forro ni ofrecer el desmadre por el desmadre) no es nada fácil, de hecho creo que es ahí donde fallan muchos productos cómicos. Otra razón, más sencilla, es que tienen el sentido del absurdo mas agudo que he visto jamás. Es por eso que tanto Spaced, como The IT Crowd (UK) o The Office (UK), me matan. Es posible que de las tres, Spaced sea la menos transgresora y punzante, pero lo compensa con su contagioso buen rollo y sus incansables referencias a la cultura pop, que lejos de querer ganarse el favor del público a base de guiños facilones, revelan la dependencia hacia ellas que sufren los propios personajes al tiempo que el espectador se reta a sí mismo por ver cuántas encuentra. En la 2ª temporada sus virtudes están mucho más vivas.

3. Damages (Daniel Zelman, Glenn & Todd A. Kessler, 2007).

Una serie sobre conspiraciones y trapos sucios judiciales, con los abogados representando tanto la justicia como lo opuesto. Lo más destacable de Damages es la habilidad con la que teje detalles de guión y les da importancia por encima de los acontecimientos principales, de modo que hay muchas pequeñas razones para seguir la serie, y si alguna desaparece siempre encontraremos una buena sutituta. Sin embargo, sí hay algo que le achaco, y es no mantener la fachada arty que se vislumbraba al principio del piloto: el humo vistiendo las calles de Nueva York, el zoom que intimida acercándose al ascensor hasta enfocar a una Ellen Parsons desvalijada… Es algo que a lo largo de la serie se sacrifica en pos del entramado de mentiras. Pero como este está tan bien llevado tampoco voy a crucificar la serie por ello. Encuentro una pega más, sobre todo en la season finale, y es que sobrevaloran el impacto del giro argumental. Hay como 4 o 5 giros en el último capítulo, la mayoría innecesarios, de forma que hasta los últimos minutos no conocemos las verdaderas motivaciones de algunos personajes. La serie ya había demostrado saber crear tensión con las miradas y los odios latentes entre Glenn Close y Rose Byrne, un logro mucho mayor que el omitir datos para darle la vuelta a todo una vez tras otra.

4. Hung (Dmitry Lipkin, Colette Burson, 2009).

El piloto de Hung prometía algo más mordaz de lo que acabó siendo. La mano de Alexander Payne tocaba a los ídolos e ideales caídos, la decadencia en el ambiente laboral y familiar y la compasión hacia el perdedor (como ya venía siendo habitual en sus generalmente portentosos trabajos cinematográficos). Los siguientes capítulos se encaminaron más por ese último punto, centrándose en Thomas Jane (Ray Drecker) y su partenaire Jane Adams (Tanya Skagle), gigoló y proxeneta, el primero en un ejercicio de autosuperación actoral y la segunda natural y espontánea como poetisa frustrada plena de inquietudes. El punto fuerte de la serie son estos dos personajes y el grado de compenetración que alcanzan, y el punto débil tanto la escasez de tramas secundarias (sobre todo en los primeros capítulos) como el poco ahínco que se impone a estas. Por ejemplo, las pobreza de matices con la que están tratadas las inclinaciones sexuales del hijo de Ray o la personalidad de la ex esposa de Ray (Anne Heche), poco más que una quejica egocéntrica.

5. Bored To Death (Jonathan Ames, 2009).

Comedia noir-ótica en la que sólo echo en falta más capítulos. La dinámica de la serie es sencilla: un detective amateur a la par que escritor en (eterno) bloqueo creativo resolverá un caso por capítulo que servirá también para definir a los personajes en base a su conducta. Con un Jason Schwartzman debatiéndose continuamente entre la perspicacia y la torpeza, un Ted Danson que es incapaz de dejar sus preocupaciones aparcadas durante un sólo segundo ni dejar de contárselas a quien está a su lado y un Zach Galifianakis en crisis matrimonial rebosando franqueza. Entre cameos autoparódicos de Jim Jarmusch y mucho homenaje a la novela negra avanza esta serie inofensiva y entrañable que no cambia la vida ni destaca por novedosa pero divierte.

Fuera dejo a True Blood, de cuya 1ª temporada hablé largo y tendido. La 2ª ha sido un disfrute pleno y visceral a partir del 6º capítulo. Con un principio de temporada en el que el fulgor de la serie brillaba por su ausencia y la reiteración asomaba tras cada cliffhanger, la remontada a mitad de temporada fue brutal. Esos últimos 6 capítulos me parecen lo más estimulante, atrevido, apoteósico y deliciosamente delirante del 2009 en series.

Permalink 4 comentarios

Meme de series (07-09)

mayo 21, 2009 at 9:17 pm (Series de TV)

Tenía ganas de hablar de series, y el meme de mi querida bloguera y seriéfila Adri me ha dado la oportunidad para ello. Amplio en un año el período de estreno también al 2007 porque no tengo tanto tiempo para ver series nuevas (lo intento). Aunque con un sonoro retraso, paso a comentar algunas series en distintos apartados.

– La que nunca debió salir a la luz: Painkiller Jane.

Ya he hablado en alguna ocasión de este despropósito absoluto de serie. Si tienes poco presupuesto, haz con él lo que puedas para que te quede algo más o menos decente… Pero no intentes hacer lo que hacen otros con el triple de dinero, porque te quedan cosas como esta. Aparte del factor cutre (pero cutre cutre), hay que destacar la nula credibilidad que transmite Kristanna Loken (musa de Uwe Boll) como protagonista. Su personaje de mujer decidida y segura de sí misma pero con pasado oscuro no llega ni a cliché de película que copia a Seven. Pero el puntazo de la serie son las “reflexiones” en voz en off de la protagonista que ni a cuento vienen, pero creen que queda bonito y trascendente. Lo que no me creo es que no hayan leído el guión antes de pasar cosas como esta: “Las apariencias engañan. Lo que hace a la gente especial no siempre es lo que se ve en el exterior… A menos que seas nudista”. De auténtico infarto, aunque te descojonas. Afortunadamente, es la única serie que he visto últimamente que merezca estar en este apartado.

– La que te llamaba mucho pero no llegaste a dar una oportunidad: In Treatment y Damages.

Ambas tienen pintaza, pero entre que ya estoy atado a las que sigo y también me gusta ver cosas más antiguas de vez en cuando… Al final todo es problema de tiempo, porque ganas no me faltan de verlas. Y esto es de actuales, que en total tengo como 60 series pendientes. Luego está Pushing Daisies, cuyo burtoniano piloto me gustó bastante, pero a partir de ahí la dejé de lado, no sé muy bien el motivo. Supongo que porque le faltó esa pizca de incertidumbre, hambre de saber, que hace que te bajes el capítulo siguiente (Lost podría considerarse el estandarte de esto). De Fringe todavía no he visto nada, pero no tardará porque ya tengo el piloto bajado. También tengo intención de ver la miniserie John Adams, protagonizada por Paul Giamatti y Laura Linney.

– La que no pensabas que te gustaría: Sons of Anarchy.

Me esperaba algo más de uno de los guionistas de la espectacular The Shield y creador de esta Sons of Anarchy, Kurt Sutter. Los primeros 5 episodios (más o menos) me parecieron flojísimos. La mayoría de personajes (a los que encarnan actores reciclados de dudoso talento como Kim Coates) exhiben un ego desorbitado que me saca de quicio, sobre todo el personaje de Gemma (Katey Sagal), a la que más de una vez habría llegado a estrangular. Va de mujerona con experiencia pero en repetidas ocasiones demuestra no ser más que una furcia con humos que toma decisiones tan adultas como liarse a tortas con cualquiera que pudiera estar tirándose a su marido. Como ya digo, la cosa mejora mucho a partir del sexto capítulo, en parte por la llegada del personaje encarnado por Jay Karnes, Dutch en The Shield (no por el personaje en sí, sino por las situaciones que desencadena), en parte porque algunos personajes se quitan la tontería que llevaban encima y a otros directamente se los cargan, y en parte por ese bellezón que es Maggie Siff (también presente en Mad Men).

– La que sigues con más pasión: Lost y Mad Men.

Ahora mismo me debato entre Lost (5ª temporada) y Mad Men (1ª temporada). Lost me está sorprendiendo mucho en la que seguramente sea la temporada que más cosas revela por capítulo. Supera con creces a la 4ª (para mí la peor temporada de la serie), aunque no tenga un capitulazo que sobresalga por encima del resto como era el caso de The Constant. Hay una cosa que quería comentar, y es que ya desde la 4ª temporada la serie ha adquirido un tono mucho más acelerado, adrenalínico y delirante. Quienes se engancharan a la serie por otras razones y no toleren el componente fantástico, se verán firmemente asqueados. Se está prestando tanta atención al misterio y a la resolución de este que hasta se están dejando un poco de lado los personajes (ese pedazo de personaje que era Juliet en la 3ª temporada, ¿qué es ahora? Y eso por no hablar de Jack). Quienes realmente comulguen con los interrogantes que la serie plantea, quienes compartan las dudas morales y existenciales de los protagonistas como si fueran las suyas propias, quienes tengan esperanzas en ver una salida tras el sinuoso túnel, serán los que más disfruten de esta 5ª temporada de Lost.

Por otro lado, Mad Men ha sido mi serie revelación de este año. Está ambientada en los años sesenta y se centra en las vidas de los miembros de una reputada agencia publicitaria. La serie es increíblemente sutil con prácticamente todo lo que se trae entre manos. La ambientación, el reflejo de unas convenciones sociales que hoy día pueden resultar chocantes e incluso misóginas, el hastío de una rutina calculada y dolorosamente previsible, el tratamiento de los personajes, sus motivaciones, lo que sienten pero no dicen… Mad Men habla de tantas cosas sin casi articular palabra que requiere un post aparte (tal vez se lo dedique otro día). Estoy a punto de acabar la 1ª temporada, y pase lo que pase, ya tengo otra serie que añadir a mi lista de favoritas.

– Una renovación: True Blood.

Aunque ya esté confirmada, la 2ª temporada de True Blood. No sé que haría si hubieran cancelado esta serie al final de la 1ª temporada. Supongo que primero me habría arrancado las uñas y luego me habría hecho cortes por todo el cuerpo con un cúter, exprimiéndolos bien y con un par de cubos al lado. Tras un agónico viaje a Atlanta donde creo reside Alan Ball, le habría pedido clemencia y le habría dicho que no se preocupara, que el presupuesto en sangre artificial corría de mi cuenta… Aunque no fuera del todo artificial. Con el trailer os dejo:

Permalink 5 comentarios

True Blood: 1ª Temporada.

enero 16, 2009 at 7:58 pm (Críticas, Series de TV)

A pesar de que ando un poco enfermo, voy a hablaros de esta serie creada por Alan Ball y basada en la serie de novelas Southern vampire, de Charlaine Harris. Alan Ball, quien también ha escrito todos los capítulos y dirigido dos (curiosamente los dos que menos me gustan, el primero y el último), ha demostrado ser enormemente inteligente con esta nueva propuesta. Ha huido del encasillamiento al que podrían haberle arrastrado  proyectos anteriores creando uno completamente distinto (que probablemente espante a sus fans más puristas), pero en el que sigue conservando todo su talento.

En un pequeño pueblo del estado de Lousiana, la aparición de una serie de brutales asesinatos hace peligrar la convivencia entre vampiros y seres humanos, que hasta entonces han sido capaces de convivir en armonía gracias a una bebida japonesa compuesta de sangre sintética. Dicha convivencia no será bienvenida por todos, pues entre los vampiros desconfían y reniegan aquellos que prefieren seguir alimentándose de sangre humana, y por otro lado algunos hombres tampoco la desean. En ese entorno surge el polémico romance entre el primer vampiro que llega al pueblo, Bill Compton (Stephen Moyer), y una camarera, Sookie Stackhouse (Anna Paquin), que puede leer la mente de la gente.

Si en algo es especialista Alan Ball es en diseccionar a diferentes miembros de una misma localidad, transgrediendo lo que se ve en la superficie y desechando todos los estereotipos que se tienen acerca de la sociedad a la que pertenecen. Si en American Beauty era la clase media/alta americana, en True Blood es un pequeño pueblo del sur. El planteamiento de vampiros medio-integrados en la sociedad no sólo sirve para establecer paralelismos con la segregación racial, sino que es casi una excusa para introducirnos en ese pequeño rincón sureño y hablarnos de su extravagante población y sus oscuros secretos, del sofocante clima, de las alicaídas ramas de sus árboles y de la fe desmedida.

Y en este pequeño pueblo nos encontramos con personajes de lo más variopintos (de aquí en adelante podreis encontraros con varios spoilers). Empezando por Sookie Stackhouse (Anna Paquin), que tiene el don (o maldición, según se mire) de saber lo que piensa la gente. Se le saca bastante partido a esa habilidad. Vemos cómo el poder ver el lado más mezquino y soez de la gente no le ha propiciado más que problemas en sus relaciones personales, ya desde la infancia. A destacar la genial escena del pastel, en la que expresa perfectamente el dolor de la pérdida de su abuela. Tal vez no creyerais que la serie me gusta tanto si digo que su personaje, a pesar de ir evolucionando en cada capítulo, me parece bastante desconcertante. El principal y único problema que tengo con ella es que no sé por qué va casi siempre con esos modelitos tan de putón. A mí me agrada a la vista más que otra cosa, pero no veo ningún rasgo en su carácter que lo justifique. Tal vez esconda algún secreto a resolver en la segunda temporada, o simplemente es la idiosincrasia del lugar y por ahí todo el mundo va así… Pero es cierto que puede provocar que la gente se desentienda de lo que le pasa y no se identifique con ella.

Por eso tenemos a Tara Thornton (Rutina Wesley), amiga de Sookie pero muy diferente a ella. Le gusta jugar con los prejuicios que se hace la gente de una mujer negra y temperamental como ella, dando pie a situaciones sutilmente cómicas. Sabe muy bien lo que supone tener que acabar mal con aquellos a los que más quiere, moverse en esa continua espiral de frustración. Su situación en casa es poco menos que deprimente. Su madre es una alcohólica obsesionada con que tiene un demonio dentro, y no sabe muy bien si quiere a su hija. Ella sí, y por eso está dispuesta a pagarle un exorcismo en el que se descubren muchas cosas y se nos ponen en la mesa múltiples reflexiones acerca de la fe y sus límites. ¿Puede hacerte cambiar tu personalidad de arriba a abajo aún siendo todo una gran falacia? ¿No es el utilizarla alegando que tenemos un demonio dentro una señal del enorme miedo que nos tenemos a nosotros mismos?

Luego está Jason Stackhouse (Ryan Kwanten), el hermano de Sookie. Un palurdo fácilmente manipulable al que se le acusa de las muertes que están asolando el pueblo, ya que casi todas están relacionadas con él. Es un ninfómano compulsivo, y la mayoría de los que le rodean le utilizan como a un muñeco, pero no se da cuenta que hay gente que espera algo más de él. A través de su personaje, y sobre todo en el último capítulo, se habla de esas organizaciones que se aprovechan de la influenciabilidad y la pobreza ideológica de gran parte de la población para manipularlos psicológicamente. Acaba metido en una serie de experiencias psicodélico-metafísicas (¿soy yo el único al que le parecieron fascinantes en su mayoría?) de desafortunado final, pero que le obligarán a tomar decisiones por sí mismo.

También tenemos a Sam Merlotte (Sam Trammell), el dueño del bar del mismo nombre que su apellido donde trabajan Sookie y Tara. Es tímido, reservado (también oculta un oscuro secreto). Sabe que no puede pasar el resto de su vida en su caravana, esperando a que alguien llame a su puerta, pero le cuesta abrirse a la gente. Le atrae la dulce jovialidad de Sookie, ya que le supone un casi perfecto contraste de personalidad para con la suya, pero acaba encontrando en Tara el apoyo que necesita.

Y por último está Bill Compton (Stephen Moyer), el vampiro del que se enamora Sookie. Es callado, educado, enigmático… Y, para qué negarlo, bastante soso (a pesar de que en el quinto capítulo se nos desvelen muchas cosas acerca de su pasado). También vemos cómo a medida que se va integrando en el mundo humano, los de su propia raza le tratan con más hostilidad. Y aquí viene otra de mis pegas a la serie (mi manía de sacarle punta a un lápiz que ya la tiene muy bien afilada). La relación entre Bill y Sookie no tiene el peso suficiente como para que nos emocionemos como pretenden en algunas escenas. Sí que se le da bastante protagonismo, pero no queda muy claro qué es lo ve el uno en el otro para despertarse tanta pasión mutua… Aunque supongo que en la vida real tampoco queda claro. Como veis, lo bueno de True Blood es que si un personaje no te cae bien, da igual, seguro que hay otro con el que identificarse o en el que verse reflejado.

 

Aparte de los protagonistas, True Blood tiene una galería de secundarios sin ningún tipo de desperdicio. Desde un detective que reclama el respeto que nadie le tiene hasta un chapero y vendedor de drogas sintéticas ilegales, pasando por una psicótica filosóficamente cultivada y adicta a una droga muy especial, un trastornado veterano de guerra, o una casta mujercita que acaba convertida en una versión inversamente proporcional de sí misma (este personaje se las trae).

Otro de los puntos fuertes es su vigor visual. La factura es impecable, y los efectos especiales nunca dejan de ser creíbles. No se cortan un pelo, ni con la sangre (el final del décimo capítulo o el comienzo del noveno, por ejemplo) ni con el sexo (alegrémonos, Paquin enseña las tetas al final del sexto capítulo y comienzo del séptimo). Es su índole desprejuiciada y su falta de pudor lo que la hace tan fresca y atractiva, y cada capítulo acaba con un pedazo de cliffhanger que ríete de Lost.  

Y así como atracción, True Blood también puede suscitar rechazo. Una de las causas de esto último podría ser su cambiante condición autoparódica. Y es que a veces se toma muy en serio a sí misma y otras todo lo contrario. La secuencia final del último capítulo es autoparodia pura, en relación con lo que hemos visto anteriormente, y otros personajes como el de la odiosa vieja “metomentó” están ahí sólo con el propósito de ser criticados. Por eso hay que tener cuidado en no malinterpretar la intención de lo que se nos propone.

Concluyendo, True Blood es una serie divertidísima, diferente y rica tanto en la forma como en el fondo. A pesar de que el desenlace del último episodio peca de algo convencional, el resto de la serie destila justo todo lo contrario. Lo mismo te sorprende con su crudeza, como con momentos cómicos o con ingentes borbotones de sangre. Nunca sabes por dónde te va a salir, y va superándose capítulo tras capítulo. Sobra decir que los 12 episodios que componen la 1ª temporada dejan con hambre de más Tru Blood. Yo ya estoy esperando como loco a que llegue la segunda… Otro aspecto que no he comentado es la también fabulosa intro de la serie, a ritmo de Bad Things de Jace Everett, que nos da algunas pistas de por donde van a ir los tiros. Con ella os dejo:

Permalink 8 comentarios

Regreso y algunas cosillas.

julio 5, 2008 at 4:03 pm (Críticas, Música, Series de TV)

Ya estoy de vuelta, y no voy a poner anécdotas sobre los líos que he tenido o chorradas similares. Os juro que he estado dándole al coco en busca de esa gran idea que le dé un broche de oro a mi vuelta, pero no la he encontrado. Así que no se me ha ocurrido otra cosa que re-estrenarme haciendo un repaso de lo mejor que he visto en diferentes campos (cine, música y series). Porque dicen que en esta vida tienes que quedarte siempre con lo mejor, aunque estés de mierda hasta el cuello.

– La película: The Mist.

Esta película me encantó. Pero no hablo de la típica muletilla de “me ha encantado”, sino de cuando una película rebasa los límites cinematográficos y te planteas ciertas cosas, la tienes en la cabeza durante días, te deja huella… Indagas por internet en busca de datos y críticas ajenas; y en consecuencia, lees alguna que otra cagada de gente que no sabe de lo que habla. El caso es que hacía mucho que una película no me calaba tanto.

Desde que el personaje de Jeffrey DeMunn corre aterrado hacia el supermercado, la película me envolvió en una tensión permanente. Y no necesita grandes FX (que no los tiene pero dan el pego, salvo algún momento de cante), sólo hacer creíble la situación en el supermercado, las desavenencias entre la gente que se ha quedado atrapada y el caos que estalla sin remedio. Agradezco que la trama no se vaya por las ramas y sea directa, que sea bastante coral a pesar de que se le dé más importancia a unos personajes que a otros; y también agradezco los abundantes golpes de efecto, sin dejar así espacio para el aburrimiento. Los aires pseudo-proféticos de Marcia Gay Harden cargan un rato largo, pero era intencionado y sólo puedo felicitarla por su interpretación, así como al resto de intérpretes que no es que hagan unas interpretaciones brutales, pero se creen lo que hacen y hacen creerlo, que es lo más importante. Si he de poner un pero, sería el personaje de Andre Braugher, bastante tópico e irritante.

Y luego está el final… A mí me parece atrevido, sí, y desgarrador, tanto el momento como la actuación de Thomas Jane, a la que se ha acusado de irrisoria. Pero yo creo que se ha criticado más porque resulta incómoda que por otra cosa. A alguien en una situación así no le importaría soltar gestos que pudieran resultar ridículos o exagerados. Seguramente lo haría y por eso desgarran sus gestos: por reales.

Frank Darabont demuestra ser capaz de cambiar de registro siendo consecuente y sin trasladar sus “tics” del drama a otros géneros. Añadir que yo no he podido disfrutar de esos guiños a Carpenter, pues soy un imberbe en su cine y en la Serie B en general. En cuanto a significados y metáforas, pues son abundantes los pensamientos a los que me derivó la película, pero en general coincido en que los monstruos son una excusa para hablarnos de nosotros, de nuestro miedo a lo desconocido y de cómo ese miedo puede volverse contra nosotros y transformar a personas nobles en cobardes e incluso, monstruos.

Aparte de The Mist, de lo que he estado viendo durante este tiempo destaco el segundo trabajo de director de Terrence Malick, Malas Tierras. Una historia sensible muy bien contada y evocadora, como ya viene siendo habitual en el cine de Malick. Y la nueva de Shyamalan. A pesar del aire a decepción general, El Incidente me parece una película con el sello del hindú intacto y que sigue siendo capaz de lograr esa callada inquietud tan característica (los que hayan visto varias películas suyas sabrán a lo que me refiero), gracias en parte a la siempre excelente labor de James Newton Howard en sus films.

– El grupo: Weezer.

Durante mi tiempo de ausencia he dejado el cine y el resto de mis aficiones a un lado y me he centrado en la música. He descubierto cientos de grupos (algunos de ellos los he añadido aquí), y aún así sigo con mi eclecticismo y no podría decidirme por un sólo estilo musical. Me decanto entre el post-hardcore, el rock alternativo en general, y algo de punk rock. Ya dentro de lo alternativo estoy entre el grunge (pero no el de unos repetitivos Nirvana, sino el de los comienzos de Pearl Jam, Alice in Chains Soundgarden) y el indie rock (The Arcade Fire, Arctic Monkeys, The Strokes, Bloc Party & co). Y después de Muse, el grupo que más me ha impresionado ha sido Weezer.

The Blue Album es un disco con auténticos temazos livianos como Buddy Holly, My Name is Jonas o In The Garage, y otros de suaves estrofas y estribillos rabiosos que son pura dinamita, como Say It Ain’t So u Only in Dreams. Con Pinkerton se volvieron más oscuros, menos poperos, más ruidosos y lograron su mejor disco. Se nota bastante la influencia de los Pixies, pero a pesar de ello siguen siendo fácilmente distinguibles. Es un disco genial, pero ojo, también difícil. Yo necesité escucharlo 7 veces para apreciar todo lo bueno que tiene.

Tras varios años en los que parecía que ya no darían de qué hablar, volvieron con The Green Album, y con él a sus orígenes. Melodías poperas y un nuevo y potente bajo que sin embargo, asemeja demasiado unas canciones con otras. Aún así, más de la mitad del disco son temazos: la archiconocida Island in the Sun, Crab, Hash Pipe, Photograph, O Grilfriend o Smile. No llega al nivel de Pinkerton, pero es un digno sucesor del Blue. A partir de ahí les perdí un poco la pista. Escuché algo del Maladroit pero no me gustó. Acaban de sacar el The Red Album… no sé a qué espero para escucharlo.

– La serie: Prison Break.

A pesar de estar ocupado educando mis oidos, también he tenido tiempo para ver la primera temporada de Prison Break. Le eché el ojo al piloto hace tiempo y no me gustó nada. Suelo ser benévolo con las series y les dejo unos cuantos capítulos para que me enganchen, pero con esta dije “no”. El caso es que el lunes de la semana pasada estaba de buen humor porque me habían confirmado que pasaba de curso a pesar de mates, así que decidí darle una oportunidad. Ví el segundo y psché, no me pareció tan malo. Tercero, uhmm, esto me está gustando… y en tres días ya me había tragado la primera temporada entera.

Es que no veía Prison Break, me pinchaba Prison Break. Y admito que los carapalos de Wentworth Miller y Dominic Purcell le hacen un flaco favor al factor interpretativo, así como los tópicos carcelarios incitan a alejarse de ella desde el principio. Pero una vez habituados a sus tópicos, frases manidas, etc., le encontramos a la serie lo bueno que tiene, que no es poco. Unos secundarios con más fuerza que los propios protagonistas (Abruzzi, T-Bag, la doctora Tancredi), detalles ingeniosos de guión con respecto al plan de fuga, un ritmo que se va haciendo trepidante y nos mantiene siempre a la expectativa de lo que va a pasar…

Dicen que en la segunda y tercera temporadas la cosa se va alargando innecesariamente, pero yo me voy por la mitad de la segunda y está manteniendo bastante bien el nivel. La verdad es que todo el entramado político puede alargarse bastante y seguir con un buen nivel de calidad, la cuestión está en el “cómo”. Prison Break aparte, también me he enganchado a los jocosos comentarios de Hank Moody en Californication, a las perversidades de Dexter o a los mitos vampírico-ancestrales de Angel.

Y bueno, en otros campos he estado bastante verde por falta de tiempo, que uno también tiene vida social xD. El único libro que he leído ha sido Dosis letal, de Malcolm Rose, y sin estar nada mal tampoco me ha apasionado. De revistas casi no leo nada (me desilusioné con Cinemanía por varias razones, pero la principal fue tener que estar aguantando los prejuicios del redactor cada dos líneas). En videojuegos, el único al que he jugado bastante es Silent Hill 2. He de decir que Akira Yamaoka es un genio, con sólo un par de notas y unos ruidos grotescos ya me pone los pelos de punta. Unos gráficos más que aceptables, una historia que avanza lenta pero certera, y una sensación de inquietud constante (el que no se pueda ver más allá de dos pasos del personaje debido a la niebla ayuda mucho). Y yo que creía que el tercero de la saga era terrorífico… Mis berridos cuando se acercaba uno de esos monstruos embolsados harían parecer cálidos susurros a los gritos que se escucharon el pasado 29 de junio en cualquier bar que televisara nuestra victoria en la Eurocopa.

Creo que esto es todo. No garantizo que de aquí en adelante vaya a postear con mucha frecuencia, pero sí que me pasaré por vuestros blogs a comentar. Vosotros ya sabeis quiénes sois.

Permalink 19 comentarios

Weeds: 1ª Temporada.

diciembre 3, 2007 at 9:54 pm (Críticas, Series de TV)

 wallpaper1800x6004mhgq4jj5.jpg

He vuelto. O más bien, he hecho un hueco entre exámen y exámen para demostrar que no os he olvidado. Toca serie. Quería hablaros de unas cuantas y no me decidía por ninguna. Al final, sin ninguna razón de peso, he elegido Weeds. Me pareció una serie refrescante, divertida y me sorprendió muy gratamente, como últimamente lo están haciendo otras tantas. Creada y producida por Jenji Kohan (guionista y productora también de Las chicas Gilmore) en el 2005 y emitida por Showtime en EE.UU. y por Canal+ y Cuatro aquí en España, la trataron muy mal en este último canal (curiosamente), pasándola a un sábado a las tantas de la madrugada. Apunto estuvieron de cancelarla, y es que la audiencia lo es todo. Ha cosechado muy buenas críticas en Estados Unidos (tales como “apasionante e irreverente comedia dirigida a un público inteligente” o “la serie mejor escrita del año, con diferencia”) y la actriz principal, Mary Louise Parker, ganó un merecidísimo Globo de Oro por su interpretación en la serie. Actualmente va por la tercera temporada.

SINOPSIS:

Después de quedarse viuda, Nancy Botwin (Mary Louise Parker) decide tomar una decisión para mantener a sus dos hijos y el estilo de vida al que estaba acostumbrada. Y no es otra que convertirse en camella de marihuana en el barrio residencial en el que vive, Agrestic, a las afueras de California. Contará con la ayuda de una mujer negra (Heylia James) y sus dos hijos para preparar y embalsamar la mercancia. Su mejor amiga, Celia Hodes (Elizabeth Perkins), es la celadora de los valores morales de la comunidad, preocupada por el sobrepeso de una de sus hijas y de la promiscuidad de la otra. Y es que, bajo la aparente normalidad de la comunidad de Agrestic, todos y cada uno de sus habitantes ocultan oscuros secretos.

weeds_1002_00752.jpg

PERSONAJES Y SUCESOS:

A partir de aquí encontrareis numerosos spoilers. En la primera temporada vemos a una Nancy afectada por la reciente pérdida de su marido Joshua (Jeffrey Dean Morgan). Se hace camella para mantener el estilo de vida al que estaban acostumbrados. Tengo que soltarlo: me he enamorado de Mary Louise Parker. Su interpretación es genial, sincera y natural como ella sola, e interpreta su papel con una autenticidad admirable. No ve reparos en ejercer su nuevo “negocio” con normalidad pero cautela. Es una madre comprensiva y cariñosa con sus dos hijos, y sabe arreglárselas sola, aunque no siempre es fácil. Es un personaje que cae bien y sobre todo, te lo crees. También a destacar la belleza de Mary Louise Parker, a la que había visto bastante escondida en papeles secundarios o de poca relevancia. Pues aquí tiene ocasión para lucirse, de hecho, todos los focos alumbran hacia ella. Nancy tiene dos hijos. Silas, el mayor, es un adolescente bastante revuelto que se hace novio de la hija de Celia, Quinn. Cuando envían a Quinn a un internado se hace novio de una chica sorda, Megan, tras un comienzo poco prometedor (que te pinten las partes bajas con spray no es un buen augurio precisamente). El chico está bien, el papel tampoco es para salirse. Shane, el pequeño, es un niño solitario al que hacen novatadas en la escuela y ante las que no se queda callado. Está profundamente afectado por la muerte de su padre, aunque esto no se sabe hasta que le  descubrimos viendo videos de su padre a escondidas. El niño cumple, y resulta entrañable en varias ocasiones.

weeds_.jpg

Andy es el cuñado de Nancy, y vuelve de Alaska para vivir en la casa de Nancy. Le va la mercancia de Nancy, es un chistoso y se hace amigo de Doug Wilson, el concejal del distrito y principal cliente de Nancy. Andy decide ayudar a Nancy en el negocio cuando abre una panadería de tapadera, en compensación por todos los líos que ha montado. Justin Kirk hace realmente bien el papel de Andy. Al principio no cae demasiado bien, pero más adelante nos ofrece algunos de los momentos más desternillantes de la serie (que no son pocos). Al final le mandan a Irak, lo que supone otro tema de entre los muchos que critica la serie sin caer en la moralina de otras series como Cinco Hermanos, con la que tiene en común algunos temas. Mientras que en aquella la crítica social se veía bastante forzada, aquí es mucho más natural, sin demagogias. La sorpresa de la serie junto con Mary Louise Parker me la ha dado Elizabeth Perkins, a la que mayormente había visto en bobadas infantiloides o subproductos televisivos. Bajo la apariencia cínica de su personaje se esconde una mujer desesperada. Su marido le pone los cuernos con una jugadora de tenis, el sobrepeso de su hija pequeña va en aumento y experimenta sensaciones lésbicas, y para colmo, le diagnostican un cáncer de mama. Tras la noticia, decide vivir la vida a tope. En una fiesta se enrolla con Conrad, uno de los hijos de Heylia. Me encantó el innato pasotismo de su papel ante temas terribles.

Otros personajes a destacar, aunque de breves apariciones, son Lupita, haciendo de la encargada en la limpieza mexicana de la casa de Nancy. Se lleva muy bien con Shane. Comienza a sospechar acerca del negocio de su patrona, y finalmente lo descubre. Vaneeta es la otra hija de la cascarrabias de Heylia, que está embarazada. Hacia el final de la temporada Nancy consigue expander por más zonas su negocio, no sin unos problemillas. En el último capítulo se enrolla con el padre de un compañero de Shane, que resulta ser, nada más y nada menos que un agente de la DEA.

weeds_0.jpg

Es de sorprender la ligereza con la que se tratan temas como el cáncer, las drogas, la guerra de Irak, el lesbianismo infantil, la hipocresía, el adulterio o el recuerdo de lo perdido, sin asumir ninguna posición acomodada. El secreto está en no forzar las situaciones para ir de políticamente incorrecto cuando sólo se consigue un tufo progre, en conseguir que esos temas formen parte de las vidas de los protagonistas como podrían serlo en la vida real, en evitar los sentimentalismos y no incidir en subrayados. Así consigue funcionar una comedia tan mordaz y cruel, que trata los temas de un modo nada complaciente.

CONTENIDOS:

En España ha salido a la venta la primera temporada en una edición de 2 discos que incluyen los 10 capítulos de unos 30 minutos de duración aproximada  de los que consta la primera temporada. La imagen está en formato 16/9 y el sonido es un Dolby Digital 5.1. Incluye los siguientes extras: audiocomentarios con Jenji Kohan, Craig X, Tonye Patano, Romany Malco y Kevin Nealon. Los documentales “Agitación suburbana”, “Trozos de monos”, “Recetas herbales agrestes”, el vídeo musical “All too much / More than a friend” y tráilers promocionales. A continuación la lista de capítulos de la primera temporada:

  • 1. No puedes fallar con el oso.
  • 2. Buga prestado.
  • 3. Un piruli de buena mierda.
  • 4. La fashion de Cristo.
  • 5. Renacer.
  • 6. Muerte en el infierno.
  • 7. Educación superior.
  • 8. El castigo del semáforo.
  • 9. La venganza del encendedor.
  • 10. La padrina.
  • weedst1-300a.jpg 

    CONCLUSIÓN:

    Estamos ante una serie fresca y original, descarnada en los temas que trata y que huye de los tópicos. Su principal logro es ser una serie irreverente y divertida resultando cercana. No tiene pelos en la lengua, es atrevida, y consigue crear situaciones graciosísimas y emocionar a partes iguales. Con unas actuaciones y personajes muy buenos (destacando a Mary Louise Parker y Elizabeth Perkins) y unas historias muy bien tejidas entre sí, resulta muy creíble y realista. Weeds es un éxito al alcanzar todo aquello que se propone a fuerza de valentía, oficio y buen hacer. En nada empiezo con la segunda temporada.

    Lo mejor: Mary Louise Parker, lo ácido y cruelmente divertido de las situaciones, los personajes, la gran variedad de temas que trata sin recurrir a lo de siempre, su frescura y Elizabeth Perkins.

    Lo peor: Que la primera temporada sólo tenga 10 capítulos.

    VALORACIÓN GLOBAL: 8.5.

    portada2.jpg

    Permalink 10 comentarios

    Habitación Perdida (Miniserie).

    julio 5, 2007 at 1:41 am (Críticas, Series de TV)

    Espero que el bajón que ha sufrido (tanto en cantidad como en calidad) mi blog no condicione vuestras visitas y comentarios de aquí en adelante, aunque supongo que será inevitable. Hoy toca miniserie. Concretamente Habitación Perdida (The Lost Room), que empezó a emitir Cuatro (una de las pocas cadenas nacionales decentes que apuesta por las series) el domingo 29 de abril. Habitación Perdida consta de 3 capítulos de 80 minutos aproximádamente cada uno:

    1. The Key and The Clock (La llave y el reloj)
    2. The Comb and The Box (El peine y el estuche)
    3. The Eye and The Prime Objet (El ojo y el objeto esencial)

    Yo sigo pensando que en realidad son 6 episodios, pues cada uno corresponde al objeto y terminan a los 40 minutos con créditos finales, aunque luego emitan el siguiente. En Estados Unidos la emitieron cinco siglos antes, digo… allá por diciembre del año pasado, en el canal Sci-fi. Aquí Cuatro fue emitiendo domingo tras domingo los episodios. El día 29 de abril La llave y el reloj, el día 6 de mayo El peine y el estuche, y el día 13 nos hicieron una pequeña putadilla emitiendo sólo El ojo, dejándonos con la miel en los labios y finalizando el día 20 con El objeto esencial o El huésped (lo cual verifica mi teoría de que se trata de 6 capítulos). Os aviso de que a continuación encontrareis muchos Spoilers.

    Habitación Perdida nos cuenta la siguiente historia: En el año 1960 existían todavía cientos de moteles con miles de habitaciones a lo largo de la Ruta 66 que recorría el camino de ida y vuela entre de Chicago a Los Ángeles. Ninguno se distinguía del otro hasta que un día un misterioso suceso ocurrido en el Sunshine Motel transformó las cosas normales en extraordinarias. La habitación 10 del Sunshine Motel y muchos de sus contenidos –un par de tijeras, un peine…- obtuvieron ese día unas extraordinarias e inexplicables propiedades, transformándose en objetos indestructibles. Las tijeras pueden hacer girar cualquier objeto en las tres dimensiones; el peine para el tiempo durante 10 segundos cuando quien lo posea se lo pasa por el pelo… Aunque usar uno de esos objetos supone un coste físico, emocional o psicológico para el que lo haga. Durante décadas se ha formado una conspiración para recuperar todos los objetos. Algunos sólo quieren un poder ilimitado y creen que teniendo todos los objetos lo conseguirán. Otros quieren prevenir que se vuelva a usar cualquiera de los objetos. Y aunque los motivos varían, las tácticas de la conspiración son similares. Lo que quiere decir que mientras poseas uno de los objetos no tienes amigos, sólo gente esperando una oportunidad.

    En el primer capítulo (La llave) el detective Joe Miller, protagonizado por Peter Krause (Sports night, A dos metros bajo tierra, Ya no somos dos) investiga un caso en el que dos hombres aparecen muertos y calcinados. En una persecución hieren a un chico a causa de una misteriosa llave del motel Sunshine que le da a Joe. Esta llave es capaz de tranportarle a cualquier parte. Es decir, al abrir una puerta con esta llave sale por cualquier otra puerta de cualquier otra parte del mundo. Si al abrir la puerta, se hace una especie de imagen fotográfica o simplemente recuerda y se imagina la puerta por la que va a salir, sale por esa puerta, aunque esté a 500km de la otra. ¿Se entiende? Después de esto, un tipo llamado Martin Ruber mata al compañero de Joe (la policía busca a Joe porque creen que lo mató él), la hija de Joe desaparece y (cómo no) este hará todo lo posible por recuperarla. Joe descubre que la llave es codiciada por muchas bandas y tal vez sea esa la razón por la que han raptado a su hija. Efectivamente, la banda llama a Joe para citarle en un almacén, donde intercambiarían a la niña por la llave. Pero ocurre un accidente y la niña se queda atrapada en la habitación del motel (si no se poseía la llave dentro de la habitación del motel se quedaba atrapado inexorablemente). Joe hará todo lo posible por recuperarla. Esto es más o menos los sucesos que ocurren en el primer capítulo. Podría contaros lo que sucede en el resto, pero no merece la pena y os aburriría mortalmente. Anticipándome un poco al resto, Joe continúa su búsqueda, topándose con estrámboticos personajes y viéndose en peligrosas situaciones, y para ello necesita los “objetos”, que son aquellos que estaban en la habitación del motel y que no desaparecen al cerrar la puerta. Dos organizaciones enfrentadas los coleccionan, “La orden” y “La legión” (que están ahí para dar un poco de mal rollo a la platea y poco más). Joe se une a una integrante de la legión que le ayuda en su búsqueda, Jennifer Bloom, Julianna Margulies (Urgencias, Camino al paraíso, Las brumas de Avalon).

    Habitación Perdida está dirigida por Craig R. Baxley (La tormenta del siglo, Rose Red, Kingdom Hospital, El triángulo de las Bermudas) y Michael W. Watkins (Into the West, Angela´s eyes). Hacen una buena labor en general, pero si he de destacar algo malo eso sería el cubrir con un aura convencional (poco molesta, todo hay que decirlo) el jugoso material que tienen entre manos. La historia cuenta con detalles realmente originales, como todo lo que tiene que ver con los objetos, que transmiten un simbolismo bastante logrado, pero en muchos momentos no se les da la credibilidad suficiente y la fantasía se desborda. Y es una pena, porque estos objetos podrían haber camuflado bastante bien lo tópico de la historia y de muchos de los sucesos. No veo que  la falta de credibilidad se deba a que los poderes de los objetos se escapen de toda explicación lógica. Creo que se debe a que no se encuentra la forma idónea de mostrarlo. Hacen falta unos personajes vivos y cercanos, que al verse en esa situación reaccionen con la misma incredulidad con la que reaccionaría cualquiera, y no como si fuera la rutina de la casa. Esto está logrado a medias, porque algunos personajes son creíbles y otros son rato inverosímiles y esquemáticos, pero de eso hablaré después. También se notan unos diálogos algo planos, con poca labia. “Tengo que encontrar a mi hija”, “tenemos que salir de aquí” o “tengo que entrar, no se por qué, pero necesito hacerlo” y demás frases de envidiable enjundia se repiten a lo largo de la miniserie. Habría agradecido un poco más de agudez en los diálogos, la verdad. El ritmo es frenético, no hay un sólo segundo en el que no ocurra nada, lo cual hace que la búsqueda de Joe resulte de lo más entretenida. A pesar de la falta de credibilidad de ciertos momentos al finalizar el episodio siempre hay ganas por empezar el siguiente, y más aún cuando sólo son 6 episodios y no te mantienen atados temporada tras temporada. Es fresca y adictiva.

    En el plano de las interpretaciones destaca por encima de todos, el protagonista Joe Miller, Peter Krause. No había visto ninguna interpretación suya antes que esta (pronto lo enmendaré con A dos metros bajo tierra). Su personaje no es rico en matices precisamente, pero sabe aportar la sobriedad y credibilidad necesaria, aunque eso no es suficiente para que sigamos su travesía con el interés con el que lo hacemos. En el primer capítulo se muestra la tierna relación con su hija (el elefante de galleta me hizo mucha gracia), y su descubrimiento de la llave. No es un tipo duro, simplemente es un detective al que le han arrebatado lo que más quería y hace todo lo posible por recuperarlo. A pesar de ello, no se mancha las manos de sangre y detalles como el dinero que le da al vagabundo al principio del tercer capítulo o el ofrecimiento del peine a Harold aún siendo vital para La Legión hacen que se gane nuestra simpatía, y por lo tanto, compartamos su viaje. Por otro lado está Julianna Margulies, cuyo personaje dice poco y está ahí casi impostado, como la “chica misteriosa que se enamora del prota”, pero también cuenta con pequeños detalles que la sacan (no del todo) del esquematismo, como el hermano que está en la residencia o lo mal que se siente la primera vez que mata a un hombre. Su interpretación no es prodigiosa, pero cumple, sin más. En ocasiones está un poco sosa, ya sea a que se presta muy poca atención a su personaje y sus motivaciones (salvo lo anterior de su hermano y el hombre al que mata), a su considerablemente limitada expresión facial o al doblaje (lo dudo). En un terreno más secundario tenemos a Kevin Pollak (Avalon, Casino, Sospechosos habituales) como Karl Kreutzfeld, un personaje bastante tópico también. El malo rico que resulta no ser tan malo. Persigue intereses personales, y para él, (al contrario que el protagonista), si hay que renunciar a la honradez para conseguirlos, se renuncia (en este caso, curar a su hijo, que padece una enfermedad terminal). “El fin justifica los medios” podría ser perfectamente su lema. Siempre he considerado a éste un actor muy infravalorado, capaz de mucho, pero al que se le ha dejado hacer más bien poco. Casi siempre ha estado relegado a papeles secundarios, salvo honrosas excepciones como 7 times lucky. Aquí cumple con oficio y buen hacer. Tampoco puede hacer gran cosa, porque el papel no da para más. Y por último, tenemos a Elle Fanning (la hermana de Dakota), a la que pudimos ver en Una mujer difícil o Babel (próximamente estrenará Reservation road, con Joaquin Phoenix, Jennifer Connelly y Mark Ruffalo). Aquí realiza un breve papel como la hija de Joe, de hecho sólo aparece en el primer y último capítulo. Uno se queda con ganas de saborear su personaje más tiempo, pues por una parte logra no sobreactuar y por otra ser encantadora. Y es que Elle poco tiene que envidiar a su hermana Dakota. Le basta con una sonrisa para transmitirnos naturalidad. Si se hubiera indagado un poco más en su personaje, podría haber hecho una actuación de aúpa. Terminado el elenco principal (y no tan principal), tenemos a unos excéntricos pero entrañables secundarios con los que se topa Joe en su camino, como lo son Harold (Ewen Bremner), Wally (Peter Jacobson), Suzie (Margaret Cho) o incluso Howard (Roger Bart). También está el petardo de Martin Ruber (Dennis Christopher), que mata a Lou (Chris Bauer), el compañero de Joe. La trama de Martin la verdad que de interés muy escaso. A medida que avanza se tienen más claras dos impresiones. Lo mal que actúa el tío y lo pirado que está su personaje. En el desenlace no se determina lo que le ocurre, así como tampoco en la trama paralela de la policía Lee (April Grace), que a pesar de creer a Joe un buen tío, no sabe si confiar en él. Ambas historias quedan en el aire.

    En el plano técnico, Habitación Perdida cuenta con una buena puesta en escena, más cinematográfica que televisiva, y una cuidada fotografía. La música es adecuada, y aunque no haya ninguna partitura especialmente destacable, no desentona en ningún momento. Los efectos especiales son efectivos. No son espectaculares ni tienen el sello “made in Peter Jackson”, pero el ordenador no canta como en otras ocasiones en las que se ha invertido mucho más dinero. En este aspecto nada que achacar al director. ¡Ah! Hay un gazapo garrafal con el personaje de Harold. Si se suponía que con el peine no podías cojer nada, sólo moverte, ¿cómo coje Harold el dinero de la caja en la primera escena en la que aparece?

    Sé que la crítica puede parecer un poco incoherente para con la nota, porque realmente he hecho mucho hincapié en los aspectos negativos de la serie. Voy a resaltar de nuevo los buenos, para que no os equivoqueis. Con los personajes principales (en especial el de Krause) y algunos secundarios se logra mucha empatía, preocupándonos más de lo habitual por ellos; tiene ideas argumentales realmente innovadoras, e incluso simbólicas; es enormemente entretenida y no aburre en ningún momento; la intriga del primer capítulo y que logra alguna escena inquietante acerca de lo ocurrido de motel y la cinta de vídeo; y por último, es fresca, muy llevadera y adictiva. La serie me ha gustado, pero cuando llevas tres capítulos que te están gustando mucho, los fallos que he citado de los tres episodios restantes molestan más que si no te estuviera gustando al principio (aunque también temía que cayera en ciertas cosas que finalmente no ha caído). El capítulo más flojo es el último, sin duda alguna. No es malo, pero todo se resuelve demasiado rápido, quedan algunos cabos sueltos (sacan a Ruber de dónde estaba recluído pero no se sabe qué pasa con él, al igual que con la investigación de Lee) y queda claramente la posibilidad de continuar con otra miniserie. El reencuentro final tampoco es todo lo emotivo que cabía esperar. Si hubiera ocho capítulos y se hubieran tomado las cosas con un poco más de calma, habría sido mejor. Tampoco me ha molestado el final, ojo, pero sí que es un poco precipitado.

    En resumen, nos encontramos ante una más que buena miniserie, con personajes que caen bien, entretenimiento de primera y un montón de ideas interesantes. Si bien no es de una profundidad psicológica bestial ni reflexiona acerca de grandes temas universales, sí es entretenidísima y se ve con genuino gusto. Son 6 capítulos con una duración total de 250 minutos que se pasan volando. Y no os equivoqueis, la recomiendo.

    Lo mejor: La mayoría de los personajes, que logran causarnos empatía y resultarnos entrañables, las innovadoras ideas que aporta y lo enormemente entretenida que es.

    Lo peor: Un par de personajes bastante esquemáticos, algunos diálogos algo planos y que se queda en la superficie de sus propias ideas, optando por lo convencional.

    NOTA GLOBAL: 7.5.

    Permalink 11 comentarios

    Perdidos (Lost): 1ª temporada.

    marzo 17, 2007 at 1:59 pm (Críticas, Series de TV)

    Hace dos días terminé de ver la primera temporada de Perdidos, gracias a mi amiga Begoña. Cuando la anunciaron por primera vez en TVE no me interesó lo más mínimo. Lo primero, soy incapaz de seguir un horario televisivo marcado en una serie. Tengo que verla cuando yo pueda o quiera. Si me está gustando, soy incapaz de esperar una semana a que echen el siguiente capítulo. Luego, la tildaban de “serie de éxito mundial”, lo que quiere decir “serie cutre que no tienen dónde emitirse”, y cuando la daban ví trozos sueltos de capítulos en el intermedio de Operación Triunfo (sí, sé que es penoso, pero ya no más XD) no me llamó para nada la atención, tan sólo uno que vi casi entero (el octavo, creo) y me creó una sensación de inquietud muy extraña. Ya sospechaba que algo decente se escondería por ahí, pero no imaginaba que fuera tan bueno. Mira tú por dónde, se ha convertido en una de mis series favoritas. Es indudable que, a pesar de la avalancha de series de calidad que últimamente nos vienen, ésta se encuentra entre una de las mejores. Y aunque yo haya visto muy poquitas, para mí ésta es la mejor. Para muchos es la mejor serie de la historia, para mí no tanto, pero puede que sí sea una de las mejores. Me tragé los cuatro primeros episodios en una sóla tarde, y es que eran impresionantes, super-absorventes (como el papel) y con una capacidad adictiva enorme. Voy a ir parte por parte, porque lo merece y porque creo injusto dedicarle apenas un par de adjetivos positivos a una serie que me ha maravillado como ésta lo ha hecho. Aviso, va a a haber muchos SPOILERS, así que si os estais planteando verla no os recomiendo que sigais leyendo:

    SINOPSIS:

    Primero he de decir que me estoy empezando a leer El señor de las moscas, de William Golding, y el punto de partida inicial es casi idéntico. También quiero decir a los que no la hayais visto (a riesgo de ser plasta) que es mucho mejor verla sin saber el argumento (bueno, a estas alturas…) o, sabiendo lo menos posible. Un grupo de 48 personas sobreviven a un terrible accidente aéreo, quedando completamente aislados en una isla aparentemente desierta. Tendrán que organizarse, hallar modos para ser rescatados, hacer grupos y valerse por ellos mismos, dejar atrás su pasado y luchar por sobrevivir. Este tan sólo es el punto de partida, que puede verse en impresionante episodio piloto, en el que Jack despierta en el bosque y verá a su alrededor un impresionante ambiente de caos tras el accidente; gente desangrándose, trozos del avión volando por los aires y mucha gente necesitada de su ayuda. Este primer capítulo de presentación rebosa espectacularidad y acción. Se nota que está dirigido por J.J. Abrams (también creador de la serie, así como de Alias o Felicity), pues en Misión imposible 3 siguió un camino bastante parecido al de Alias, algo decepcionante por falta de profundidad y misterio, y cierto exceso de acción, pero muy entretenida. A lo que vamos, el punto de partida aparte ingenioso, da enormes posibilidades, y las aporvecha completamente. Además, acaba los capítulos de forma sublime, en lo más interesante (bueno, todo lo es), dejándote con unas ganas enormes de engullir el siguiente capítulo. Tiene una factura técnica buenísima, tanto fotografía como música, lo que le da más credibilidad y la impresión de estar viendo una obra cinematográfica. Los continuos flashbacks revelando el pasado de los protagonistas, para nada molestos, logran que empaticemos mucho más con ellos. Además, evitan toda reiteración y la hace mucho más amena y profunda. Al principio se pone más énfasis en la soledad de la gente que ha perdido algún familiar querido (la mujer que pierde al marido), pero a medida que avanza se centra más en la isla, sus secretos y, sobre todo, los personajes. Es más, no sería descabellado afirmar que en el fondo, la serie es un completísimo estudio de personajes. De estos, precisamente, voy a hablar ahora.

    PERSONAJES Y SUCESOS:

    Tras quedarse abandonados en la isla, los personajes se tendrán que ver las caras los unos a los otros, intentar convivir en tranquilidad y armonía… Pero el conflicto es inevitable. Todos los personajes están tan bien retratados y son tan complejos, que te metes de lleno en sus carnes y en su situación. Nos dan pistas acerca de sus inquietudes, miedos, traumas, experiencias amorosas, etc. y sus relaciones están perfectamente tejidas. El personaje central es Jack, fabulosamente interpretado por Matthew Fox, un médico con facultades de líder que tendrá que encargarse con todos los problemas físicos (y también algunos morales) de los habitantes. Está muy bien descrito el confrontamiento con su padre y la incomunicación; así como su sentimiento de culpa ante una fallida operación que cree negligencia por su parte, le hace querer ayudar constantemente a los demás, aunque sea arriesgando su propia vida. A veces igual molesta un poco ese tópico de héroe tan marcado que tiene, pero como con todos, y a pesar de su vocación de líder, se empatiza con él. La conversación entre su padre y Sawyer en la cafetería (esa cabina telefónica) pasará a la historia. Evangeline Lilly, por la que siento especial debilidad, interpreta magníficamente su personaje de Kate. Una mujer con un pasado oscuro que intentará enmendar sus errores haciendo todo lo posible en la isla, pero su secreto no podrá permanecer mucho tiempo oculto. El capítulo en el que se la ve a ella como atracadora tan sólo en busca de una caja fuerte y el capítulo 22, dónde se aclara la historia del avión de miniatura, son profundamente conmovedores, y es muy difícil manetenerse al margen. El tercero en discordia, Josh Holloway, también está genial, y su personaje es uno de los más interesantes, pues aparte de complejo, es de los que mayor evolución dramática tienen. Es canalla, inflexible y va a contracorriente del resto. El octavo que capítulo en el que se descubre su dura infancia y cómo se convirtió en lo que más odiaba e incluso adoptó su nombre, también es muy revelador, y da muchas pistas acerca de él. La escena en la que le ponen las gafas “nuevas” es tronchante. Realmente se implicó en el papel y en la serie, pues llegó a rechazar el personaje de La bestia en X-Men 3: La decisión final.

    También destacaría la pareja asiática formada por Yunjin Kim (bellísima) y Daniel Dae Kim está enormemente compenetrada, y su historia (contada, como siempre, a traves de los efectivísimos flashbacks) resulta de lo más conmovedora. En el capítulo “La casa del sol naciente” ya se nos dan pistas sobre el sospechoso trabajo del marido (que acabará siendo toda una muestra de honra por su parte) y el amor que se sienten el uno al otro. Sin embargo, en la isla, todo lo que ella haga por su cuenta alterará y enfadará sobremanera al marido, y no le dejará siquiera, llevar un poco de escote. Cada uno tiene su cultura y sus costumbres, y no somos quién para juzgarlas (siempre y cuando no impliquen la muerte de otras personas), pero la escena en la que, al borde del mar, se quita la ropa quedándose en biquini, esa secuencia de ansiada libertad, me parece bellísima. Naveen Andrews interpreta a Sayid, un militar Irakí que, tras dolorosas experiencias (la escena en la que la chica que quiere muestra sus heridas es muy dura), decide abandonar el cuerpo, pero no irá a parar a muy buen puerto que digamos. Se ve involucrado en posibles atentados terroristas, y es deportado cuando ocurre el accidente. Su personaje es el que más connotaciones políticas aporta a la serie, que le dan aún más variedad, sin tener la sensación de estar metidos a calzador. Otra interpretación portentosa, sobria y contenida. Se le podrá ver próximamente en Grindhouse. Maggie Grace y Ian Somerhalder interpretan a dos hermanos (Shannon y Boone). Ella es una chica pijilla e inmadura que siente atracción por los hombres mayores (acabará enamorándose perdidamente de Sayid) y es bastante vaga al inicio de la serie. Este es otro de los personajes que más evolución dramática adquieren, en este caso de la inmadurez al intento de madurar y comportarse como alguien de su edad. Su hermano siempre la defiende, pero ella no lo ve o no quiere verlo, hasta que… Los dos lo hacen muy bien, pero tal vez Somerhalder esté un poco por abajo, ya sea porque su personaje es de los que menos se profundizan o porque es bastante soso. No actúa mal, pero tampoco es de los mejores.

    Nuestro Merry, alias Dominic Monahan, hace perfectamente el papel de yonki, cantante de un conocido grupo de rock, cuyas diferencias con el grupo le destinarán al fracaso del mismo. Su personaje es muy entrañable, y la relación que tiene con Claire también lo es. La actriz que interpreta fantásticamente a ésta es Emilie De Ravin (era de lo poco mejor de Las colinas tienen ojos), una chica muy guapa y jovencilla que se queda embarazada y el cabrón de turno se desentiende del asunto. En el capítulo en el que esto sucede, también se trata el tema del destino de forma muy interesante, y es totalmente decisión del personaje el dar en adopción al bebé o no. Y el capítulo en el que el bebé nace, junto con la muerte de otra persona, es pura emoción. Probablemente, el personaje más interesante de todo el plantel sea el de John Locke, magníficamente interpretado por Terry O´Quinn. Uno de los personajes que más evolucionan y se superan. En su entorno laboral no se siente valorado, a pesar de tener grandes aptitudes, y se lleva muchas desilusiones, incluída la de su supuesto padre y su aprovechamiento de riñon. Tras el accidente, conseguirá volver a andar (iba en silla de ruedas) y, al contrario que el resto de personas, para él la isla es un regalo para ponerse a prueba y demostrar de lo que es capaz en condiciones extremas. Siempre sabe cuál es la opción adecuada, y casi nunca se equivoca puesto que es un hombre de fé y es firme en sus convicciones. Jorge Garcia compone un personaje muy entrañable y cómico, protagonista de la mayoría de momentos de humor de la serie. Tuvo una suerte inmensa y le tocó el gordo (sin chistes fáciles) de la lotería. La alegría sólo le duró escasas horas, pues al día siguiente toda la mala suerte del mundo se le echó encima. El capítulo en el que se explica esto, “Números”, no sólo es una metáfora acerca de la mala suerte y una nueva vuelta de tuerca con humor negro a “el dinero no da la felicidad”, sino que es tan misterioso, tan interesante e inquietante (la visita al psiquiátrico y a la casa de la señora) que resulta estremecedor. Para acabar, Harold Perrineau interpreta (estupendamente, por supuesto) a un padre un tanto descuidado de su hijo por el que, sin embargo, se preocupa cada vez más. A mí personalmente me pone de los nervios su manía de culpar de algo a quien se le viene la gana y actuar como si de verdad así fuera. Su hijo, interpretado por Malcolm David Kelley también lo hace muy bien, sobre todo teniendo en cuenta su corta edad. Ha perdido a su madre y se niega a vivir con su padre, al que apenas conoce. Toma una decisión muy drástica que afectará a la huída de la isla. Le cuenta sus problemas a su perro, pues encuentra en él (gran verdad) una buena manera de desahogarse. Acaba regalándoselo a Shannon para que cuide de ella tras un trágico accidente. En el “Éxodo 1ª parte” por fin unos cuantos consiguen irse de la isla, en un capítulo que combina la despedida con la llegada de las personas al aeropuerto antes del accidente de avión muy emotivamente. La alegría no les dura mucho, porque algo malo ocurre en la balsa, al tiempo que los demás, con la ayuda de la francesa, inentan abrir la escotilla…

    CONTENIDOS:

    Como me la han dejado la serie original, también me dispongo a contar los contenidos y extras de los DVD´s de la primera temporada, siempre que sea original claro. He de decir que el doblaje es bastante bueno. Si los más puristas optan por la V.O.S. perfecto, pero a los que les de pereza (como a mí) o sean miopes (como yo) no les molestará tampoco la versión doblada, porque como ya digo, las voces están muy bien coordinadas y adaptadas a cada personaje y no se hacen estridentes en ningún momento (al menos a mí). Cada episodio dura una media de 40 minutos, y están en formato 16:9. Ahora paso a comentar los contenidos de cada disco:

    DISCO 1. 1.- Episodio piloto (primera parte) comentado por J.J. Abrahams, Damon Lindeloff y Brian Burke. 2.- Episodio piloto (segunda parte) comentado por J.J. Abrahams, Damon Lindeloff y Brian Burke. 3.- Tabula rasa. 4.- Expedición (Walkabout).

    DISCO 2. 5.- El conejo blanco (White rabbit). 6.- La casa del sol naciente (House of rising Sun). 7.- La polilla (The moth) comentado por J.J. Abrahams, Damon Lindeloff, Brian Burke y Dominic Monaghan. 8.- El timador (Confidence man).

    DISCO 3. 9.- Soledad (Solitary). 10.- Criado por otro (Raised by another). 11.- Incluso los mejores tienen conflictos generacionales (Even the best cowboys have daddy issues). 12.- En cualquier caso (Whatever the case may be).

    DISCO 4 (Extras). La salida: “El origen de Perdidos” (8:40): Minidocumental donde los creadores de la serie explican el origen de la idea. “La creación de un desastre” (8:00): Minidocumental sobre la creación y el rodaje del accidente de avión con el que comienza la serie. “Antes de Perdidos”: incluye los reportajes El casting (22:56) sobre el reparto de la serie y Cintas de las audiciones (23:29) donde se pueden ver fragmentos de las audiciones de Josh Holloway (Sawyer), Matthew Fox (Jack Shepard) o Evangeline Lilly (Kate Ryan). “Bienvenidos a Ohau” (33:17): Documental sobre la grabación del episodio piloto en tierras hawaianas. “El arte de Matthew Fox” (6:03): Breve pieza con fotos tomadas por Matthew Fox (Jack Shepard) durante el rodaje de la serie. “Lost Comicon” (1:40): Pieza sobre la rueda de presentación de la serie en la Comicon. Cuentos de la isla: “Perdidos: La grabación”: cuatro piezas sobre el rodaje de los cuatro capítulos de los que toman nombre: El problema de los jabalíes (5:12), La Casa del Sol Naciente (7:15), El timador (4:23) e Incluso los mejores tienes conflictos generacionales (4:50). Los secretos de “Perdidos”. Escenas eliminadas (5:04) 

    DISCO 5. 13.- Corazón y mente (Hearts and minds) con comentarios de Carlton Cuse, Javier Grillo-Marxuach, Ian Somerhalder y Maggie Grace. 14.- Especial (Special). 15.- Bienvenida (Homecoming). 16.- Marginados (Outlaws).DISCO 6. 17.- Perdidos en la traducción (…In translation). 18.- Números (Numbers). 19.- Deus ex machina. 20.- No hacer daño (Do no harm).DISCO 7. 21.- El bien común (The greater good). 22.- Nacida para correr (Born to run). 23.- Éxodo, 1ª parte (Exodus I). 24.- Éxodo, 2ª parte (Exodus II).

    DISCO 8. 25.- Éxodo, 3ª parte (Exodus III).

    DISCO 8 (Extras). Historias de la isla: Perdidos: La grabación (19:56). En la grabación con Jimmy Kimmel (7:15). Detrás de las cámaras (7:09). Los secretos de “Perdidos”: Los flashbacks “Perdidos” (4:35). Dos flashback eliminados del último episodio de la primera temporada. Escenas eliminadas (6:11). Tomas falsas (4:18). En directo, desde el museo de la radio y la televisión (10:38).

    CONCLUSIÓN:

    Perdidos (Lost) es una de las mejores series que se pueden ver actualmente, una apuesta sobre seguro. No sólo es entretenidísima, si no que es capaz de crear sensaciones de inquietud o incertidumbre muy tensas y profundas gracias a que la identificación con los personajes es total, y eso no se consigue fácilmente. Todos los capítulos tienen un nivel de calidad altísimo, pero también es cierto que algunos sobresalen por encima de otros. Podría pensarse que una serie con tal punto de partida llegaría a ser repetitiva, pero eso no ocurre en ningún momento de los 25 capítulos que completan la 1ª temporada de ésta gran serie. TVE la emitió durante algún tiempo, y a medida que la emitían, iban perdiendo audencia. Lo lógico sería que fuera al revés, pero dónde estén OT, A tu Lado o demás sucedáneos de prensa rosa (léase basura) que se quite Perdidos. Eso sí, al menos La Primera puede presumir de ser la cadena que emitió la mejor serie de televisión en mucho tiempo, una serie de obligado visionado. Imprescindible.

    Lo mejor: Los personajes, el ritmo, la tensión, la música, lo enigmático de la situación…

    Lo peor: No se me ocurre nada destacable.

    NOTA GLOBAL: 9.5.

    Permalink 24 comentarios

    Series del 2006: Cuando cantidad y calidad equilibran la balanza.

    enero 10, 2007 at 6:06 pm (Series de TV)

    La verdad es que yo no estoy muy puesto en esto de las series. Pero sí que sé que este año han sacado un montonazo, y de muchas he oído maravillas.Últimamente me he visto unas cuantas, algunas muy buenas, otras no tanto. La principal causa por las que no las sigo es por los horarios televisivos. Ya lo siento, soy incapaz de seguir tal serie una vez a la semana a tal hora. Por ejemplo, en el caso de Perdidos, habría agonizado si tuviera que esperar a la semana que viene a ver el siguiente capítulo. Bien, empiezo por las que he visto y luego por las que tengo pendientes. No voy a poner toditas las que he visto, sino las que más me han gustado y que he visto a lo largo de este año (independientemente de su estreno):

    -Perdidos (J.J. Abrams, creador).

    Una serie impresionante, impacta desde el minuto uno. Begoña, una amiga mía, me está dejando la primera temporada. Había visto algunos capítulos en TV, pero cuando me la dejó no me esperaba que fuera tan buena. En un día me ví 5 capítulos, hay que ver lo adictiva que es la jodía. Y lo bien hecha que está, y lo carismáticos que son los personajes, y los detalles con los que se cuentan las ingeniosas historias, y esa inquietud que te provoca… Dicen que la tercera temporada empeora, y mucho lo tendría que hacer para dejar de seguirla con el interés que la sigo. Nathan Fillion (Firefly, Serenity) aparecerá en ella.

    -C.SI. Las Vegas (Anthony E. Zuicker, creador).

    No creo que haya mucha gente que todavía no haya visto esta serie. Realizar se realizó en el 2000 (si no me equivoco), pero este año nos las han echado todas de sopetón. Esta me gusta bastante/mucho y algunos casos son realmente ingeniosos. Sus sucedáneos (Miami, N.Y.) ya no me gustan tanto. Logra captar el interés con una fórmula que a la larga cae en lo repetitivo, pero que al principio resulta novedosa.

    -Las chicas Gilmore (Amy Sherman-Palladino, creadora).

    Una serie muy agradable que veía en vacaciones de verano por las mañanas. Es muy fresca y tiene diálogos muy divertidos. Los personajes son bastante excéntricos y un poco pijillos, pero te puedes identificar con ellos con mucha facilidad. Desgraciadamente, la dejé a la vuelta del cole, y me quedé por cuando Rory va a la universidad.

    -Dark Angel (James Cameron, creador).

    La topé por casualidad una noche en la que grabé una peli y luego apareció uno de los primeros capítulos de la serie. Me enganchó (¡qué entretenida que es!) y no dejé de grabarla hasta que dejaron de emitirla. Muy injusto lo que hicieron con ella. La echaban a las dos de la madrugada… Y sirve para ver los inicios de la exhuberante Jessica Alba. Incluso sacaron un videojuego.

    -The Shield (Shawn Ryan, creador).

    Esta serie no es adictiva, es que es una droga. Etb 2 la emite también a altas horas de la noche, y la grabo todas las veces que puedo. Glenn Close hace un pequeño papel, y como ella, todos los actores estan completamente metidos en sus papeles, destacando a Michael Chiklis. Asombra por lo directa que es, y la concisión y realismo con el que muestra ese suburbio de drogas y corrupción. La trama no es muy de mi estilo, pero me gusta igualmente. Muy recomendable.

    -Monk (Andy Breckman, creador).

    Curiosa, cuanto menos, es esta serie de un particular detective a lo Nicholson en Mejor imposible, con mil y un manías, tan absurdas como graciosas. Se va haciendo un poco monótona a medida que uno ve capítulos, pero me es especialmente entrañable. Y no me mireis mal, pero yo comparto algunas manías del protagonista XD.

    -Nip Tuck (Ryan Murphy, creador).

    Tal vez su Globo de oro a la mejor serie sea excesivo. Esta historia de cirujanos se tambalea entre lo emocional, el porno light y unas asquerosas operaciones. Esto muchas veces resulta desagradable, pero en algunos capítulos se logra el equilibrio y logra absorberte en esa extraña atmósfera. Algunas escenas de sexo estan rodadas con mucho tino (como debió disfutar Julian McMahon XD) y la parte emocional muchas veces emociona (el capítulo del “hijo” de McMahon). Lo que pasa es que en la mayoría te dan una de cal y otra de arena, un capítulo de sexo, un dramón, y el siguiente repleto de operaciones que incitan a la náusea. Irregular por lo tanto, pero absorbente y fascinante en momentos aislados.

    -Malcolm (Linwood Boomer, creador).

    Llevan echándola ya mucho tiempo, pero no quería terminar la lista sin mencionarla. Esta serie es tronchante,  otra crítica al modo de vida americano, más conocido como American way of live, esta vez en tono de comedia sarcástica y a veces incluso negra. Una familia estúpida aunque sentimental, que bendito el día en el que dicen algo coherente, o aflora un poco de inteligencia. Frank Muniz lo hizo realmente bien, lástima que su carrera no haya seguido a paso firme. Protagonizó el pasable pero ñoño film Mi perro Skip, Superagente Cody Banks, Stay alive y otras pelis adolescentes de estética Nichelodeon. Este es, sin duda alguna, su mejor trabajo.

    También merece destacar el interés por Cuatro de emitir un sinfín de series internacionales. Ponen series a diario y a la madrugada unas manga. Hace unos días dieron el episodio piloto de Eureka, que no me llamó mucho la atención, y esta noche estrenan Psych. Estan que no paran.

    Muchos enterados en el tema pensarán: “Qué poca cosa, si te queda lo mejor…”, tal vez, yo ya he dicho que no estoy muy puesto en el tema. Pero aquí no acaba la cosa. Luego ha habido algunas series que he visto pero no me han gustado tanto: Smallville, Doctoras de Filadelfia, Cuéntame cómo pasó (¿por qué no pueden ser nacionales?), Everwood, Alias, Sin rastro… Estas dos últimas muy conseguidas. No las he puesto arriba porque no es cuestión de alargar la lista hasta el infinito. De otras he visto algunos capítulos sueltos: Crossing Jordan, Entre fantasmas, Kingdom Hospital, Tan muertos como yo, Dos hombres y medio, Medical investigation, Las Vegas… No estaban mal (bueno, la segunda y la penúltima sí), pero no han captado en mí el suficiente interés como para seguirlas. Tengo pendientes la segunda temporada de Perdidos y la primera de Prison Break.

    ¿Series que quiero ver? Pfff, un montón: House, 24, Veronica Mars, Carnivàle, Deadwood, Me llamo Earl, Anatomía de Grey, Heroes, Queer as folk, A dos metros bajo tierra, Scrubs, The office, Hermanos de sangre, Padre de familia, Arrested Development, One Tree Hill, Firefly, Mujeres desesperadas, Paranoia Agent, Medium, Weeds, Battlestar Galactica, Kidnapped, Jericho… y paro porque no acabo.

    Agradecería alguna recomendación en particular para aclararme un poco.  Por cierto, ahora mismito me voy al videoclub, ¿alguna recomendación de peli ligerita-entretenida para no pensar mucho? Que llevo una temporada de pelis lentas e interminables que casi estoy hechando siestecitas diarias. Bueno, ya nada. Me cogí Corrupción en Miamiy no me gustó. Si me hubierais recomendado…

    Permalink 16 comentarios