FANT 2012: The Divide.

mayo 25, 2012 at 7:59 pm (Críticas, Festivales)

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The Divide es el último largo de Xavier Gens, director francés que comenzó en el terror con Frontieres y luego se fue a Hollywood a dirigir la malograda adaptación de Hitman. No dice mucho, pues, afirmar que esta es su mejor película hasta la fecha. Pero tal vez diga algo más que con su currículum anterior uno no esperaría que una película suya llegara tan lejos. The Divide empieza con calma, con personajes bastante estereotipados, y durante su primera media hora no ocurre nada que la aleje de las rutas convencionales.

Pero desde que la puerta queda definitivamente cerrada, la película da un violento giro hacia los abismos más oscuros del alma. De aquí vienen muchas de las quejas que he oído de la película. Que deje de lado la trama de los científicos para centrarse en lo que hay dentro. ¿Y cuál es el problema? ¿Acaso esa trama podía dar mucho más de sí? Coincido en que la película no debería introducir una trama que no vaya a cerrar y que podría haber dejado claras sus intenciones desde el minuto uno, pero hay películas que nunca llegan a ellas y aquí la espera merece la pena. Me da que este no es más que otro caso como el de El Bosque de M. Night Shyamalan de expectativas truncadas, culpa de un público abrazado a nociones previas y que no se deja sorprender. Lo cierto es que The Divide explota sus puntos fuertes: las interpretaciones se elevan, la progresiva degradación moral oprime y se transcienden las convenciones del género.

Hay que decir que no es una película indicada para los más sensibles, puesto que se quejarán de la truculencia y querrán que la película acabe. Pero no por mirar hacia otro lado hacemos que la putrefacción humana desaparezca. The Divide es modélica en el modo en que te obliga a mirar a lugares incómodos, sirviéndose en ocasiones de un humor muy negro y socarrón (el calvo vistiéndose de mujer, Rosanna Arquette dejándose hacer sesiones de S&M para paliar el vacío que le ha dejado su hija) que no hacen más que acentuar aún más la miseria de todos y cada uno de los personajes. Por supuesto, hay un resquicio de bondad, encarnado en los personajes de Lauren German, Michael Biehn y Ashton Holmes, necesario para compensar tanta atrocidad. Pero el demoledor final no deja hueco para ingenuas entelequias: a veces el egoísmo más cruel es el único modo de salvar la vida.

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FANT 2012: El callejón.

mayo 22, 2012 at 7:57 pm (Críticas, Festivales)

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‘El Callejón’ comienza estupendamente con ese baile psicodélico de Ana de Armas, entre naïve e irónico, que comparte intencionalidad con el comienzo de Mulholland Drive: una dulce y engañosa piruleta que sirve para sumergirnos más en la pesadilla posterior. Tras esto, se introduce a su personaje con una economía de medios encomiable; la conversación telefónica con su ex aporta, por un lado, las primeras notas de humor, y por otro, introduce sibilinamente una pista hitchcockiana: dudamos de si los celos del novio podrían llevarle algo más. No revelaré si la pista es falsa o no, pero funcionar funciona.
Habiendo empezado tan bien, temía que una vez llegados a la lavandería la película se haría aburrida, pero la potente estética en rojos, azules y verdes junto al aprovechamiento del espacio que confecciona Trashorras lo impiden. Sirva de ejemplo la escena en la que Ana de Armas baila y ve en el espejo a su “yo” idealizado vestido de gala. Tiene algo de bello, así como la conversación posterior con Diego Cadavid, de un inusitado naturalismo teniendo en cuenta que nos encontramos ante una película de terror. Pequeños-grandes detalles que enriquecen la materia emocional de la película.
El problema viene tras la revelación de la identidad del asesino. Aquí la película titubea con unos sucesos de escaso interés (dudo-salgo a por el teléfono-entro-vuelvo a dudar-salgo hacia el coche-vuelvo a entrar-dudo-etc.) que acaban en el punto de partida y no aportan más que migajas de tensión. También creo que el personaje del vagabundo podría haber dado más de sí. Me dio por imaginar a un Peter Vincent hobo que introdujera a la protagonista -y al espectador- algo más gradualmente en el giro del último tercio.
Afortunadamente, la peli recobra fuerza y lo hace por medio de un sueño. En él, vemos el plano picado de unas escaleras en caracol como inagotable símbolo de lo onírico y sus múltiples capas, y la cara del asesino deformada y aumentada en la medida en que su influjo sobre la psique de la protagonista ha ido también aumentando. El giro y la aparición del personaje de Leonor Varela (esta mujer siempre me ha parecido bellísima) aportan a la película el brío que venía necesitando, y aunque a estas alturas la gente ya no sepa cómo reaccionar, yo aprecio el desconcierto del que me hace partícipe. Me pregunto por qué se nos atascan tanto las medias tintas, todo lo que no es inmediatamente discernible en un “jiji-jaja” y un “UUUUH!”.
El callejón es una estimulante y juguetona película de (multi-)género que apela más a las sensaciones que a la razón. Seguramente, otra propuesta arriesgada destinada al ostracismo de un público español que necesita quitarse ya la venda de los ojos: sí, somos capaces de hacer cosas diferentes, y sí, también podemos hacerlas bien.

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