Revolutionary Road: Camino hacia los sueños.

mayo 23, 2011 at 10:37 pm (Críticas)

Decían que Sam Mendes había perdido gancho y su nueva película se hacía repetitiva. Pamplinas. Mendes exhibe un perfecto equilibrio entre la correción estética y el alcance emocional. Conoce perfectamente las técnicas con las que expresar aquello que quiere transmitir. Con el (merecido) prestigio ganado en trabajos anteriores, corría el riesgo de acomodarse y optar por un inerte academicismo. Me alegro de comprobar que no ha sido así. Ha puesto toda la carne en el asador y no se ha conformado con mostrar el tedio en el que está sumido un matrimonio de clase alta de los años cincuenta. No, Mendes va más allá.

Emprende un viaje directo a las motivaciones de los personajes y su evolución; una invitación a compartir sus miedos y deseos, su descenso a la autodestrucción. Los deseos de Kate Winslet, a la que lo maravilloso y apacible se le ha tornado opresivo y asfixiante. Los miedos de Leonardo Di Caprio, quien comparte los deseos de su mujer, con la diferencia de que a él se le presenta la oportunidad de consumarlos sin escapar del hogar. Decir que ambos estan espléndidos es poco. Han conseguido el objetivo último al que cualquier actor aspira. Es decir, dejar de serlo por un par de horas y hacer propios sentimientos ajenos para que la gente pueda sentirlos también.

¿Frank era tu nombre? Tanto da. Tú, idiota, estuviste a punto de lograr aquello que siempre habías querido. ¿Crees que su sonrisa es verdadera? ¿Crees que te prepara el desayuno con gusto? Sencillamente, ha desistido. Te está gritando que todo lo que crees tener es una gran mentira que oculta la verdad. Y la verdad es que no tienes nada más que tus sueños y a ella… Pero en vez de decírtelo así te pregunta: “¿fritos o revueltos?”. Tenías que esperar a perderlos a ambos para aceptar algo que ya sabías. Has renunciado a ellos para ganarte el favor de los mediocres, perdiendo todo aquello que podría haberte hecho especial. Has renunciado a ellos para que la vieja que os visitaba de vez en cuando y os dedicaba cálidas sonrisas diga que, en realidad, le caiais mal. Ahí tienes tu ansiado sueño americano. Ahora coge esas dos agujas punzantes y clávatelas en los oídos. No encontrarás un placebo más efectivo, ni menos doloroso.

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Fant 2011: Día 2.

mayo 14, 2011 at 11:35 am (Críticas, Festivales)

En el segundo día del FANT hubo una pequeña confusión. Yo había leído que Donnie Darko era a las 17:00, y fui hasta el centro municipal de Otxarkoaga corriendo, para darme con un canto en los dientes y ver que estaban dando Joint Security Area. Y claro, tenía que estudiar y no podía perder una tarde entera. Pero mi amor hacia el cine en general y hacia Donnie Darko en particular es tal que me quedé esperando hasta las 19:15 para verla. Cuando se lo comenté al FANT por twitter me dijeron que fue confusión mía, pero aquí pone claramente Donnie Darko a las 17:00, por delante de JSA. La pantalla era bastante pequeña, pero daba igual. Nada podía evitar mi disfrute, a pesar de que a los 5 minutos de proyección un viejo de atrás se fue, y yo en plan: ¡¿Cómorl?! ¿Cómo puede alguien pirarse tras esa estupenda presentación de personajes con Echo & The Bunnymen de fondo? Después de la peli me quedé hablando con la pareja de al lado sobre los temas de la película, y mientras hablábamos me di cuenta de lo escaso que era ver películas que perduraran, y que Donnie Darko era una de ellas.

Todavía no he hecho una crítica de Donnie Darko y no creo que esta sea la definitiva ni mucho menos. Para hacerle justicia debería escribir un libro entero hablando de ella. Pero sí puedo intentar explicar por qué me es tan especial.

Para empezar, me ayudó a compartir la frustración por el sistema educativo, con profesores estrechísimos de miras que te deseducan más que otra cosa.

Fue la primera vez que sentí fascinación por una película, a nivel abstracto e inexpresable, sólo sentible. Tras ella vendrían otras muchas que me fascinarían aún más, pero Donnie Darko fue la primera y como tal le guardo un gran afecto.

Su mimo por el detalle y por aportar lecturas subyacentes ha hecho que cada vez que la vea la aprecie aún más. Todo lo contrario a una de esas pelis fetiche de la infancia que luego vuelves a ver y se te derrumban.

Los planos, la música, los diálogos, el elemento sobrenatural y, sobre todo, la combinación de todos estos, describen a la perfección un estado adolescente en el que sí, tienes tu vida y la aceptas, pero presientes que hay algo más. Bueno, no lo presientes, lo sabes. No puedes darle forma ni voz, sólo cerciorarte de lo vital que es ese sentimiento a pesar de su indefinición.

Pongámoslo así: Donnie Darko es, para mí, tan importante como la hidratación para un hombre perdido entre las dunas del Sáhara.

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Fant 2011: Día 1.

mayo 11, 2011 at 6:54 pm (Críticas, Festivales)

Este año no he podido disfrutar del FANT tanto como hubiera querido. Me ha pillado en plena semana de exámenes y sólo he podido ir tres días. Si lo hubieran hecho una semana antes, en Semana Santa, me habría venido genial, pero no sé cómo lo hacen los festivales de cine para que siempre pille en horario lectivo y nunca en fiestas. En fin, vayamos a la peli del primer día.

El día de inauguración pude ver Fausto de F.W. Murnau con una orquesta tocando la banda sonora en directo. Una experiencia increíble, tal vez por ser la primera, y del todo inmersiva (olvidemos a dos plastas en la fila de atrás riéndose de los efectos). La película comienza de forma fabulosa, con una puesta en escena asombrosa todavía el día de hoy, relatándonos un pacto entre ángel y demonio, cuyas consecuencias se fraguarán en la Tierra. Un breve fresco histórico nos introduce al personaje y su entorno y establece las motivaciones que le llevarán a confabular con el Diablo.

Planos expresionistas cuidados hasta el más mínimo detalle, el humo omnipresente como creador de ambiente… Esa tendencia al perfeccionismo al lado de la narración clásica, dejan patente el deseo de Murnau por confeccionar un gran espectáculo que pudiera entrener al público y que al mismo tiempo planteara cuestiones más soterradas; combinar la obra de arte con el entretenimiento. O lo que ahora se le llamaría “la excepción del blockbuster”. Lástima que no abunden excepciones tan maravillosas e innovadoras como esta. Si hubiera que ponerle una pega sería ese correquetepillo amoroso entre la vieja y el Diablo que, vale, introduce la nota de humor, pero es una nota algo tontuna que distrae demasiado de la trama principal.

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Zdzislaw Beksinski.

mayo 2, 2011 at 12:42 pm (Pintura)

Zdzislaw Beksinski fue un pintor, fotógrafo y escultor polaco. Pulió su técnica de forma autónoma, utilzando láminas caseras como soporte y sirviéndose de la música clásica como motor creativo, ya que odiaba el silencio. Su creatividad alcanzó las cotas más altas durante el “período fantástico”, en el que dijo querer fotografiar los sueños. Como Ernst Fuchs, pero sin esa tendencia del período románico a simplificar las figuras y darles esa desangelada uniformidad que tanto abunda en motivos religiosos. Un tal Guillermo Del Toro encontraría en Beksinski inspiración manifiesta para su diseño de producción.

La obra de Beksinski es una llamada a la evocación cuyo radio de acción se extiende hasta los resquicios mentales menos transitados. Parajes desérticos de inabarcable extensión, escenas mortuorias, el derrumbamiento de una ciudad que tuvo cimientos materiales pero no ideológicos, lo inagotablemente abisal del sentimiento de pérdida, el abatimiento de un jinete en el ocaso de su victoria, el odio de un rey destronado que araña con resentimiento las puertas del cielo, la luz como quimera y único motivo para la esperanza de unas figuras anómalas sumidas en el lodo de la angustia.

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